La bioenergía como valor para la sociedad

BioenergiaCon motivo de la celebración de la Feria Expobioenergía de Valladolid, varias asociaciones del sector han emitido un comunicado en el que destacan la importancia de la bioenergía "como actividad que aporta gran valor a la sociedad".

Bajo el título "Bioenergía: thick value", Avebiom, Apropellets (Asociación de Empresas Productores de Pellets), Asemfo (Asociación Nacional de Empresas Forestales), Aserma (Asociación Española de Gestores de Biomasas de Madera Recuperadas) y Cose (Confederación de Selvicultores de España) afirman que " la bioenergía genera empleos, ahorra emisiones de CO2 y ayuda a rebajar la factura energética de España y sus ciudadanos, garantizando una gestión sostenible de los recursos forestales". 

Los firmantes consideran que “la bioenergía es thick value, un valor sólido y fiable para la sociedad”, en contraposición al thin value aportado por los especuladores de Wall Street.

El 18 de octubre, a las 17h00 en la sala de prensa de Expobioenergía, la Alianza por la Bioenergía leerá el comunicado “Propuestas de la Alianza de la Bioenergia para genererar empleo con biomasa”.

 

Comunicado Bioenergía: “thick value”

En un mundo ideal, las empresas crean puestos de trabajo y mejoran el salario medio de sus empleados; producen riqueza, aumento del valor de sus acciones y contribuyen a la prosperidad de su comunidad. Ahora miremos a nuestro alrededor: grandes compañías con beneficios récord y bancos repartiendo sueldos vitalicios a sus directivos a costa del contribuyente, mientras que familias, ciudades y países se encuentran en bancarrota.

La economía se enfrenta al reto de refundarse y ser capaz de crear prosperidad para la sociedad a través de la contribución de empresas e industrias a este objetivo. Esta contribución es lo que Umair Haque, Director de Havas Multimedia Lab y colaborador en Harvard, ha denominado “thick value” en contraposición ideológica al “thin value” aportado por los especuladores de Wall Street.

Bioenergía: “thick value”

La bioenergía -energía que se genera por la combustión de biomasa- es una de las energías renovables que más va a contribuir a la sustitución de los combustibles fósiles (gasóleo, gas natural y carbón) en nuestro país, según el Plan de Energías Renovables de España (PER). Bajo esta denominación se encuadran un variado elenco de tecnologias y biocombustibles.

Los biocombustibles procedentes de la madera –como astillas y pellets (cilindros de serrín prensado, de 6 a 10 mm de diametro y 20 a 25 mm de largo)- se emplean para producir calefacción, electricidad e incluso aire acondicionado. Provienen de serrines, de la trituración de maderas recuperadas, recortes de aserraderos, restos de cortas y tratamientos forestales, y también de cortas de maderas delgadas procedentes del mantenimiento de los montes y de los trabajos que se realizan o se debieran realizar en la prevención de incendios.

¿Por qué la bioenergía es “thick value”?

  1. CREA EMPLEO.

En la situación actual, la principal aportación de la bioenergía es la gran cantidad de puestos de trabajo que es capaz de crear: 135 empleos directos por cada 10.000 habitantes, frente a 9 que se crean con petróleo y gas “natural”. Es decir, por cada puesto de trabajo debido a los combustibles fósiles, se generan 14 empleos con biomasa.

En España se podrían producir 594.000 puestos de trabajo directos con la bioenergía. Con un 20% de desempleo hay que exigir a nuestros gobernantes máxima prioridad en la creación de empleo.

  1. VALORIZA LOS RECURSOS AUTÓCTONOS Y POSIBILITA LA GESTIÓN FORESTAL SOSTENIBLE.

Muchos montes españoles, incluidos cientos de miles de hectáreas de plantaciones de coníferas de alta densidad realizadas en los últimos 50 años, tienen una limitación a su permanencia muy importante: la inexistencia total de mercado para la madera que producen.

Mientras que en Europa se aprovecha el 61% de los recursos madereros, (90% en los principales países forestales: países nórdicos y Austria), en España, de los 46 millones de m3 que crecen cada año las masas forestales, la industria forestal actual sólo aprovecha en torno a 17 millones de m3, es decir, el 38%. Dos tercios del crecimiento del volumen de biomasa se queda en el monte, bien porque la industria actual no es capaz de movilizarlo o porque no le resulta rentable. Así, se ha pasado de 456 millones de m3 existentes en 1975 a 921 millones de m3 en 2009. (IFN1, IFN2, IFN3)*.

