Alojamientos rurales: fusionar la tradición y la innovación a través de la eficiencia energética

Turalcat turismo rural

La eficiencia energética en los alojamientos rurales catalanes se distingue por combinar estrategias consolidadas con prácticas innovadoras. El objetivo es reducir los costes de mantenimiento a través de la implantación de medidas de bajo coste y alta rentabilidad, la integración de sistemas de fácil instalación y mantenimiento, y todo ello contribuyendo a reducir las emisiones y el impacto ecológico. Los propietarios que han apostado por este tipo de soluciones de ahorro de energía consideran que están invirtiendo en una manera de diferenciar y singularizar su oferta turística. 
Más que un negocio, desde Turalcat definen el turismo rural como una herramienta para el desarrollo rural, dado que tiende a tener como consecuencia la fijación de población, la dinamización económica, la conservación del paisaje y la preservación de ecosistemas, configurando además un escenario adecuado para el contacto entre las sociedades urbana y rural. Supone, además, una especie de reencuentro con los orígenes. Este tipo de alojamientos acostumbran a ser gestionados por microempresas formadas por 1 o 2 trabajadores autónomos; presentan una capacidad máxima por establecimiento de unas 15 plazas; tienen su sede en áreas rurales, donde acostumbra a haber déficit de infraestructuras, y disponen de poca capacidad de inversión pero, al mismo tiempo, exhiben grandes dosis de iniciativa. Siendo este el perfil, no es extraño que, como explica Montserrat Coberó, directora de Servicios Técnicos de Turalcat, a la hora de introducir la eficiencia energética opten por “empresas de su entorno, que muchas veces también cuentan con una estructura organizativa de pequeñas dimensiones, pero que conocen muy bien las características del clima y de las viviendas de la zona donde operan y residen. Por tanto, pueden ofrecer soluciones tecnológicas adecuadas a la realidad local y comarcal”. Una práctica que contribuye a crear redes de servicios en el marco del medio rural y a incrementar el efecto estimulador de la economía local que desarrollan los alojamientos de este tipo. 
 

Reducción del consumo 

 
En cuanto a estrategias de reducción de consumos, Turalcat expone en primer lugar las correspondientes a iluminación, que se dividen en las de interior y la de exterior. En iluminación de interior se está apostando por el aprovechamiento de la luz natural ampliando ventanales o bien por la instalación de tubos solares, y por la mejora de la gestión de los puntos de luz con programadores y sensores de presencia. Todo ello ha supuesto una reducción del consumo en torno a entre un 10 y un 15%. En relación a la iluminación exterior, se ha apostado por las luces de posición con placas solares incorporadas y las de ambiente alimentadas por placas solares, por los programadores horarios o por la luz ambiental, y por los detectores de movimiento, obteniendo disminuciones de consumo que van de un 20 a un 35%.
 
Por otro lado, en el apartado de climatización se ha creído oportuno instalar equipos de alto rendimiento como son las calderas de alto rendimiento, las bombas de calor y sistemas de redistribución del calor generado por chimeneas, de modo que se ha logrado un descenso del consumo de entre el 20 y el 50%. Asimismo, se ha contribuido a mejorar el aislamiento de las conducciones e instalar reguladores cronotermométricos en el caso de radiadores, habitaciones o sistemas centralizados, con lo que la reducción se ha situado también entre un 15 y un 20%.
 
En ACS, la inversión se ha centrado en, por un lado, la grifería termostática, los perlizadores y reguladores de caudal, y los sistemas de recirculación (20 -25% de disminución de consumo) y, por otro lado, los electrodomésticos eficientes y los electrodomésticos A++ (10-20%). 
 

