La eficiencia energética en las instalaciones frigoríficas, no se consigue sólo por el uso de un equipamiento más eficiente: el diseño de sala de máquinas y su ventilación, colectores, valvulería, aislamientos, trazado, soportación, pruebas de estanqueidad, calidad de materiales empleados, parametrización y regulaciones, limpiezas, registros de ajustes, ubicación de sondas, correcto diagnóstico de las averías y sustitución adecuada de los elementos necesarios, detección y corrección de fugas de refrigerantes, son algunos de los factores donde el instalador interviene y que impactan directamente en el consumo energético de la instalación.