En algunas Comunidades Autónomas la tasa de aprovechamiento es muy superior a la media, como en Galicia, donde el 5% de la superficie forestal nacional aporta hasta el 45% de las cortas de madera anuales. Esto evidencia que el nivel de intervención en muchas masas forestales en el resto del país es nulo.

En la situación económica actual, es importante aumentar o mantener la demanda de madera. La ausencia de labores selvícolas por falta de dinero público, podría llegar a generar un escenario de colapso en el que disminuyan el crecimiento y la calidad de la madera, y aumenten la mortalidad y el riesgo de plagas e incendios.

El aprovechamiento forestal sostenible goza de una larga tradición en Europa a través de instrumentos como los planes de ordenación forestal o los sistemas de certificación FSC o PEFC. Gracias a ellos los montes pueden producir una enorme riqueza para la sociedad sin renunciar a su sostenibilidad.

Esta claro que aumentar el valor de las masas forestales es garantizar su permanencia. Un Gobierno inteligente promoverá un modelo de aprovechamiento del recurso forestal, autóctono y renovable, que aumente su valor para la sociedad y no suponga una carga para el contribuyente. Una mayor movilización de biomasa para energía renovable, que es totalmente compatible con una gestión sostenible de las masas forestales y con los actuales usos industriales, es una buena forma de hacerlo.

  1. PROPORCIONA INDEPENDENCIA ENERGÉTICA

España importa más del 80% de la energía total que consume (el 98% del petróleo y el gas). El déficit energético había aumentado, hasta julio de 2011, un 18,2%, mientras que el déficit no energético disminuyó un 82,3%. Las importaciones de productos energéticos crecieron un 26,8%, destacando el incremento del 28,1% en las compras de petróleo y del 18,5% en las del gas. Utilizar biomasa como combustible para producir energía, eléctrica y térmica, reduciría nuestra dependencia y supondría un importante ahorro de divisas para España.

Tomemos el caso de Suecia, que ya produce más energía con biomasa que con petróleo (30% con petróleo frente al 31% con bioenergía). Las centrales de biomasa se han convertido en el tercer suministrador de electricidad del país tras las hidroeléctricas y las centrales nucleares. De las 147 unidades, 74 producen además calor para district heatings (calefacciones centralizadas); 44 son de carácter industrial, principalmente de la industria forestal; y 33 se alimentan con biogás. En 2008 produjeron 11,8 TWh (terawatios hora) de electricidad con biomasa. Apoyándose en un sistema de certificados verdes han logrado impulsar las inversiones de forma exitosa, de manera que la generación eléctrica con biomasa se ha duplicado desde 2002, cuando se implantó el sistema. Esta biomasa procede de aprovechamientos forestales en bosques que siguen creciendo, lo mismo que el PIB del país.

En contraste, en España el petróleo representó el 47,9% y el gas natural el 24,5% del total de la energía consumida en 2008, mientras que las energías renovables representaron un 7,6% y la bioenergía un 3,6% del total de la energía consumida en España. La bioenergía tiene un enorme capacidad para disminiuir nuestra dependencia energética.

4.- GARANTIZA AHORRO

Tras rozar los 150 dólares por barril en julio de 2008, la crisis económica y financiera y su efecto negativo en el consumo de crudo empujaron los precios a la baja. ¿Recuerdan que el Brent comenzó el año 2009 con cotizaciones en torno a los 45 dólares por barril? Hoy llega a los 105 dólares. El pasado mes de febrero Rubalcaba aseguraba que por cada 10 dólares que sube el barril de crudo, la factura energética que paga España sube 6,000 millones de euros. Desde principios de 2009 hasta ahora esta factura ha engordado en más de 36.000 millones de euros.

El uso de 10 millones de toneladas de biomasa forestal para energía evitaría la importación de 20 millones de barriles de petróleo por valor de más de 1.000 millones de euros/año. Con una caldera de biomasa una familia puede ahorrar hasta un 50% del gasto de calefacción con respecto al gasóleo, y lo hace con un combustible producido en España que deja el valor añadido en España

Un ahorro de tal calibre en estos momentos de crisis es clave para mejorar la competitividad de nuestras empresas y reducir el capítulo II del gasto corriente de las Administraciones Públicas, incluyendo el de los tratamientos selvícolas en montes públicos, y liberar fondos para otros gastos.

