
La mala calidad de aire, como consecuencia de la larga sequía, junto a los elevados niveles de contaminación que se están registrando en las grandes ciudades, está incrementando de forma alarmante la acumulación de polen en el ambiente, complicando los procesos alérgicos. Esta circunstancia se produce, a pesar de que las escasas lluvias hacen prever menores niveles de polen de algunos tipos de plantas, como son las gramíneas, tal como ha anunciado la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIS) y que, en otras circunstancias, habría permitido que los alérgicos tuvieran una primavera suave.
Para minimizar los efectos del polen, así como de otros alérgenos y elementos contaminantes, es recomendable, además de seguir algunos conocidos consejos, como mantener las puertas y ventanas cerradas en las horas de mayor polinización o aspirar bien el polvo de la casa, ayudarse de los avances que ofrece la tecnología, como el uso de purificadores de aire.

Consejos




























