La calefacción por suelo radiante consiste básicamente en la emisión de calor por parte del agua que circula por tubos embebidos en la placa de hormigón que conforma el suelo, con lo que conseguimos una superficie realmente amplia como elemento emisor de calor. En invierno el agua recorre la tubería integrada en el suelo a una temperatura en torno a los 35-40 ºC y aporta el calor necesario para lograr una temperatura de confort en la vivienda.
Pero existe asimismo la interesante posibilidad de emplear una instalación de suelo radiante para una conseguir una climatización integral que nos aporte calefacción durante el invierno y refresque el ambiente en los meses cálidos. Así, en verano el agua recorrerá la instalación a unos 14-18 ºC, absorbiendo el exceso de calor del local y proporcionando una agradable sensación de frescor.
Este sistema se basa en la radiación, y por tanto la transmisión de confort es directa, es decir, no emplea el aire como elemento transmisor. Y el hecho de evitar al aire como "intermediario" implica un ahorro de energía.
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Ventajas de la climatización por suelo radiante
La climatización por suelo radiante ofrece unas condiciones de máximo confort, y ello se debe a los siguientes factores:
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Distribución uniforme de temperaturas con lo que se eliminan las zonas excesivamente frías o calientes y se genera una emisión o absorción de calor muy uniforme en todo el local. La zona más caliente es la de los pies, y a medida que nos distanciamos del suelo, la temperatura desciende.

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Se eliminan las desagradables corrientes de aire por convección (radiadores) o por sistemas de aire (aire acondicionado, conductos).
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Se dispone de un ambiente muy saludable al eliminarse las corrientes de aire que remueven el polvo y causan problemas entre las personas alérgicas, asmáticas, etc.
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La superficie del suelo pasa a ser el elemento emisor, con lo que se evitan los problemas suelen originar otro tipo de elementos emisores en lo que a decoración se refiere.
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Es la instalación ideal en locales con techos elevados puesto que se mantienen las condiciones de confort en la zona de ocupación.
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Evitamos la instalación de radiadores y/o bombas de calor que, aunque ya cuentan con innovadores diseños, no dejan de ser un añadido a nuestras paredes.
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Es una instalación silenciosa, al no existir aparatos mecánicos dentro de la zona habitable de la vivienda.
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En caso de fallo del sistema (por ejemplo por corte de suministro de energía eléctrica), gracias a su inercia térmica, la vivienda puede permanecer caliente o fría durante un prolongado período de tiempo, en función de las características de la misma.
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Se reduce el consumo y coste energético de la instalación ya que ahorra hasta un 20% de energía al actuar un acumulador de calor. De esta forma, consumimos energía en horas de bajo costo a la vez que podemos asegurar que teniendo el generador en funcionamiento durante 6-8 horas, se dispone de calefacción las 24 horas del día. Además, es compatible con otras fuentes de energía alternativas como la solar.
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Se puede trabajar con temperaturas inferiores de aire en calefacción y superiores en refrigeración con un grado de confort equivalente. Esto permite reducir también el efecto de “shock térmico” cuando las personas entran o salen de la casa.
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Se requiere agua para calefacción a baja temperatura (35-40ºC) y a alta temperatura para refrigeración (15-17ºC)
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Durante las horas de mínimas y máximas temperaturas exteriores en invierno y verano, respectivamente, en condiciones normales de funcionamiento, la máxima potencia del sistema es muy inferior a la requerida por sistemas sólo aire ya que en estos momentos la casa siempre se encontrará pre-calentada o pre-enfriada con anterioridad.
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Componentes de un sistema de suelo radiante:
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Planchas de aislamiento térmico. Se coloca directamente sobre el forjado, para evitar que exista intercambio de calor con la zona inferior no climatizada. En caso que exista la posibilidad de absorción de agua capilar desde abajo, se requerirá colocar un folio de polietileno para evitar la absorción de agua por la cara inferior de la plancha de aislamiento.
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Banda perimetral de aislamiento (zócalo). Debe situarse a lo largo de las paredes para evitar el intercambio de calor entre placa de mortero de suelo radiante y las paredes del local. Además, permite el movimiento lateral de la placa de mortero (dilataciones).
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Tubo. Es el encargado de transportar el agua (caliente o fría) a través de la instalación y de transmitir/absorber el calor desde la vivienda. Entre los materiales plásticos empleados para fabricar los tubos con capa contra la difusión de oxígeno, tenemos el polibutileno (PB) y el polietileno reticulado (PE-Xa). De este modo se reduce el aporte de oxígeno al agua, lo que protege de la corrosión a los componentes metálicos de la instalación. En instalaciones de vivienda unifamiliar, se recomienda la distribución del tubo en espiral.
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Placa de mortero. La placa de mortero que rodea a los tubos, almacena y emite/absorbe el calor por medio del agua que circula a través de los mismos. El espesor de esta capa por encima de los tubos, según indicación de la norma EN 1264 y por razones de ejecución, debe ser de 30 mm como mínimo. Es habitual el empleo de aditivos que fluidifican el hormigón, lo que permite un perfecto recubrimiento de los tubos y evita posibles bolsas de aire que perjudicarían la transmisión de calor.
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Recubrimiento del suelo. Los sistemas de climatización por suelo radiante permiten el empleo de cualquier tipo de pavimento (cerámica, parquet, plásticos, etc.). Sin embargo, y como es lógico, su comportamiento ante la transmisión de calor diferirá en relación a los diferentes coeficientes de conductividad térmica. En general se recomienda el uso de recubrimientos cerámicos, tanto para los sistemas de calefacción como de refrigeración.

- Otro elemento importante de un sistema de suelo radiante es el colector. La distribución del agua (caliente o fría) se efectúa mediante los colectores de ida y retorno a los que se conectan los circuitos de climatización. Aquí se realiza el equilibrado hidráulico de los circuitos y el control automático de circulación del agua por medio de los actuadotes electrotérmicos y las válvulas.


















