En el marco de la normativa europea vigente, la eficiencia energética en centros de datos ha pasado de ser una buena práctica a convertirse en un requisito de transparencia con fuerza legal creciente, dentro de un contexto de descarbonización orientado a la neutralidad climática. Esta eficiencia se articula mediante la transparencia, a través de la publicación del rendimiento energético de los centros de datos en la base de datos europea sobre centros de datos. Se incluyen indicadores clave de rendimiento que deben controlarse, recopilarse y comunicarse, así como indicadores de sostenibilidad, entre ellos el PUE, el indicador reconocido internacionalmente que mide la Eficacia en el Uso de la Energía y que permite comparar unos centros de datos con otros. Acercar el PUE a la unidad puede suponer ahorros económicos de cientos de miles de euros en los centros de mayor escala, además de una reducción notable de emisiones.
En este artículo te explicamos cómo se articula la eficiencia energética en centros de datos y qué opciones existen de mejora, teniendo en cuenta el impacto medioambiental, económico y de seguridad del suministro energético que supone el funcionamiento de una infraestructura con un gran potencial de crecimiento en nuestro país.
