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El cuarto de baño es una de las estancias más importantes y sin duda imprescindibles de una casa. Es por eso que a la hora de realizar una reforma, debemos tener en cuenta una serie de factores y planificar bien nuestros deseos y necesidades antes de pedir consejo a los profesionales. Superficie  ¿La superficie de la estancia es la necesaria para su nuevo cuarto de baño? O por el contrario, ¿tiene que realizar juegos malabares entre las puertas, los sanitarios y la bañera? Puedes romper los volúmenes y transformar tu espacio pidiendo consejo a un arquitecto. Si no es posible, piensa en trucos que optimicen el espacio: la instalación encastrada o suspendida hace ganar espacio, los elementos suspendidos liberan suelo, el color blanco y el vidrio aumentan la estancia.
Configuración Antes de dirigirse a una tienda de exposición profesional, observa bien tu cuarto de baño y dibuja un plano. Su superficie es ¿rectangular, cuadrada asimétrica? ¿Pequeña o grande? Tome medidas y anote todas sus dimensiones. Sitúa antes de todo el emplazamiento de su evacuación de agua: es un dato determinante para la implantación de las instalaciones sanitarias. Repara en la situación de la puerta y eventualmente de la ventana, la posición del radiador, o incluso el depósito de agua caliente. Dibuja el circuito de las canalizaciones y las instalaciones eléctricas, aprovecha para verificar su estado y, si es necesario, prevea ponerlas nuevas.
Ergonomía Si dibujamos nosotros mismos el plano: no acumule los equipamientos en un espacio reducido, preserva tu libertad de movimientos. Procura conservar una distancia suficiente entre la bañera y el aseo, un espacio en torno a la ducha, el espacio necesario para la apertura de las puertas de muebles, y determina el mejor emplazamiento para el retrete.
¿Baño o ducha? Un reciente estudio sobre hábitos sociales concluía que el 92% de los españoles prefieren ducharse a tomar un baño. No es extraño, pues, que cada vez sea más habitual instalar platos de ducha y no bañeras. Ofrecen algunas ventajas: las duchas ocupan menos espacio, resulta más fácil acceder a ellas (fundamental para personas con movilidad reducida) y ocurren menos accidentes domésticos en ellas. El factor medioambiental también cuenta: si se realiza un buen uso de la ducha, es decir, si no pasamos bajo el agua más que el tiempo estrictamente necesario, se logra un gran ahorro de agua respecto a la bañera. Debido a su popularización, en los últimos años las duchas han despertado un mayor interés en los departamentos de I+D de las industrias de baño, con lo que la oferta en diseños es altamente atractiva. |