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La opinión de
Ángela Rodrigo, Jefe de producto de calefacción de VAILLANT
¿Cómo se puede gestionar de una forma eficiente la calefacción para
ahorrar lo máximo posible y tener un gran confort en una vivienda?
Según la Guía Práctica de la Energía del IDAE en el año 2003 el consumo
energético que se realiza en los hogares para la calefacción supone un
41% del consumo total de energía en la vivienda.
Está claro que una eficiente y buena instalación de calefacción se ve
influida en gran medida por diferentes factores sobre los que no
podemos influir de una forma rápida, fácil y económica, como son, por
ejemplo, el aislamiento de nuestras viviendas, los materiales con los
que se ha construido, y factores sobre los que sí se puede influir como
unas buenas costumbres que nos permitan aprovechar al máximo el calor
generado, el aislamiento del exterior mediante doble acristalamiento en
las ventanas o incluso con doble ventana, la instalación del circuito
de calefacción (radiadores, etc.), la caldera y el sistema de
regulación y control del sistema de calefacción, es decir, de la
caldera y de todo el circuito de calefacción.
Buenas costumbres a adoptar:
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Lo que está claro es que no hay que dejar que el calor se escape,
es decir, no abrir las ventanas con la calefacción encendida y tener
claro que bastan de 10 a 15 minutos para ventilar la casa.
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Evitar pérdidas de calor por la noche cerrando persianas y cortinas.
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En cuanto a los radiadores: purgarlos al menos una vez al año, por
ejemplo, al principio de la temporada de calefacción, ya que esto hará
que salga el aire que no transmite calor. No cubrirlos con cortinas,
muebles, etc. ni poner objetos al lado que no permita que el aire
caliente se difunda por la estancia. Cerrar los radiadores que no se
necesiten.
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Un procedimiento asequible y fácil de colocar para mantener la
temperatura deseada en cada una de las habitaciones, y además
obligatorio en las nuevas viviendas por la legislación actual vigente,
consiste en la instalación de válvulas termostáticas en todos los
radiadores de la vivienda, exceptuando aseos, cuartos de baño, cocinas,
vestíbulos y pasillos. Se pueden ajustar en función de la temperatura
deseada, abriendo o cerrando el paso de agua caliente al radiador.
Además, aprovechan el calor emitido por cocinas y baños o por los
acristalamientos cuando hay sol.
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Junto con la instalación de un termostato ambiente se generan importantes ahorros de energía (entre un 8 y un 13%).
La caldera
En cuanto al generador de calor es preferible la instalación de
calderas con modulación automática de la llama, que permiten minimizar
los arranques y paradas, ahorrando energía, ya que adecuan el aporte de
calor a las necesidades, al controlar la potencia térmica aportada. A
parte de las calderas estándar atmosféricas (no permitidas desde el 1
de enero de 2010) y estancas (sólo permitidas con rendimiento 3
estrellas desde el 1 de enero de 2012), existen calderas con mayores
rendimientos, como las calderas de condensación que, aunque son más
caras, consiguen un ahorro de energía por encima del 25%, dependiendo
de la instalación, lo que permite amortizar la inversión por el menor
consumo.
Además, a partir de finales del primer trimestre de 2008, el nuevo RITE
obliga a la instalación de calderas de clase 5 de NOx en una reforma o
reposición de caldera, siempre que no exista una chimenea adecuada o no
se pueda utilizar la chimenea existente y haya que salir con la
evacuación de los productos de la combustión a través de la fachada.
Las calderas de condensación están clasificadas como calderas de bajo
NOx.
Realizar un mantenimiento adecuado de la caldera individual, no
esperando a que se estropee, aumentará su duración y su eficiencia
permitiendo un ahorro de hasta un 15% de energía.
¿Cuánto se gasta si no se tiene una buena regulación de la calefacción?
La temperatura a la que programamos la calefacción condiciona el consumo de energía de nuestro sistema de calefacción.
Por cada 1ºC que aumentamos la temperatura de ambiente en nuestras
viviendas realizamos un incremento aproximado del consumo entre un 6 y
un 7%.
