¿Qué son los puentes térmicos? Tipos y soluciones
- Escrito por Paula Serrano CALORYFRIO
Definido de una manera sencilla, un puente térmico es una fuga de calor. . Imagina un abrigo que, aunque esté bien hecho, tiene algunas zonas donde el frío puede filtrarse. . Eso es un puente térmico: un “defecto técnico” en la envolvente térmica del edificio a través del cual se producen pérdidas o ganancias de calor que implican logicamente un derroche de la energía consumida para calentar o enfriar lo espacios interiores.
Por lo tanto los puentes térmicos influyen en la eficiencia energética de los edificios. Y es así porque afectan a la demanda de calefacción y de refrigeración. De hecho se contemplan en la normativa de Ahorro de Energía del Código Técnico de la Edificación (CTE), de aplicación en el desarrollo de los proyectos arquitectónicos.
Para empezar hay que señalar que un puente térmico se define según el CTE como una variación de la uniformidad de la construcción. Esto significa que existe un puente térmico cuando se da alguna de las siguientes circunstancias:
- Un cambio en la sección constructiva del cerramiento. Ya sea por un cambio de espesor y/o de la composición material del elemento constructivo. Es habitual encontrar fachadas compuestas por diferentes acabados, por ejemplo combinando paños de ladrillo caravista con paños de ladrillo hueco o perforado con acabado monocapa.
- La penetración completa o parcial de elementos estructurales en los cerramientos con diferentes prestaciones térmicas. Los casos más frecuentes son pilares o frentes de forjado que interrumpen el aislamiento térmico de la fachada.
- Un cambio de la geometría del cerramiento, como sucede en las esquinas o en los encuentros entre elementos de la envolvente, por ejemplo, fachadas con voladizos o con cubiertas entre otros.
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Impacto en la eficiencia energética
Los puentes térmicos no son solo un pequeño inconveniente; su impacto puede ser considerable en la eficiencia energética de un hogar. Aquí te muestro cómo:
- Aumento de la factura energética: Si tu casa tiene puentes térmicos, es probable que gastes más en calefacción y refrigeración. El calor se escapa y necesitas más energía para mantener una temperatura agradable.
- Confort térmico: Un hogar con puentes térmicos puede ser incómodo, ya que experimentarás corrientes de aire frío y zonas frías que pueden afectar tu bienestar.
- Condensación y moho: Estos puntos débiles también pueden causar problemas de humedad, lo que podría llevar a la aparición de moho, un enemigo silencioso para la salud de tu familia.
Por lo tanto, es importante prestar atención a estos detalles en la construcción o renovación de un hogar. Invertir en un buen aislamiento y en la identificación de puentes térmicos puede marcar la diferencia entre un hogar cálido y acogedor y uno que se convierte en un coladero de energía.
Tipos de puentes térmicos
La imagen inferior muestra una clasificación de los tipos de puentes térmicos más habituales que el programa CE3X de certificación energética de edificios contempla como parte del procedimiento.

Los distintos tipos de puentes térmicos, por lo tanto, son:
Pilar integrado en fachada
Se produce cuando un pilar estructural —habitualmente de hormigón armado— queda embebido dentro del plano de fachada interrumpiendo la continuidad del aislamiento térmico. Aunque exteriormente pueda quedar oculto por el revestimiento, el diferente coeficiente de conductividad térmica del hormigón respecto a los materiales aislantes genera una vía preferente de transmisión de calor. Si no se resuelve adecuadamente, puede provocar descensos de temperatura superficial en el interior, favoreciendo condensaciones y aparición de moho, especialmente en viviendas con baja ventilación.
Pilar en esquina
El pilar situado en la esquina del edificio constituye un puente térmico más crítico que el integrado en fachada, ya que combina la discontinuidad del aislamiento con un efecto geométrico: la mayor superficie expuesta al exterior incrementa las pérdidas térmicas. En las esquinas confluyen dos planos de fachada, lo que aumenta la disipación de calor y reduce la temperatura superficial interior. Su correcta resolución pasa por garantizar la continuidad del aislamiento por el exterior (SATE o fachada ventilada) y evitar encuentros estructurales sin tratamiento térmico específico.

