Los mandatarios acogen positivamente la estrategia europea de seguridad energética

estrategia-europea-seguridad-energeticaLa Secretaría General del Consejo Europeo ha hecho públicas las conclusiones del encuentro mantenido por los Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE) el pasado 26 y 27 de junio. En el marco de las reuniones, durante las cuales se ha propuesto a Jean-Claude Juncker como candidato a Presidente de la Comisión Europea, se ha acordado la agenda estratégica de prioridades clave para los próximos cinco años, incluyendo un balance de los progresos realizados para llegar, el próximo mes de octubre, a una decisión definitiva sobre el marco estratégico en materia de clima y energía para 2030, e incidiendo en la ejecución inmediata de un conjunto de medidas de máxima urgencia para “fortalecer la resiliencia de Europa y aumentar su seguridad energética”. De hecho, como parte de los preparativos de la sesión de octubre del Consejo Europeo, se ha solicitado que se sigan analizando otras medidas a medio y largo plazo destinadas a mejorar la seguridad energética de la UE.
 
En un amplio apartado del documento emitido por el organismo europeo, en concreto el B. Clima y Energía, punto 21, se hace hincapié “en la importancia de desarrollar rápidamente los elementos clave del marco y, en particular, en que se espera con interés que la Comisión presente, antes del final de julio, una revisión de la Directiva sobre eficiencia energética y del modo en que ésta puede contribuir al marco en materia de clima y energía para 2030. El Consejo Europeo reafirma la importancia de la Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Clima, que se celebrará en septiembre de 2014, y confirma que el objetivo de la UE para 2030 en materia de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero estará plenamente en consonancia con el objetivo ambicioso de la UE acordado para 2050”. Es en el siguiente punto, en el 22, cuando se recoge el hecho de que los distintos mandatarios acogen positivamente la estrategia europea de seguridad energética de la Comisión y celebran un primer debate al respecto. 
 
La estrategia, estrechamente vinculada con el marco estratégico en materia de clima y energía para 2030, insta a incrementar los esfuerzos encaminados a reducir la elevada dependencia energética de Europa; respalda la inmediata aplicación de un conjunto de medidas de máxima urgencia para fortalecer la resiliencia de Europa, y propone aumentar su seguridad energética a corto plazo, antes del invierno 2014/2015. A raíz del encuentro, se ha acordado que: 
 
“• A la luz de las evaluaciones del riesgo de interrupción del abastecimiento a corto plazo, se reforzarán los mecanismos de emergencia y solidaridad existentes, incluida la infraestructura de almacenamiento de gas y de emergencia, así como los flujos inversos, con el fin de abordar tal riesgo primordialmente en los Estados miembros más vulnerables.
• Con vistas a mejorar la seguridad energética de la UE deberán proseguirse las inversiones pertinentes en infraestructura energética, incluidas aquellas en las que participan terceros países, respetando plenamente todas las normas de la UE en materia de mercado interior y de competencia, cuyo cumplimiento ha de controlarse con coherencia.
• La UE se comprometerá con sus socios internacionales a reducir el riesgo de interrupción del suministro de energía.
• Deberá reforzarse la Comunidad de la Energía, que tiene por objetivo extender el acervo de la UE en materia de energía a los países candidatos a la ampliación y países vecinos, con el fin de garantizar la aplicación de dicho acervo en tales países.”
 
También se ha subrayado, en relación a la importancia de la eficiencia energética, la conveniencia de un mayor desarrollo de la producción nacional y de una mayor puesta en práctica e integración del mercado europeo de la energía, con arreglo a un enfoque regional, de una mayor transparencia del mercado del gas, y del refuerzo de la infraestructura que falta, para poner fin a todo aislamiento de Estados miembros respecto de las redes de gas y electricidad de aquí a 2015. Del mismo modo, como se destaca en el punto 23 de las conclusiones, en la reunión de octubre del Consejo Europeo, como muy tarde, se adoptará una decisión definitiva en cuanto al nuevo marco estratégico en materia de clima y energía, y también sobre otras medidas destinadas a mejorar la seguridad energética de Europa y sobre objetivos específicos de interconexión para 2030, animando a desplegar todos los esfuerzos necesarios para cumplir este plazo acordado. En última instancia, este organismo ha manifestado su apoyo a la iniciativa sobre energía del G-7 de Roma, que “está al servicio de la aplicación de políticas destinadas a construir un sistema energético más competitivo, diversificado y resiliente, con emisiones reducidas de gases de efecto invernadero, al fomentar el uso de tecnologías seguras y sostenibles”. 
 
En uno de los anexos al documento, se incide en que el Consejo Europeo – a partir del nuevo ciclo legislativo derivado de los resultados de las recientes elecciones europeas – cree que es el momento adecuado para determinar cuál debe ser el eje de la acción de la Unión y cómo debe funcionar. Titulado “Agenda Estratégica para la Unión en tiempos de cambio”, este apartado nombra cinco prioridades que han de guiar el trabajo de la Unión Europea durante los próximos cinco años: economías más fuertes y con más puestos de trabajo; sociedades habilitadas para capacitar y proteger; un futuro energético y climático seguro; una zona de confianza para las libertades fundamentales, y una acción conjunta eficaz en el mundo.
 
La credibilidad de la Unión Europea – argumenta - depende de su capacidad para garantizar una aplicación adecuada de las decisiones y los compromisos. Esto requiere unas instituciones fuertes y creíbles, pero también supondrá beneficiarse de una mayor participación de los parlamentos nacionales. Y, en este sentido, se considera que debe hacerse especial hincapié en los ámbitos siguientes: invertir y preparar a las economías para el futuro, abordando las necesidades de inversión retrasadas en infraestructuras de transporte, energía y telecomunicaciones, así como en eficiencia energética, innovación e investigación, cualificaciones, educación e innovación; aprovechar al máximo los fondos estructurales de la UE; movilizar la combinación adecuada de financiación privada y pública, y facilitar las inversiones a largo plazo. En la misma línea, se apunta la necesidad de avanzar hacia una “Unión de la Energía con una política climática dotada de perspectiva de futuro”, de modo que las políticas durante los próximos cinco años en relación a energía y cambio climático deberían centrarse en lograr una energía asequible para las empresas y los ciudadanos, a partir de la moderación en la demanda de energía - gracias a una mayor eficiencia energética -; de un mercado energético integrado; de fórmulas destinadas a aumentar el poder negociador de la Unión; del aumento de la transparencia en el mercado del gas; y de la estimulación de la investigación, el desarrollo y la base industrial europea en el ámbito de la energía. También en el suministro seguro de energía para todos los países, incidiendo en la diversificación en el suministro de energía y sus rutas de aprovisionamiento; en las fuentes de energía renovables, seguras y sostenibles, así como en otras fuentes de energía autóctonas, como medio para reducir la dependencia energética, en particular sobre una única fuente o proveedor; en desarrollar las infraestructuras necesarias, como las interconexiones; en proporcionar a los agentes privados y públicos del sector el adecuado marco de planificación para que puedan adoptar decisiones de inversión a medio y largo plazo y, finalmente, en la energía ecológica, como principal lucha contra el calentamiento global. 
 
Modificado por última vez enJueves, 25 Septiembre 2014 18:31
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