Arquitectura bioclimática

 
Otra gran baza del turismo rural sostenible es la arquitectura bioclimática, que es capaz de fusionar la tradición y la innovación. La arquitectura tradicional ha contemplado desde siempre la alta eficiencia con la tecnología básica, sobre todo en cuanto a la ubicación del edificio, potenciando una correcta exposición al sol con las fachadas orientadas al sur; la protección del ala norte gracias a las pendientes y las barreras naturales o la ubicación, aprovechando las condiciones microclimáticas favorables; las estructuras, conservando el grosor de las paredes originales – a menudo de piedra y con un grosor de 80-100 cm -, y realizando una óptima distribución de los ventanales, dotando de grandes oberturas la zona que recibe sol de mediodía y de pequeños ventanucos la encarada al norte. Del mismo modo, destinando la planta superior a usos secundarios y convirtiendo los desvanes en zonas sociales, dejando así la planta inferior - de clima estable – en contacto con el suelo natural o semisubterránea. En esa misma línea, se ha procedido a adecuar el entorno con vegetación de hoja caduca, con lo que se protege la fachada en zonas cálidas, y se han realizado barreras de arbolado en el lado norte. Todo ello complementado de la mano del factor innovación gracias al aislamiento en paredes, techos, ventanales, carpintería, y pavimentos.
 
Aprovechar y preservar la mayor cantidad posible de estructuras tradicionales, señala Montserrat Coberó, otorga “autenticidad, singularidad y valor al alojamiento” pero, al mismo tiempo, al fusionar las ventajas de lo tradicional con la innovación tecnológica, ambas iniciativas “se potencian mutuamente”. Finalmente, como explica esta experta, está “la evidencia empírica de que, a pesar de su simplicidad, la arquitectura tradicional pone en evidencia de manera indiscutible las virtudes bioclimáticas de este tipo de edificaciones”. De hecho, argumenta, cuando “se mantiene una conversación con instaladores de sistemas de calefacción i/o climatización que están acostumbrados a trabajar en áreas rurales, todos ellos confirman que las casas antiguas dotadas de recursos tradicionales precisan de equipos de climatización con un consumo muy reducido en comparación con los edificios construidos a lo largo de las últimas décadas”. 
 

Recuperar el optimismo

 
Existe también entre estos defensores del turismo rural sostenible una creciente, aunque lenta, implantación de sistemas de producción de energías renovables debido al elevado coste de inversión que suponen y a que el payback que se baraja se sitúa entre los 8 y 10 años. Los sistemas más generalizados son calderas de biomasa y placas solares térmicas, mientras que los sistemas incipientes son las placas solares fotovoltaicas y los molinos eólicos. Los menos difundidos, aunque sí que están presentes en algunas ocasiones la geotermia y el pozo canadiense. 
 
En estos momentos, el sector “empieza a recuperar el optimismo”. Si, como todos los indicios apuntan, “las reservas de este verano acaban siendo significativamente más numerosas que el año anterior, el sector recuperará la ilusión por mejorar la calidad, la gestión y, naturalmente, también la eficiencia energética de sus instalaciones”.  
 

Retos específicos

 
La Confederación del Turismo Rural y el Agroturismo de Cataluña (Turalcat), que en la actualidad integra a 2 federaciones, 14 asociaciones comarcales y 560 alojamientos rurales se constituyó en junio de 2006 y, desde 2013, es miembro de Eurogîtes. A través de su Plan de Desarrollo del Turismo Rural Sostenible, iniciado en 2007, pretende contribuir al desarrollo del turismo rural en base a una serie de líneas de actuación: promoción del turismo en zonas rurales; colaboración con la administración; formación empresarial, y el impulso de criterios de sostenibilidad. Y para ello apuesta por la sensibilización empresarial, la promoción de alojamientos rurales sostenibles y la implantación de Ecolabels o Distintivo de Garantía de Calidad Ambiental, así como la Etiqueta ecológica de la Unión Europea. 
 
Los retos específicos que este colectivo baraja a corto plazo pasan por implantar tecnología LED, instalar equipos de monitorización de consumos, incrementar la instalaciones de sistemas de energías renovables; todo ello otorgando mayor visibilidad a la implantación de medidas de eficiencia energética e incrementando la implantación de Ecolabels. Todas esas inversiones mejoran la competitividad de los alojamientos rurales e influyen en el incremento de la ocupación, puesto que los clientes optan por priorizar este tipo de alojamiento, estableciendo una tendencia que se incrementa progresivamente. Desde Turalcat están convencidos de que el binomio turismo rural-sostenibilidad ambiental ha de evolucionar en paralelo “para conseguir un futuro próspero, tanto para los alojamientos como para el conjunto del medio rural”. 
 
Modificado por última vez enViernes, 24 Julio 2015 13:28
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