Contorno de hueco
El contorno de huecos —ventanas y puertas— es uno de los puentes térmicos más habituales. Se origina en el encuentro entre el marco de la carpintería y el cerramiento, especialmente si no existe una correcta colocación del aislamiento o si el premarco no está tratado térmicamente. Una instalación deficiente puede generar infiltraciones de aire, condensaciones y pérdidas energéticas significativas. La solución pasa por integrar la carpintería en el plano del aislamiento, emplear cintas expansivas y espumas específicas, y cumplir con los criterios de instalación definidos en el Código Técnico de la Edificación (CTE).
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Caja de persiana
Tradicionalmente, las cajas de persiana han sido uno de los puntos más débiles de la envolvente térmica, ya que su diseño interrumpe el aislamiento y, en muchos casos, presenta escasa estanqueidad al aire. Esto genera infiltraciones y descensos de temperatura superficial en la parte superior del hueco. En rehabilitación energética es frecuente actuar sobre este elemento mediante cajones compactos aislados o sistemas específicos de aislamiento interior que mejoran notablemente el comportamiento térmico y acústico del conjunto.
Encuentro de fachada con forjado
El canto del forjado que intersecta la fachada genera un puente térmico lineal cuando el aislamiento no envuelve completamente el elemento estructural. Es muy frecuente en edificios construidos antes de la generalización del aislamiento continuo por el exterior. El hormigón del forjado actúa como conductor térmico, facilitando la transmisión de calor hacia el exterior. Las soluciones actuales priorizan la envolvente continua, mediante sistemas SATE o fachada ventilada, que recubren el canto del forjado y minimizan el impacto energético.
Encuentro de fachada con cubierta
En la coronación del edificio, el encuentro entre fachada y cubierta puede convertirse en un punto crítico si no se garantiza la continuidad del aislamiento entre ambos planos. Esto es especialmente relevante en cubiertas planas no transitables y en áticos. La interrupción del aislamiento en el peto perimetral o en el forjado superior provoca pérdidas térmicas y riesgo de condensaciones en las viviendas bajo cubierta. La solución pasa por diseñar encuentros constructivos que aseguren la continuidad del aislamiento térmico y la estanqueidad al aire.
Encuentro de fachada con suelo en contacto con el aire
Este puente térmico aparece en el arranque de fachada cuando el forjado inferior está en contacto con el aire exterior, como ocurre en soportales o forjados sanitarios ventilados. La falta de aislamiento en el perímetro inferior permite la transmisión de frío hacia el interior de la planta baja. Es un punto especialmente sensible en términos de confort térmico. La solución constructiva consiste en prolongar el aislamiento por la cara inferior del forjado y asegurar su conexión con el aislamiento vertical de la fachada.
Encuentro de fachada con solera
En edificios apoyados directamente sobre el terreno, el encuentro entre la fachada y la solera constituye otro puente térmico habitual. Si el aislamiento no se dispone de forma perimetral y continua, el calor puede transmitirse hacia el terreno o viceversa, afectando a la eficiencia energética del conjunto. Además, es una zona propensa a condensaciones y humedades si no se resuelve adecuadamente la impermeabilización. Las soluciones actuales incluyen aislamiento perimetral enterrado y continuidad con el aislamiento vertical de fachada para minimizar pérdidas energéticas.
Soluciones para los puentes térmicos más habituales
Está comprobado que el efecto negativo de los puentes térmicos se dispara en edificios con la envolvente térmica muy aislada y donde las pérdidas de calor asociadas a la ventilación para la calidad del aire son muy reducidas. La solución pasa por reducir el valor de su transmitancia térmica como estrategia básica. Y de hecho es uno de los cinco pilares básicos del estándar Passivhaus. En este caso, limitando su transmitancia a un valor máximo de 0,01 W/mK.
Las estrategias más habituales varían en función de si se trata de obra nueva o de rehabilitación de edificios existentes no tan eficientes. En cualquier caso el objetivo común en todas ellas, sea de una forma o de otra, consiste en garantizar en la medida de lo posible la continuidad del aislante térmico en toda la envolvente térmica del edificio e incluso la uniformidad del valor de la transmitancia térmica de cada uno de los cerramientos.
También es recomendable utilizar marcos de carpintería con rotura de puente térmico o evitar la instalación de cajas de persiana como sistemas de oscurecimiento optando por otras alternativas que ofrece el mercado más eficientes como por ejemplo contraventanas.