Con el uso de 10 millones de toneladas de biomasa forestal, además de evitar la importación de 20 millones de barriles de petróleo, España se ahorraría 176 millones de euros relacionados con las emisiones de CO2.

5.- LA INVERSIÓN MAS RENTABLE

Las instalaciones de biomasa se han convertido en una inversión más atractiva que otras tecnologías renovables, según el estudio “Powering ahead:2010” de la consultora suiza KPGM.

El estudio ha puesto de manifiesto un importante cambio en la tendencia de interés entre los inversores que buscan las tendencias más atractivas en los próximos meses. Si en años pasados fueron eólica y solar, ahora el mayor interés se dirige a la biomasa con un 37% de interés sobre el total de encuestados.

Según Andy Cox, de KPGM Reino Unido, “las plantas de biomasa dan mejores retornos de inversión que otras fuentes de energía renovable y presentan mayor fiabilidad en la producción, frente a las energías intermitentes como la solar y la eólica. Las plantas de biomasa pueden vender calefacción y agua caliente sanitaria, lo que mejora el retorno de la inversión. La mayor parte de los promotores contratan las plantas llave en mano, pues quieren asegurarse de su funcionamiento en plazo”.

Mientras que la biomasa para uso térmico compite perfectamente en un mercado sin ayudas frente al gasóleo y el gas natural, y los empresarios tan sólo reclaman acceso a buenas condiciones de financiación, el uso de la biomasa para generación eléctrica se regula por el RD 661/2007, que establece diferentes primas según la clasificación de la biomasa empleada.

Un informe complementario a este Decreto del Ministerio de Industria, emitido el 10 de Julio de 2008, especifica que las plantaciones forestales pueden ser consideradas cultivos energéticos si así se recoge en los planes de ordenación o instrumentos de gestión de los que se doten, sin excluir en ningún momento montes plantados con anterioridad a la entrada en vigor del RD 661/2007. Dicho RD hace mención expresa a la capacidad de las CCAA para aplicar mecanismos de ajuste en la definición del concepto de biomasa forestal para adaptar dicho concepto a la realidad específica de cada territorio.

Por otro lado, el RDL 06/09 establece el Registro de Preasignación por parte del MINER para todas las instalaciones en Régimen Especial. El MINER aplica este RDL para controlar el crecimiento ordenado de cada una de las tecnologías recogidas en dicho régimen especial y evitar burbujas especulativas.

El objetivo de crecimiento de la generación eléctrica y cogeneración eléctrico-térmica con biomasa contemplado en el próximo Plan de Energías Renovables (PER) 2011-2020 es de 812 MWe. Es decir, poco más de 80 MWe al año. Sólo algunos de estos 80 MWe/año consumirán biomasa prodecente de cultivos energéticos forestales existentes; otros utilizarán biomasas agrícolas como la paja de cereal o los cultivos energéticos en terrenos agrícolas. Este incremento de sólo parte de los 80 MWe anuales previstos no supondrá un impacto mínimamente significativo en el déficit tarifario.

¿Es más caro producir electricidad con biomasa que con combustibles fósiles? Cuando se confronta el precio de la energía procedente de fuentes renovables con los costes actuales de las energías fósiles no se están comparando “peras con peras”, puesto que en el caso de las primeras se establecen precios fijos (actualizados por debajo del IPC) para períodos de entre 15 y 25 años y se comparan con precios diarios de las otras fuentes energéticas. Sin duda, si consiguiéramos un precio fijo a 15 o 20 años de energía procedente de fuentes fósiles (algo impensable hoy en día), y comparásemos con los precios de la energía generada con cultivos energéticos forestales, el espejismo del mayor coste de esta última fuente de energía desaparecería.

BIOENERGÍA ES “THICK VALUE”

Los abajo firmantes queremos poner de relieve la oportunidad que ofrece la bioenergía para la creación de 594.000 empleos y como herramienta para el desarrollo del medio rural y la mejora ambiental de nuestros montes, garantizando su gestión sostenible y compatible con el desarrollo de industrias forestales que generen valor a la madera y la biomasa, al mismo tiempo que reducimos la factura energética del país y de sus ciudadanos y reducimos las emisiones de CO2 .

Los combustibles fósiles son “thin value” y representan la especulación y la contaminación y  la bioenergía es “thick value” porque representa empleo, sostenibilidad, ahorro e independencia energética. 

 

 
Modificado por última vez enViernes, 13 Noviembre 2015 09:32
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