Sistemas de regulación y control del sistema de calefacción
El sistema de regulación y control de la caldera y de todo el circuito
de calefacción sirve para adaptar la temperatura de la vivienda a
nuestras necesidades de tal manera que se aporte confort y se obtenga
ahorro. Estas necesidades ni son constantes a lo largo del año ni del
día, ya que la temperatura exterior varía a lo largo del día, de unos
días a otros, y tampoco se necesita lo mismo en todas las estancias o
habitaciones de una vivienda.
La legislación actual exige que las instalaciones individuales tengan
un termostato, colocado en el local más característico, por ejemplo, el
salón.
La sensación de confort es subjetiva, depende de cada persona, pero una
temperatura ambiente entre 19 y 21ºC es suficiente en invierno. Además,
por la noche, en los dormitorios basta tener una temperatura de 15 a
17ºC.
Si la vivienda está vacía durante un número elevado de horas (más de 6
horas seguidas), se puede reducir la posición del termostato a unos
15-18ºC (en algunos termostatos se realiza automáticamente mediante la
programación en la posición de “reducción”, “nocturno” o “eco”).
En caso de que la vivienda vaya a estar desocupada, es recomendable
apagar completamente la calefacción. En este caso, si existe riesgo de
heladas, es importante o bien vaciar completamente la instalación para
que no se congele, o dejar los suministros de gas y electricidad
operativos con la caldera encendida (pero sin demanda de calefacción
por parte del termostato), para que se realice la protección
antiheladas, si es necesario.
Existen varias formas de realizar una gestión de la calefacción, es
decir, varios tipos de sistemas de regulación y control de la caldera y
del circuito de calefacción.
Termostato simple
La forma más simple es mediante un termostato simple, que controla sólo
la temperatura ambiente de la estancia donde está instalado. Este tipo
de termostato puede ser de 2 tipos:
La razón es que los “todo o nada” al cortar justo cuando se alcanza la
temperatura ambiente, primero no permiten a la caldera modular,
funcionando prácticamente al máximo de potencia hasta que corta, y,
segundo, una vez hayan cortado el funcionamiento de la caldera la
temperatura sigue subiendo, con la consiguiente sensación de demasiado
calor, y que a la hora de volver a conectar la temperatura baje
demasiado para que se realice la conexión, con la consiguiente
sensación de frío.
Muchos termostatos de este tipo se han mejorado haciendo que ese margen
de conexión y desconexión sea menor, y la sensación de demasiado calor
o frío disminuya. Como ventaja es que son más baratos y son compatibles
con cualquier caldera de cualquier marca, pero la desventaja es que el
consumo que se realiza es mucho mayor que con los modulantes y el
confort es menor.
Normalmente la instalación de los termostatos “Todo o nada” se realiza
mediante un par cables y, la de los “modulantes” como dependen de la
marca puede variar de 2 ó más cables. También los hay vía radio.
Programadores
Estos tipos de termostatos simples se pueden complementar con
programadores. Es aconsejable colocar los específicos de cada marca, ya
que permiten realizar las funciones de seguridad y comprobación
necesarias. Estos programadores permiten precisamente programar las
horas en los que queremos que la calefacción esté activada o
desactivada o, funcionando a menor temperatura.
Los hay diarios, para
programación igual todos los días, o semanales-diarios, para una
programación diferente cada día de la semana. Y, además, dependiendo de
la marca, los hay que tienen funciones especiales como, por ejemplo, el
programa de vacaciones, para ausencias más prolongadas, estando la
caldera activada durante ese tiempo para realizar las funciones de
autochequeo y seguridad necesarias, y que se active automáticamente
según la programación existente al final de dicho período, sin tener
que andar modificando nada en la programación.
Este tipo de programadores son especialmente útiles cuando la vivienda
está vacía durante un número de horas elevado al día. Su instalación es
muy sencilla, normalmente en el propio panel de mandos de la caldera.
No se aconsejan los de enchufe, ya que desconectan totalmente la
caldera.
Cronotermostatos
También existen en el mercado los cronotermostatos que son una
combinación de los termostatos simples con un programador dentro del
mismo aparato. Al igual que los termostatos simples, se dividen en
“todo o nada” y “modulantes”, con las ventajas y desventajas antes
mencionadas. Los hay desde los más sencillos, normalmente con
programación para 1 circuito de calefacción o incluso para 2 circuitos,
hasta los que incorporan multitud de funciones (festivo, vacaciones,
cambio de temperatura transitoria manual,…), programación de diferentes
temperaturas en los diferentes períodos de calefacción y programación
de la producción del agua caliente sanitaria y de la recirculación del
agua caliente sanitaria.
