Séptima conferencia española Passivhaus: éxito absoluto de asistencia

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La Universidad Pompeu Fabra acogió el jueves y viernes de la pasada semana la séptima edición de las conferencias españolas Passivhaus (7CEPH), de la mano de la Plataforma Edificación Passivhaus (PEP). Los organizadores, que tuvieron que cerrar inscripciones antes de tiempo debido a la gran afluencia de profesionales que expresaron su intención de estar presentes en el encuentro, reiteraron su vocación hacia el Edificio de Consumo Casi Nulo y hacia la sostenibilidad. 
Este encuentro, que se celebra anualmente en distintas ubicaciones de la geografía española, se ha ido consolidando como uno de los foros más relevantes del sector. Tanto su programa de ponencias como la exposición que se lleva a cabo en paralelo se han ganado el favor del sector y han permitido poner en común proyectos construidos y datos de monitorizaciones que garantizan las soluciones técnicas para distintas tipologías de proyectos en todos los climas existentes en España. Profesionales y empresas demuestran durante su celebración madurez suficiente para construir mejor y más respetuosa y eficientemente. Y si bien sus impulsores animaron a los congregados a aprender y ponerse al día en cuanto a novedades, advirtieron también que son muchos todavía los retos a los que los integrantes del sector deberán ir enfrentándose a lo largo de los próximos años. 
 
El primero de los bloques de trabajo estuvo dedicado a la vivienda plurifamiliar. El primer ponente de la mañana fue el arquitecto Germán Velázquez, que abordó el parlamento "Passivhaus en altura - Torres Bolueta, 361 VPO”. Destacó el hecho de que implementar un estándar Passivhaus supuso un coste económico en el presupuesto de la obra que se cuantificó en poco más de un 3% del PEM. En este sentido, expuso que, además de las lógicas mejoras relativas a confort, calidad del aire interior, ausencia de ruidos y revalorización a futuro, se procuró un ahorro económico para los usuarios, sobre todo – incidía este experto – si se tiene en cuenta que se trataba de VPO. Le siguió el representante del Patronat Municipal de l’Habitatge, Joaquim Pascual, quien planteó los criterios Passivhaus aplicados a la vivienda pública en la ciudad de Barcelona. Explicó que el organismo para el que trabaja ha situado la eficiencia energética – pero también la económica, la sociocultural, la técnica y la arquitectónica – como punto central de su vivienda pública en un determinado entorno urbano, climático y social. Y, razonó, se busca el equilibrio entre el menor coste de confort y mantenimiento para los usuarios con una mayor capacidad pasiva de la arquitectura y la construcción de sus promociones; y todo ello con una economía de inversión razonable, puesto que se administra con dinero público. En tercer lugar subió al estrado José Luis López, de la Asociación de las Ciencias Ambientales (ACA). A partir de una ponencia - titulada “La pobreza energética en España y la zona Mediterránea”- en la que se expuso un informe pionero sobre la incidencia de la pobreza energética en España, este especialista recomendó definir una estrategia estatal para prevenir y mitigar la pobreza energética, que contemple un programa para la rehabilitación energética del parque de viviendas. 
 

Enfocar el proyecto bajo el estándar Passivhaus 

El Bloque 2 estuvo enfocado a los edificios terciarios. El primero de los proyectos correspondió a un hotel eficiente denominado “La Casa del Castillo”. La ideóloga y arquitecta Èlia Vaqué, que también es la propietaria del establecimiento, expuso con detalle todos los procesos seguidos para llevar a cabo el proyecto con éxito. Para el arquitecto Bruno Gutiérrez – que participó a continuación -, el primer edificio de oficinas Passivhaus en la zona Mediterránea se gestó teniendo como punto de partida una serie de conversaciones con la propiedad con el objeto de enfocar el proyecto bajo el estándar Passivhaus y, según señaló, no fue difícil convencer al cliente de ello pero, sin embargo, a lo largo, tanto del proyecto como de la obra, hubo que mantener numerosas reuniones con el fin de argumentar las características constructivas y el proceso a seguir en cada caso para alcanzar el objetivo final. El tándem Sebastian Moreno-Vacca y Aline Branders, por su parte, viajó desde Bélgica, donde forma parte del estudio A2M, para trasladar a los asistentes los pormenores del edificio de la embajada de Bélgica y Holanda en Kinshassa. Aquí,  apuntaron, el reto principal consistió en construir un edificio Passivhaus en un clima que no tiene nada que ver con el de Bélgica – donde habitualmente trabajan - y, de ese modo, abanderar el primer edificio Passivhaus de África. Cerró este bloque de ponencias Nick Grant, que se centró en las escuelas como espacio de aplicación de los criterios Passivhaus y constató que  contando con presupuestos muy ajustados es posible lograr también resultados espectaculares. 
 

El PHI establece dos nuevas categorías

El equipo compuesto por Peter Albrecht y Juana Otxoa-Errate abrió un tercer bloque destinado a los materiales, los componentes y la certificación Passivhaus. Su proyecto de construcción maciza con muros de carga de arcilla rellenos de lana de roca les proporcionó una experiencia positiva con los participantes en la preparación y ejecución del proyecto. De hecho, subrayaron la implicación de los proveedores de sistemas y materiales por su asesoramiento tecnológico, y la de los operarios intervinientes a la hora de construir por su interés en la perfección de su trabajo y en su voluntad por aprender conceptos nuevos. El arquitecto italiano Leo Pedone, que subió al estrado seguidamente, profundizó en la combinación de materiales como son el cáñamo y la cal para defenderse, tanto del frío como del calor, convirtiendo los edificios en un elemento integrado en la lógica de la eficiencia y de la sostenibilidad, que pueden ir más allá, incluso, de la eficiencia energética. El siguiente experto en materiales fue un constructor que trabaja con madera, paja y cal, Craig White, y que está vinculado a proyectos de investigación financiados por la Unión Europea. Este experto acabó su intervención instando al numeroso público congregado a replantearse seriamente su vínculo con el carbono. 
 
Cerró este apartado Javier Flórez, representante del Passive House Institute (PHI), comunicando las nuevas categorías Passivhaus, así como los pormenores de la herramienta PHPP 9: soluciones – argumentó – imprescindibles para poder afrontar con éxito los retos del futuro. Expuso que las energías renovables se erigen como el complemento ideal a la eficiencia energética del estándar Passivhaus y que, para proveer una guía fiable de esta combinación, el PHI ha establecido dos nuevas categorías destinadas a la certificación de edificios: además de la actual certificación Passive House Classic, ahora también existen las certificaciones Passive House Plus y Passive House Premium, y se utiliza un nuevo procedimiento de evaluación para considerar la generación de energía por parte del propio edificio. La demanda de calefacción de una casa pasiva no podrá exceder de 15 kWh/m²a: una premisa que se continuará aplicando, pero con la introducción de las nuevas categorías se utilizará la "demanda global de energía primaria renovable" en lugar de la "demanda de energía primaria", que se ha venido empleando hasta ahora. En el caso de la categoría Passive House Classic, este valor será de 60 kWh/m²a como máximo. Un edificio construido según la categoría Passive House Plus será más eficiente, ya que no podrá consumir más de 45 kWh/m²a de energía primaria renovable. También deberá generar un mínimo de 60 kWh/m²a de energía en relación con el área cubierta por el edificio. En el caso de la categoría Passive House Premium, la demanda de energía se limita a 30 kWh/m²a, generando al menos 120 kWh/m²a de energía.
 
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