Bomba de calor con refrigerante R290 ¿Por qué apostar por ellas?
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En plena electrificación de la climatización y con las bombas de calor ganando protagonismo en viviendas, comercios e industrias, hay un elemento técnico que empieza a marcar la diferencia: el refrigerante. Más allá de la potencia, el rendimiento o el precio del equipo, gases como el R32 o el R290 condicionan la eficiencia, la seguridad y el impacto ambiental de estas soluciones.
El propano, o R290, se perfila como una de las alternativas más prometedoras por su bajísimo potencial de calentamiento global, aunque su inflamabilidad exige instalaciones y manejos especialmente seguros.









Calcular el consumo del aire acondicionado es más sencillo de lo que parece. Con unos pocos datos puedes estimar cuánto gastará tu equipo y cuánto impactará en tu factura eléctrica.
El sector de las instalaciones, la construcción y las energías renovables es muy exigente en cuanto a formación. Las tecnologías evolucionan a mucha velocidad y los profesionales tienen que dedicar una parte importante de su tiempo a actualizar su formación.
Definido de una manera sencilla, un puente térmico es una fuga de calor.
En un mundo cada vez más preocupado por la eficiencia energética y la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, la búsqueda de soluciones de climatización y agua caliente sanitaria más sostenibles se ha convertido en una prioridad. Para la consecución del objetivo de descarbonización de cara a 2050 que nos marca la Directiva de Eficiencia Energética de los Edificios (EPBD), es imprescindible apoyarse en tecnologías de origen renovable para cubrir nuestras necesidades de confort térmico. Hay que dejar claro también que esta Directiva EPBD, aunque puede facilitar las soluciones de tipo eléctrico, no prohíbe las calderas, solo limita el uso de combustibles de origen fósil a partir de 2040.
Cuando se plantea una instalación para satisfacer una demanda de calefacción y agua caliente sanitaria, normalmente nos centramos más en optimizar la parte de calefacción (que tradicionalmente es la que más carga térmica ha solicitado), dejando en segundo plano la parte de ACS. No obstante, tenemos que tener en consideración que, dependiendo del tipo de instalación, el consumo energético que se destina para la demanda de ACS puede llegar a ser el 30% de la factura energética total (como pasa en tipologías de obras terciarias grandes consumidoras de agua caliente como son los hoteles, gimnasios, hospitales, etc…).
Abordamos en este artículo la imperiosa necesidad de una gobernanza efectiva de la calidad del aire interior (CAI) en ciudades urbanizadas y propensas a pandemias.
