La pobreza energética, nueva prioridad social

Pobreza-energéticaEn palabras de la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA) la pobreza energética es la incapacidad de un hogar de satisfacer una cantidad mínima de servicios de la energía para sus necesidades básicas, como mantener la vivienda en unas condiciones de climatización adecuadas para la salud (18 a 20º C en invierno y 25º C en verano). 
La pobreza energética es un fenómeno de aparición reciente en España y está especialmente vinculado a la grave crisis económica que todavía estamos padeciendo y que interrelaciona la renta disponible de las familias con sus necesidades energéticas.
Ya en el periodo 2006-2010 una media del 9% de los hogares españoles se encontraban en pobreza energética, habiéndose alcanzado en 2010 una tasa superior al 12% (5,3 millones de personas), que se prevé que aumente en los próximos años sino se adoptan las medidas necesarias.
 

La situación en España

 
En España, como en la mayor parte de los países a excepción de Reino Unido, no existen estadísticas específicas que aborden el estudio de esta problemática, si bien si existen fuentes estadísticas que permiten extraer indicadores para analizar su incidencia. Basados en dicha información disponible, en 2012, la ACA publicó el estudio “Pobreza Energética en España. Potencial de generación de empleo derivado de la rehabilitación energética de viviendas” elaborado en el marco del Proyecto REPEX, cofinanciado por el Fondo Social Europeo, a través del Programa Empleaverde de la Fundación Biodiversidad y con la colaboración de la Fundación La Casa que Ahorra.
 
En dicho estudio se puso de manifiesto que, en el año 2010  un 10% de los hogares españoles era incapaz de mantener su vivienda con una temperatura adecuada durante los meses fríos y/o estaba dedicando un alto porcentaje de sus ingresos para satisfacer sus necesidades básicas (calefacción, refrigeración, cocina, iluminación, agua caliente sanitaria). Además, se pusieron de manifiesto las graves consecuencias sobre la salud que se derivan de habitar una vivienda a una temperatura inadecuada, que, en su versión más extrema llega a causar la muerte prematura de miles de personas cada año y se analizaron las políticas y medidas existentes para paliar esta situación.
 
El proyecto REPEX reflejaba asimismo que, en España existen dos tipos de pobreza energética; la más evidente, en los hogares de las comunidades autónomas con inviernos más severos, del norte e interior peninsular (Castilla y León, Extremadura, Navarra, etc.) y otra menos evidente, en regiones de clima más benigno (sur, levante e islas) pero con viviendas peor adaptadas a los cortos períodos de frío que padecen (Canarias, Murcia, Andalucía, Islas Baleares, etc.).
 
La Comisión Europea ya ha empezado a incluir el concepto de pobreza energética a la hora de orientar sus políticas energéticas y de protección de consumidores. De esta manera, las Directivas 2009/72/CE y 2009/73/CE del mercado interior de electricidad y gas obligan a los Estados Miembros a desarrollar planes para abordar esta temática. Dicha trasposición está pendiente en España si bien Cataluña lo ha incorporado en su planificación energética para 2015.
 

Efectos sobre la salud

Ocupar una vivienda con temperaturas inadecuadas y humedades durante el invierno tiene efectos sobre la salud. Por esta razón, la pobreza energética está relacionada con una mayor prevalencia de enfermedades físicas y mentales (asma, artritis, reumatismo, depresión, ansiedad, etc.) que afectan más intensamente a segmentos de población vulnerables como niños, adolescentes y ancianos. 

Además, se sabe que es también una de las causas del aumento de la mortalidad causada por enfermedades cardiovasculares y respiratorias entre personas mayores de 60 años durante los meses de invierno. Este aumento estacional de la mortalidad – denominado tasa de mortalidad adicional de invierno (exces winter mortality) – se calcula como un porcentaje que indica la diferencia promedio entre la mortalidad registrada de noviembre a marzo y la registrada en el resto de del año. 
 
Tasas-mortalidad-pobreza-energética
Como puede verse en el Gráfico, existen grandes diferencias en las tasas de mortalidad adicional de invierno registradas en países occidentales. La de España (21%) es, junto con las de Portugal e Irlanda, una de las más elevadas de Europa. Sin embargo, hay que señalar que sólo una parte de las muertes adicionales que se producen en los meses invierno es estrictamente atribuible a la pobreza energética. 
 
Aun así, asumiendo que tan sólo un 10% de dichas muertes son consecuencia de vivir en una vivienda con temperaturas inadecuadas, un cálculo muy preliminar indica que 1.900 muertes al año podrían estar relacionadas con la pobreza energética en nuestro país, una cifra no muy diferente de la de muertes por accidente de tráfico en la actualidad. 
 
Estas cifras, procedentes en su mayoría de un estudio de 2003, fueron calculadas para la serie 1988-19971. Por esta razón, el estudio Pobreza energética en España. Potencial de generación de empleo directo de la rehabilitación energética de viviendas está realizando, a partir de datos del INE, estimaciones actualizadas de la tasa de mortalidad adicional de invierno en España para el periodo 1996-2010 con el fin de analizar su evolución en los últimos 15 años.
 
 El estudio se enmarca dentro del proyecto REPEX “Rehabilitación energética de edificios: una oportunidad de empleo verde en Extremadura, una solución a la pobreza energética”, cofinanciado por el Fondo Social Europeo a través del programa Empleaverde de la Fundación Biodiversidad.
 

Rehabilitación energética de viviendas

 
Si se quiere actuar firmemente contra la pobreza energética habrá que tomar una serie de medidas relacionadas con la rehabilitación energética de viviendas mediante programas de ayuda que permitan actuar de forma prioritaria hacia las familias más expuestas a la pobreza energética, que son precisamente las que utilizan sistemas de calefacción de baja eficiencia y con mayor gasto económico.
 
Asimismo, deberían adoptarse políticas de sustitución de las energías contaminantes por energías renovables que permiten la autogeneración de recursos energéticos propios. La solución a medio y largo plazo de la pobreza energética pasa por reducir de forma significativa los consumos energéticos, vía rehabilitación energética de viviendas y autogeneración de recursos energéticos propios con energías renovables (solar térmica, fotovoltaica y eólica).
 
Se sabe que una parte de la población española es incapaz de pagar una cantidad de energía suficiente para la satisfacción de sus necesidades domésticas y/o se ve obligada a destinar una parte excesiva de sus ingresos a pagar la factura energética de su vivienda. Sin embargo, tanto por su carácter eminentemente doméstico y espacialmente difuso como por su estrecha interrelación con otras formas de pobreza y exclusión social, la pobreza energética es un fenómeno prácticamente invisible para administraciones públicas, organizaciones no gubernamentales, empresas y resto de actores relevantes.
 
Tal como ha señalado recientemente el Comité Económico y Social de la UE, “la energía es un bien común esencial y debe garantizarse un acceso mínimo para un uso básico, debido a su papel indispensable en todas las actividades cotidianas, que permita a cada ciudadano tener una vida digna”. Es preciso, adoptar medidas a corto plazo que garanticen el acceso mínimo a la energía para un uso básico, de aquellos hogares afectados por pobreza energética.
 
Fuente: Asociación Ciencias Ambientales
 
 
 
Modificado por última vez enMartes, 21 Octubre 2014 10:53
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