Contar con una buena instalación de calefacción es imprescindible para el confort de nuestro hogar durante el invierno. Por eso, es importante tener en cuenta las características de nuestra casa a la hora de escoger el sistema que más nos combiene.
Para efectuar el cálculo de las necesidades caloríficas de una vivienda, deben determinarse las pérdidas de calor por transmisión en paredes, ventanas, suelo, techo, puertas y las pérdidas por infiltraciones de aire para cada uno de los locales que componen la vivienda.
Además, deberá añadirse unos suplementos por orientación norte, intermitencia y por dos o más paredes al exterior. Para facilitar y determinar, de un modo rápido y aproximado, la potencia calorífica de una vivienda, es importante tener en cuenta distintos factores, como son:
Factor A
Base en kcal/h/m². El factor varía en función del uso al que se destina la habitabilidad del local, del
emplazamiento en el contexto del edificio y del régimen de calefacción que se utilice en la edificación. No es lo mismo vivir en un primer piso que en un quinto.
Factor B
Coeficiente corrector, se aplica en base a la temperatura de cálculo en el exterior del edificio a calcular.
Factor C
Factor que regula las necesidades a partir del tipo de construcción, basándonos en la antigüedad del
edificio.
De esta forma, uno de los métodos más eficientes para calcular las necesidades térmicas de nuestro hogar, consiste en multiplicar la superficie del local (habitación) por estos tres factores, variables en función de las características y situación de la vivienda.






