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Calentador de agua eléctrico: claves para elegir el mejor [INFOGRAFÍA]

Los calentadores eléctricos —o termos eléctricos, que es como los llama todo el mundo en la práctica— son depósitos que calientan el agua mediante una resistencia y la mantienen acumulada a temperatura hasta el momento de uso. Elegir bien no es solo cuestión de litros: la capacidad, el tipo de resistencia, el ánodo, el aislamiento y el perfil declarado en la etiqueta energética determinan tanto el confort como la factura de los próximos quince años. En esta guía repasamos cada criterio, con las cifras y la normativa que hay detrás.

Calentador eléctrico de agua caliente sanitaria instalado en pared

Índice de contenidos

Infografía

Infografía con las claves para elegir un calentador de agua eléctrico: capacidad, tipo de resistencia y componentes

Escoge un calentador con estándares de calidad, durabilidad y eficiencia energética
Junkers Bosch

¿Cómo funciona un calentador eléctrico?

Un termo eléctrico calienta el agua fría de su interior mediante una resistencia y la conserva acumulada hasta que abrimos el grifo. Esa es la diferencia esencial frente a un calentador instantáneo: el agua ya está caliente antes de que la pidamos, de modo que sale a temperatura desde el primer momento y se mantiene constante durante todo el uso, sin las oscilaciones típicas de los aparatos de producción instantánea.

La contrapartida es igual de importante y conviene tenerla clara desde el principio: la reserva es finita. Cuando se agota, hay que esperar a que el equipo recupere temperatura.

El ciclo de calentamiento y el diferencial del termostato

Cuando el agua alcanza la temperatura fijada en el termostato, la resistencia se desconecta. A partir de ahí el depósito se comporta como un termo de café: pierde calor lentamente a través del aislamiento.

El termostato no reacciona a la primera décima. Trabaja con un diferencial de varios grados, de modo que solo vuelve a activar la resistencia cuando la temperatura ha caído por debajo de un umbral. Ese descenso puede deberse simplemente al tiempo transcurrido o, de forma mucho más brusca, a que hemos consumido agua caliente y ha entrado agua fría de red en el depósito.

¿A qué temperatura conviene acumular?

Es el compromiso central de cualquier equipo de acumulación, y conviene resolverlo con criterio:

  • Por debajo de 55 °C el agua permanece de forma prolongada en el rango en el que la Legionella prolifera con mayor facilidad.
  • Por encima de 65-70 °C se acelera notablemente la precipitación de cal y aumentan las pérdidas del depósito, sin ganancia de confort.

La recomendación práctica para vivienda es acumular en torno a 60 °C. Conviene precisar el encuadre legal, porque circula bastante confusión: el Real Decreto 487/2022, que establece los requisitos sanitarios para la prevención y el control de la legionelosis, excluye de su ámbito de aplicación las instalaciones ubicadas en edificios dedicados al uso exclusivo de vivienda, siempre que no afecten al ambiente exterior. Un termo doméstico individual, por tanto, no está sujeto a plan de prevención y control.

Distinto es el caso de hostelería, residencias, gimnasios, vestuarios o alojamientos turísticos: ahí el real decreto se aplica con todas sus obligaciones, y la gestión de temperaturas deja de ser una recomendación para convertirse en una exigencia sanitaria.

¿Qué capacidad de termo necesito?

La capacidad es el número de litros que el aparato acumula en su depósito. Es el primer criterio de elección y también donde más se equivoca la gente, casi siempre por exceso.

En el mercado hay desde 15 litros —para un único punto de consumo, tipo lavabo de aseo— hasta 300 litros en aplicaciones colectivas o unifamiliares de gran demanda.

De litros acumulados a litros de ducha

Aquí está la clave que casi nunca se explica: los litros del depósito no son los litros que salen por la ducha. El agua se acumula a 60 °C pero se consume a unos 40 °C, mezclada con agua fría. Un litro acumulado rinde bastante más de un litro de agua utilizable.

