La bomba de calor y el pronosticador de tormentas ¿Cuántas sanguijuelas hacen falta?
Cada invierno preguntamos por el gas. Cada verano, por el calor. Entre medias, elegimos instalaciones que seguirán con nosotros quince o veinte años, incluso si el tiempo acaba demostrando que no eran las adecuadas. No sabemos cómo evolucionarán los precios de los combustibles, el clima o la normativa. Pero sí sabemos que la bomba de calor hace que acertar esos pronósticos importe menos.
Simulación generada con IA













