Eficiencia energética en el hogar

termo ariston ambienteLos desafíos a los que se enfrenta el sector energético son relevantes. Nos encontramos ante múltiples y complejos retos que exigen soluciones eficientes. ¿Cuáles son algunos de estos desafíos? El crecimiento en la demanda de energía, la dependencia energética, el cambio climático y la expansión del sistema eléctrico, entre otros. Frente a todos estos desafíos, la eficiencia energética se plantea como la solución factible y sostenible.

La gestión energética en los diferentes niveles de la cadena

La gestión energética debe contribuir a fijar los objetivos a corto, medio y largo plazo para conseguir la optimización de los recursos energéticos, así como establecer las medidas, acciones y modificaciones que permitan reducir el consumo de energía. Dichas acciones se pueden centrar en la producción u obtención de la energía a nivel central, en la distribución hasta los puntos de consumo de esta energía, o bien, en el uso que se hace de ella para transformarla en las diferentes necesidades tanto a nivel doméstico, como comercial o industrial.

El primer nivel, el de producción u obtención de energía, está profundamente condicionado por la gestión pública y política o por las grandes corporaciones. Al igual sucede en el siguiente paso dentro de la cadena: el transporte desde el lugar de producción hasta el punto de consumo. Con algunas excepciones, aunque muy minoritarias a día de hoy, de producción de energía de manera local mediante recursos naturales.

Por dicho motivo, en el punto de consumo, es decir, en el momento en que se transforma la energía, es donde las actuaciones de mejora de la gestión energética pueden tener un mayor impacto. Está demostrado que para reducir el consumo energético en este nivel existen dos posibles vías: actuar sobre la eficiencia de los equipos que transforman la energía o actuar sobre las necesidades energéticas finales. Esta última (reducir necesidades) puede verse limitada en gran medida ya que puede suponer la disminución del confort personal, del bienestar o, incluso, la necesidad de cambiar de hábitos.

Así pues, el punto más óptimo de actuación en la gestión energética eficiente para poder influir de manera importante en el resultado global del consumo energético, es incidir en los equipos que transforman la energía para cubrir las necesidades domésticas de los ciudadanos.

Posibilidades reales y viables de eficiencia energética en el hogar

En una solución de eficiencia energética es tan importante la reducción de consumo obtenida como la viabilidad de implementación de la misma. Es decir, para conseguir que la propuesta tenga éxito, debe producirse un equilibrio entre estos dos factores, que puede traducirse de un modo sencillo en el periodo de amortización.

Uno de los campos más desarrollados y en los que hay más opciones disponibles que cumplen estos dos factores es la producción de agua calienta sanitaria (ACS). Todos los hogares y multitud de aplicaciones cotidianas necesitan ACS y, lo que es más importante para el impacto energético, es que la demanda se produce cada día del año.

Actuar sobre la producción de ACS: una opción aplicable y viable

Se distinguen dos formas de producción de ACS: de manera instantánea o mediante acumulación y las fuentes de energía son varias: energía eléctrica o combustibles fósiles derivados del petróleo (mayoritariamente Gas Natural, Butano o Propano). En gran parte, en nuestro mercado y por las instalaciones y construcciones presentes, la producción instantánea se realiza con derivados del petróleo como fuente energética.

Mientras que cuando se dispone de energía eléctrica se tiende a acumular el agua caliente para poder obtener la cantidad deseada a la temperatura requerida sin necesidad de disponer de una potencia eléctrica contratada demasiado elevada.

Las opciones de producción de ACS mediante acumulación y energía eléctrica son muchas, y la principal diferencia entre ellas son la capacidad de acumulación, la capacidad térmica disponible y la eficiencia energética. En este último punto existe gran diferencia según como se utilice la energía eléctrica. Es decir, se puede calentar el agua contenida en el depósito mediante energía eléctrica como denominador común, pero utilizándola de forma diferente:

  • Para provocar efecto Joule mediante una resistencia eléctrica
  • Para proporcionar funcionamiento de una bomba de calor (que puede ser aerotérmica o geotérmica, por ejemplo)
  • Para proporcionar funcionamiento a un sistema de energía solar térmica (en los sistemas de circulación forzada se necesita energía eléctrica para la bomba hidráulica de circulación y la centralita de gestión)

Las dos opciones con un rendimiento térmico más elevado son, con gran diferencia respecto al efecto Joule, evidentemente las dos últimas. Si entra en juego la viabilidad de la solución (la relación entre el coste y el ahorro de energía obtenido) una muy buena opción es la bomba de calor aerotérmica, gracias a la flexibilidad de adaptación, ya que puede sustituir un termo eléctrico sin necesidad de mayor espacio ni intervenciones adicionales en la vivienda (ni en el interior ni en el exterior) y, sobre todo, porque se amortiza en un breve espacio de tiempo.

Termo eléctrico, bomba de calor aerotérmica y termo híbrido

Actualmente existen dos niveles muy diferenciados de productos para producir ACS utilizando energía eléctrica (termos eléctricos) y acumulación (bombas de calor, principalmente aerotérmicas). La diferencia de consumo eléctrico para producir la misma cantidad de agua caliente entre una tecnología y otra es de un 70%, del mismo modo que la diferencia de coste de implementación entre una solución y otra también es importante para el usuario, factor decisivo en la decisión de compra de una solución de eficiencia energética.

En este escenario, disponer de un producto situado en un punto intermedio entre el termo eléctrico y la bomba de calor aerotérmica, tanto por lo que se refiere al precio de implementación como al ahorro energético que proporcione al usuario, es una nueva e importante vía. Esta posibilidad ha quedado cubierta en 2017 con la incorporación al mercado de una nueva categoría de producto que cumple con estos requisitos: el termo eléctrico híbrido de ARISTON: Lydos Hybrid

Este nuevo producto es un termo eléctrico, por lo que cuenta con una resistencia eléctrica para calentar el agua mediante el efecto Joule, pero al mismo tiempo dispone de una bomba de calor aerotérmica incorporada en un único cuerpo junto al depósito.

ARISTON ha unido dos tecnologías que se combinan de manera eficiente para conseguir el máximo confort y la máxima eficiencia en un único producto cubriendo siempre las necesidades de agua caliente del usuario garantizando el confort deseado. El termo eléctrico híbrido dispone de un software que memoriza los hábitos del usuario, aprende de ellos y se anticipa a sus necesidades de agua caliente utilizando la tecnología más adecuada en cada momento. Es decir, la única responsabilidad del usuario para conseguir el máximo ahorro, es utilizar el producto y no preocuparse de nada más. Ésta es la clave del éxito del termo híbrido: consigue un ahorro del 50% respecto al consumo que tendría el termo eléctrico convencional más eficiente que se pueda encontrar en el mercado. Este tipo de información le llega al usuario a través de la clasificación energética ErP (Reglamento UE 814/2013), que a través de una etiqueta energética indica el nivel de eficiencia del equipo. En el caso de un termo eléctrico convencional, la clasificación más alta posible para productos a partir de 50 litros de capacidad es la B, mientras que el termo híbrido Lydos Hybrid de Ariston alcanza la clase A.

Así pues, nos encontramos ante una solución para la mejora de la gestión energética viable económicamente, que implica actuar en el parque de productos instalados para la producción de agua caliente sanitaria: el termo eléctrico con tecnología híbrida.

Más información:

Ariston-lgo

www.ariston.com
 

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