¿Qué significa “rotura de puente térmico”?
La rotura de puente térmico (RPT) es una solución constructiva que consiste en interrumpir la continuidad de un material conductor —normalmente aluminio— mediante la incorporación de un material aislante, reduciendo así la transmisión de calor entre el exterior y el interior del edificio. Es especialmente habitual en carpinterías metálicas (ventanas, puertas y fachadas ligeras), donde el aluminio, por su alta conductividad térmica, puede comportarse como un puente térmico si no se trata adecuadamente.
En términos prácticos, en un perfil de aluminio con rotura de puente térmico se separan las caras interior y exterior mediante varillas o pletinas de poliamida reforzada con fibra de vidrio (u otros materiales de baja conductividad). Esta “rotura” evita que el frío o el calor atraviesen el perfil metálico, mejorando la transmitancia térmica (valor U) del conjunto de la ventana y reduciendo el riesgo de condensaciones superficiales en el marco.
Desde el punto de vista normativo, el concepto se enmarca dentro de las exigencias del Código Técnico de la Edificación (CTE), concretamente en el DB-HE Ahorro de Energía, que obliga a limitar la demanda energética y controlar los puentes térmicos en la envolvente del edificio.
¿Por qué es importante la rotura del puente térmico?
- Mejora la eficiencia energética: reduce pérdidas térmicas en invierno y ganancias en verano.
- Aumenta el confort interior: evita superficies frías en el marco de la ventana.
- Reduce condensaciones: al elevar la temperatura superficial interior.
- Permite cumplir con el CTE y mejorar la calificación energética.
En rehabilitación energética, la incorporación de carpinterías con rotura de puente térmico es una de las actuaciones más eficaces para mejorar el comportamiento de la envolvente sin intervenir en la estructura del edificio.
¿Cómo saber si hay rotura de puente térmico?
Identificar si una carpintería incorpora rotura de puente térmico (RPT) es clave para evaluar su comportamiento energético y su adecuación a las exigencias del Código Técnico de la Edificación (CTE). Estas son las formas más fiables de comprobarlo:
Observación visual del perfil: En una ventana de aluminio con RPT, si observas el perfil en sección (por ejemplo, en el canto de la hoja o del marco al abrir la ventana), deberías ver una franja intermedia de material no metálico —normalmente poliamida negra— que separa la parte exterior de la interior.
Si el aluminio es completamente continuo, sin esa pieza aislante intermedia, no hay rotura de puente térmico.
Revisión de la ficha técnica o marcado CE: La documentación del fabricante debe indicarlo expresamente.
Si el perfil declara valores Uf bajos (por ejemplo, ≤ 2,0 W/m²K en aluminio), casi con total seguridad incorpora RPT.
Sensación térmica y condensaciones: Aunque no es un método técnico, hay indicios claros si los marcos se notan muy fríos en invierno, hay condensación frecuente en el aluminio, o si hay goteo en la parte inferior del marco.
Termografía infrarroja: Una inspección con cámara termográfica permite visualizar diferencias de temperatura en el perfil.
¿Merece la pena instalar ventanas con rotura de puente térmico?
La respuesta corta es sí, en la mayoría de los casos compensa técnica y económicamente, especialmente en climas con inviernos fríos o veranos calurosos y en actuaciones de rehabilitación energética. La rotura de puente térmico (RPT) reduce la transmisión de calor a través del perfil de aluminio, mejorando la eficiencia, el confort y el cumplimiento normativo del Código Técnico de la Edificación (CTE).
Conviene recordar que las ventanas de PVC no necesitan rotura de puente térmico, ya que el propio material es poco conductor. La RPT es una solución específica para perfiles metálicos, especialmente aluminio.
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Conclusión
Como conclusión podemos afirmar que las estrategias clave para dar solución a los puentes térmicos pasan por un correcto diseño de la envolvente y un control exhaustivo de la ejecución de la obra. Sólo así podemos garantizar la reducción al mínimo de los puentes térmicos. Fundamentalmente para evitar las pérdidas energéticas no deseadas. Pero también para reducir el riesgo de formación de condensaciones y por lo tanto de generación de moho en dichos puentes térmicos. Hecho que afecta no sólo el confort térmico, sino también a la calidad del aire de los espacios interiores.
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