Ventanas de PVC vs aluminio: comparativa completa para elegir bien
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La elección de la ventana más adecuada es una decisión clave que afecta a la estética de la envolvente del edificio y que determina la eficiencia energética y el confort interior. En este artículo, analizamos en profundidad las ventanas de PVC y las ventanas de aluminio. Dos de las opciones más populares del mercado, comparando sus ventajas e inconvenientes y sus prestaciones técnicas, para ayudarte a tomar la mejor decisión.




El futuro del sector de la construcción de edificios pasa por los avances tecnológicos, que permitirán superar muchas de las limitaciones que hoy existen. La construcción industrializada ya es una realidad,
La construcción industrializada en altura se presenta como una solución innovadora en el sector de la edificación. Especialmente relevante en grandes ciudades densamente pobladas donde la demanda de vivienda supera ampliamente la oferta disponible. De hecho, el crecimiento de este sector es especialmente notable en diferentes metrópolis a nivel global como Londres, Japón o Estocolmo, entre otras muchas. Es una tendencia global al alza no exenta por otro lado de desafíos.
La actual Directiva Europea de Eficiencia Energética en los Edificios (EPBD) y su trasposición al marco normativo nacional, imponen exigencias cada vez más estrictas en lo que se refiere a la reducción del consumo energético y de las emisiones de gases de efecto invernadero en el sector de la edificación. Exigencias que impactan directamente en las instalaciones destinadas al confort interior de los usuarios en los edificios y también a la conservación de bienes que requieren control de la temperatura. Por otro lado, la creciente demanda de sistemas de climatización y refrigeración eficientes junto a la necesidad de cumplir con dichas normativas, que incluyen la progresiva eliminación de refrigerantes de alto Potencial de Calentamiento Atmosférico (PCA) y el fomento de tecnologías sostenibles como la bomba de calor, impulsan significativamente la demanda de profesionales cualificados en el ámbito de la refrigeración.
¿Te has preguntado alguna vez cómo sería vivir en una vivienda totalmente autónoma sin conexión a la red eléctrica e incluso a los servicios públicos de agua y saneamiento? La casa autosuficiente ya no es un concepto futurista. En un mundo cada vez más consciente del cambio climático donde el precio de la energía es volátil, el concepto de vivienda autosuficiente adquiere cada vez más sentido. Y no es una tendencia, es un concepto de vivienda que busca la sostenibilidad total, permitiendo a sus usuarios vivir en armonía con el medio ambiente y con el control absoluto sobre sus recursos.
Existe en la actualidad una profunda crisis de accesibilidad a la vivienda como consecuencia de la limitada capacidad de oferta del sector de la construcción. Un sector que se caracteriza por una forma de construir lenta y con procedimientos obsoletos. A ello se une un déficit histórico de parque público de vivienda. Todo ello se traduce en una oferta que no satisface la demanda con criterios de asequibilidad, sostenibilidad y eficiencia.
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La hermeticidad de la envolvente de los edificios influye en la eficiencia energética y en la calidad ambiental interior de los edificios. Se define como la capacidad de regular o bloquear el paso del agua y del aire y la difusión del vapor de agua a través de la envolvente. Todo ello con la finalidad de reducir las pérdidas energéticas y evitar condensaciones y, por lo tanto, patologías que afecten a la durabilidad y seguridad de los sistemas constructivos.
La madera como material constructivo ha sido utilizada desde tiempos inmemoriales. Sin embargo, su uso fue relegado durante la revolución industrial, en los siglos XVIII y XIX con la aparición del hormigón armado y el acero, que permitían ejecutar edificios de mayor entidad, ya que facilitaba la fabricación en serie y permitía construir estructuras de grandes luces. Hoy en día se sabe que ambos materiales son mucho más contaminantes que la madera (mayor huella ecológica). Con todo ello, es en el siglo XXI cuando se han dado los condicionantes para recuperar este material. El desarrollo de nuevos sistemas constructivos en madera tecnificada y la creciente preocupación medioambiental han impulsado el resurgimiento de la madera en la construcción de edificios. 
