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La preocupación del usuario, y de la sociedad en general, por el consumo energético, tanto en su aspecto económico como medioambiental, es una realidad que cada día obtiene más respuestas. Los climatizadores con tecnología Inverter , por ejemplo, pueden ser más caros en el momento de la compra, pero, recordando que un equipo de climatización es una inversión a largo plazo, las ventajas pueden comprobarse cuando llegan las facturas de la luz, ya que supone un ahorro de energía de entre un 30 y un 60% (ver gráfica adjunta). El sistema Inverter regula electrónicamente la frecuencia del motor eléctrico y en consecuencia la velocidad y la capacidad del compresor de un climatizador, por lo que representan una serie de ventajas como la generación de una temperatura constante, la rapidez y potencia con la que enfrían (o calientan) la habitación, el menor nivel de ruido y el tamaño de las unidades de último diseño. Existen equipos en el mercado que presentan tecnologías creadas para el beneficio y cuidado de la salud de los usuarios. Algunos aparatos de aire acondicionado presentan el filtro antialérgico, lo cual es recomendable porque sirven para eliminar alérgenos, virus y bacterias en los ambientes interiores. Una de las grandes novedades son los sistemas robotizados de autolimpieza, que ya incorporan algunos equipos de aire acondicionado. Por otro lado, los aparatos que incorporan un generador de iones negativos, son altamente recomendables ya que revitalizan el aire interior. Otro aspecto importantísimo a tener en cuenta, es que los sistemas de ventilación y acondicionamiento de aire deben crear un ambiente psicológicamente satisfactorio y un aire interior limpio. Por ello, los sistemas de aire acondicionado tienen que estar pensados, diseñados, utilizados y mantenidos en las mejores condiciones, de tal manera que no presenten peligro para la salud ni molestias ambientales o térmicas y no produzcan olores. No debe olvidarse, una vez instalado el aparato, que debe contarse con un servicio regular de mantenimiento, un control de funcionamiento y un seguimiento de las condiciones higiénicas en el ambiente interior. Se define calidad aceptable de aire como el aire que no contiene sustancias contaminantes en cantidades tales que resulten nocivas para la salud y cuya calidad sea satisfactoria para el 80% de las personas expuestas.
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