La conversión es sencilla:

Vuso = Vacumulado × (Tacumulación − Tred) / (Tuso − Tred)

Con acumulación a 60 °C, agua de red a 10 °C y uso a 40 °C, el factor es 1,67. Aplicando un rendimiento de extracción realista del 85 % (en un depósito real siempre hay algo de mezcla que degrada la estratificación), la regla práctica queda así:

1 litro acumulado a 60 °C ≈ 1,4 litros de agua utilizable a 40 °C.

Un termo de 50 litros ofrece, por tanto, unos 70 litros de agua a temperatura de ducha.

¿Y cuánto es una ducha? Depende del caudal de la alcachofa, que es la variable que casi todo el mundo pasa por alto:

Tipo de rociadorCaudal aproximadoDucha de 5 minutos
Alcachofa convencional 10-12 l/min 50-60 litros
Alcachofa estándar actual 8-10 l/min 40-50 litros
Con reductor o difusor eficiente 6-8 l/min 30-40 litros

Con estos números, ese termo de 50 litros da cómodamente para dos duchas seguidas con un rociador eficiente, o para una y media con uno de caudal alto.

Para el consumo diario, la referencia normativa es el Anejo F del Documento Básico DB-HE del Código Técnico de la Edificación, que fija la demanda de referencia en 28 litros por persona y día a 60 °C en uso residencial privado. Aplicando la misma fórmula de mezcla, equivalen a unos 47 litros diarios a temperatura de uso, que es la cifra que uno reconoce intuitivamente. Los dos números no se contradicen: son el mismo consumo expresado a temperaturas distintas.

Tabla de capacidad según el número de personas

Valores orientativos para acumulación a 60 °C en vivienda, considerando duchas no simultáneas:

PersonasCapacidad recomendadaObservaciones
1 30-50 litros 50 l si hay bañera o el uso es holgado
2 50-80 litros 80 l si las duchas son consecutivas
3 80-100 litros  
4 100-150 litros 150 l con dos baños en uso
5 o más 150-200 litros Valorar aerotermia a partir de aquí

Dos matices que cambian el resultado:

  • Simultaneidad. Dos personas que se duchan a horas distintas necesitan mucho menos acumulación que dos que se duchan seguidas, porque en el primer caso el equipo tiene tiempo de recuperar entre usos.
  • Temperatura de consigna. Si por cualquier motivo se acumula a 55 °C en lugar de 60 °C, el volumen útil baja alrededor de un 10 % y hay que subir un escalón de capacidad.

Por qué sobredimensionar sale caro

Un termo consume energía las veinticuatro horas del día, se use o no. Son las llamadas pérdidas de mantenimiento o pérdidas estáticas: el calor que escapa del depósito y que la resistencia tiene que reponer una y otra vez.

Ese consumo crece con el volumen, porque un depósito mayor tiene más superficie de intercambio con el ambiente. El Reglamento (UE) 814/2013 de diseño ecológico establece límites a estas pérdidas precisamente por eso, y son uno de los factores que fijan la clase energética del aparato.

La consecuencia práctica: pasar de 80 a 150 litros «por si acaso» no es una decisión neutra. Se paga todos los días del año, aunque el depósito nunca llegue a vaciarse. Conviene dimensionar para el uso real, no para el peor escenario imaginable.

¿Cómo elegir el mejor calentador eléctrico? Componentes

Fijada la capacidad, el siguiente filtro es constructivo. Y aquí hay que empezar por un dato local: la cal es el principal enemigo de un termo eléctrico, así que la dureza del agua de su municipio condiciona varias de las decisiones que siguen.

Ese dato no hay que estimarlo: figura en el informe anual de calidad del agua que publica la empresa suministradora. Como referencia orientativa, por debajo de unos 15 °fH (150 mg/l de CaCO3) hablamos de agua blanda, y por encima de unos 30 °fH (300 mg/l) de agua dura.

