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Pasar de una instalación centralizada a una climatización zonificada, desconectar los aparatos electrónicos cuando no están en uso o, simplemente, dejar el traje y la corbata en casa, pueden reducir en cantidad el consumo energético de nuestra empresa con el consecuente ahorro a final de cada mes.
La zonificación de ambientes ahorra energía a la hora de climatizar espacios El tipo de instalación más frecuente en edificios de oficinas es la climatización centralizada, con un único equipo y un único termostato para varias estancias. En estas condiciones la única oficina o despacho en el que se mantendrá la temperatura de veinticuatro grados será aquel donde esté instalado el termostato. En las demás la temperatura será superior o inferior a la fijada, dependiendo de su orientación, ya que no existen elementos de control que permitan ajustar el nivel de climatización a las necesidades particulares de cada espacio.
Un estudio realizado en 2005 por el Grupo de Energía de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la Universidad de Málaga demuestra que en una instalación de estas características algunas zonas pueden estar fuera del rango de temperatura fijado hasta un 60% del tiempo de utilización. La incapacidad de garantizar la temperatura deseada lleva a un uso caótico de la instalación, lo que aumenta el consumo energético.
Afortunadamente las empresas españolas del sector de la climatización han sabido superar esta limitación de las instalaciones centralizadas. La respuesta que han encontrado es la zonificación.
En una instalación zonificada cada despacho tiene su propio termostato que se comunica con una rejilla motorizada. En cuanto se alcanza la temperatura fijada, la rejilla cierra el paso del aire para no sobreenfriar la estancia. La rejilla abre en cuanto el despacho vuelve a necesitar climatización. De esta manera cada espacio recibe la cantidad justa de frigorías, ahorrando energía y garantizando el confort. Este sencillo sistema se puede controlar de forma local, a través del termostato situado en cada zona, o de manera general, integrando toda la instalación en el sistema de mantenimiento del edificio, lo que permite tener un control permanente sobre la temperatura fijada en cada termostato. Según el estudio del Grupo de Energía de la UMA mencionado anteriormente, mediante este sistema se puede conseguir un ahorro energético de hasta el 50% al año.
El sistema de climatización por zonas es bastante conocido en el mercado residencial, aproximadamente un cuarto de las instalaciones de conductos domesticas que se han realizado en 2006 incluían zonificación. En los edificios de oficinas el sistema se utiliza menos, aunque cuentan con instalaciones de zonas edificios como Torrespaña (TVE) y Prado del Rey (RTVE) en Madrid, el centro de control del AVE en Sevilla y el radar del aeropuerto de Málaga.
El aire, a 24 grados El Consejo de Ministros aprobó en 2007 un acuerdo para el ahorro energético en los edificios de la Administración General del Estado, por el que se limita a 24 grados la temperatura mínima durante todo el verano -desde el 1 de junio hasta el 31 de septiembre-, para “dar ejemplo”.
La restricción afecta a todos los ministerios, organismos públicos dependientes o vinculados y restantes entidades integradas en el sector público estatal. Maria Teresa Fernández de la Vega consideró en su día que “una temperatura de 24 grados es suficiente para mantener el bienestar” y aseguró que “existe un potencial de ahorro energético que se puede conseguir sin grandes inversiones ni grandes planes, simplemente aplicando el sentido común”.
El Ministerio de Industria, Turismo y Comercio ha sido el primero en dar ejemplo: con el fin de ahorrar luz, ahora que las nuevas tarifas eléctricas que se aplican desde este 1 de julio de 2008 han subido por encima del IPC para corregir el déficit de las compañías del sector, en el Ministerio ya han ajustado el termostato a 24 grados. Sin traje ni corbata Muchas empresas ya han empezado a aconsejar a sus trabajadores que dejen el traje y la corbata en casa para poder aumentar sin problemas hasta dos grados la temperatura de climatización de los centros laborales, lo que permitereducir el consumo estacional de energía y las emisiones de gases de efecto invernadero asociado al uso del aire acondicionado y los sistemas de refrigeración.
Desenchufa los aparatos eléctricos Si lo que quieres es reducir el precio de la fáctura desconecta del cuadro de baja todas las líneas que no resulten imprescindibles, apaga toda la maquinaria que no vaya a ser utilizada evitando que quede en stand-by y asegurate de que los ordenadores y cualquier maquinaria de tipo cibernético o domótico, además de estar apagados, están físicamente desenchufados, de manera que queden protegidos frente a sobre-tensiones en la red.
Pero también y no menos importante evita el consumo superfluo de equipos de climatización fuera de horas laborables, diseña y ejecuta un "plan de apagado y de encendido" con el objetivo de generar ahorros en consumo y por último diseña un plan de instalación de contadores inteligentes.
Un ahorro de hasta el 10% Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), un incremento de dos grados de la temperatura de la refrigeración en verano (no bajar de los 24 grados la climatización) permite un ahorro energético del 5% al 10%.
Tomando como ejemplo el edificio de la sede central de Acciona, compañía que ha implantado éste incremento en la temperatura de climatización de sus oficinas, para un incremento de 2ºC durante los tres meses de verano, con la posibilidad de un pequeño margen de regulación, el ahorro asciende a 72.000 kWh y evita la emisión de 27 toneladas de CO2, cantidades que equivalen a:
* El consumo de electricidad anual de 29 familias * Ir al trabajo andando en vez de en coche 7.000 veces * Las emisiones anuales de CO2 de 35.860 neveras * Las emisiones de CO2 un coche que recorriera África de Norte a Sur 20 veces * Las emisiones de CO2 evitadas anualmente por 4.500 árboles |