La instalación de estos termostatos es igual que los simples, pero
también existe la opción de la instalación sin cables con
cronotermostatos de radio, en los que la antena receptora se coloca
cerca o en la propia caldera, y la unidad termostato se coloca en
cualquier lugar sin cables.
Importante para todos los termostatos y cronotermostatos es la posición
en la que se instalan los mismos para evitar influencias y que la
lectura de la temperatura ambiente sea lo más exacta posible. La altura
aproximada de instalación debe ser de 1,5 m, y hay que evitar su
instalación cerca de fuentes de calor o de frío (cerca de puertas y
ventanas) y no taparlos.
Todos estos termostatos y cronotermostatos de los que se ha hablado
hasta ahora se instalan en una estancia de la vivienda, normalmente en
el salón. Con lo que la temperatura que hay en el resto de las
estancias o habitaciones, dependen indirectamente de la temperatura que
hay en el salón.
Centralitas o reguladores exteriores
¿Qué pasa si el salón es soleado hacia el atardecer y
las habitaciones son sombrías?
La temperatura ambiente del salón es
elevada y la caldera reconecta o funciona al mínimo para mantener la
temperatura ambiente. Pero las habitaciones están frías.
Hay una forma mucho más eficaz de gestionar el sistema de calefacción y
es en función de la temperatura exterior. Esta gestión se puede
realizar mediante una sonda de temperatura exterior colocada en la
propia caldera (dependiendo de la marca) o mediante centralitas o
reguladores con sonda exterior, que suelen llevar incorporados también
programadores y múltiples funciones como los cronotermostatos.
La temperatura a la que la caldera impulsa el agua del circuito de
calefacción depende de la temperatura exterior detectada por la sonda
exterior. Para que la caldera sepa cuál es la temperatura justa del
agua de calefacción, dependiendo de la temperatura exterior a la que
tiene que impulsar el agua del circuito de calefacción para alcanzar la
temperatura de ambiente deseada, la centralita o el regulador da la
opción de elegir una curva dependiendo de la orientación de la
vivienda, fundamentalmente, y la temperatura de funcionamiento del
circuito de calefacción.
Las ventajas de este sistema es que la caldera se anticipa a la
reacción que la temperatura ambiente de la vivienda va a sufrir
dependiendo de lo que haga en el exterior. Es decir, si hace frío no
habrá que esperar a que la casa se enfríe para impulsar a mayor
temperatura y viceversa, si hace calor va mandar a menor temperatura
porque el calor en el interior se mantendrá, con el consiguiente ahorro
de energía debido a la anticipación. Por otro lado, como la caldera
reconoce la temperatura que hay en el circuito de calefacción seguirá
impulsando a la temperatura adecuada para que todas estén a la
temperatura con lo que se consigue un mayor confort.
Estas centralitas o reguladores con sonda exterior, dependiendo de las
marcas, se pueden instalar en la propia caldera o en la pared como un
termostato ambiente combinando ambas funciones de termostato ambiente
en el que se marca la temperatura ambiente deseada pero con la
influencia de la sonda exterior.
Suelen ser aparatos modulantes y, por lo tanto, específicos para cada
marca. Y también dependiendo de la marca se ofrecen versiones que
permiten controlar 1, 2 ó más circuitos de calefacción, e incluso la
gestión de varias calderas en cascada. Este tipo de reguladores que
pueden gestionar tantos aspectos se suelen utilizar para el control y
gestión de instalaciones centralizadas de producción de calefacción,
pero con un control individual de cada circuito de calefacción.
Sistemas domóticos
También existen en el mercado los sistemas domóticos, que además de
reunir las características descritas, permiten realizar la gestión o
cambiar parámetros, detectar fallos y anomalías del sistema de
calefacción, a través de Internet o del teléfono, por ejemplo, con
mensajes al o desde el móvil. Algunos de estos sistemas permiten
incluso integrar otras funciones adicionales como el manejo de luce,
persianas, electrodomésticos, alarmas contra robo, incendio, fugas de
gas y agua, etc.
Más información:
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