Calderín o tanque interior

Es el depósito donde se acumula y calienta el agua. Determina la vida útil del aparato y suele ser el elemento cubierto por la garantía más larga del fabricante.

Las soluciones habituales son:

  • Acero vitrificado (esmaltado). La más extendida. Un recubrimiento vítreo cocido sobre el acero garantiza la salubridad del agua y protege frente a la corrosión. Requiere protección catódica complementaria mediante ánodo.
  • Acero inoxidable. Mayor resistencia intrínseca a la corrosión y menor dependencia del ánodo, con un precio superior.

Conviene comparar la garantía específica del calderín, que suele ser distinta —y más larga— que la del resto del aparato.

Resistencia: blindada, envainada y esteatita

Es el componente que calienta el agua, y la elección depende directamente de la dureza del agua de su zona.

Resistencia blindada. Está en contacto directo con el agua del depósito. Transmite el calor con gran eficacia, pero por esa misma razón la cal precipita sobre ella y la va recubriendo. Se recomienda solo en zonas de agua blanda. Para sustituirla hay que vaciar el termo.

Resistencia envainada. Va alojada dentro de una vaina que la aísla del agua, de modo que la cal no se deposita sobre el elemento calefactor. Es la opción indicada en zonas de agua dura o muy mineralizada. Su gran ventaja de mantenimiento es que se extrae sin vaciar el depósito.

Dentro de las envainadas, la variante de referencia es la resistencia de esteatita, un material cerámico que soporta bien los ciclos térmicos y ofrece la mejor durabilidad frente a la cal. Es la que encontrará en las gamas altas de la mayoría de fabricantes.

Un matiz importante sobre el tiempo de calentamiento: a igualdad de potencia, la diferencia entre una resistencia blindada y una envainada es marginal. Lo que determina la rapidez es la potencia en vatios, no la tipología. No conviene renunciar a una envainada en agua dura por ganar unos minutos que en realidad no se ganan.

Aislamiento

Entre la carcasa y el calderín se dispone el material aislante, habitualmente espuma de poliuretano. Es lo que separa un termo eficiente de uno que se pasa el día recalentando agua que nadie ha usado.

Un buen aislamiento no se aprecia a simple vista, pero sí en la etiqueta: se traduce directamente en menores pérdidas de mantenimiento y, por tanto, en mejor clase energética.

Ánodo: magnesio o titanio

El ánodo protege el calderín de la corrosión mediante protección catódica. Hay dos tecnologías y no se mantienen igual, lo cual es una fuente habitual de confusión:

Ánodo de magnesio (ánodo de sacrificio). Se corroe él para que no se corroa el depósito. Es, por definición, un consumible: se gasta y hay que revisarlo y reponerlo periódicamente. Una pauta razonable es comprobarlo cada dos años, con más frecuencia en aguas duras. Si se agota sin sustituirse, el calderín queda desprotegido.

Ánodo de titanio de corriente impresa (ACI). Genera la protección mediante una pequeña corriente eléctrica en lugar de consumirse. No se gasta y no requiere sustitución, lo que elimina esta partida de mantenimiento durante toda la vida del aparato.

Antes de comprar conviene saber cuál monta el equipo, porque cambia el coste de propiedad a lo largo de los años.

Intercambiador de calor

Algunos calentadores eléctricos incorporan un serpentín interior por el que circula un fluido caloportador. Permite alimentar el depósito desde otra fuente de calor —una caldera, una bomba de calor o un campo de captadores solares térmicos— y no solo desde la resistencia.

Es la solución habitual en sistemas mixtos y en instalaciones con aporte solar. Sobre su velocidad de calentamiento conviene deshacer un mito extendido: no calienta «el doble de rápido» por el hecho de tener serpentín. El tiempo depende de la potencia del circuito primario, del salto térmico disponible y de la superficie de intercambio. Según la instalación, puede ser mucho más rápido que la resistencia o bastante más lento.

Formato: vertical, horizontal o reversible

El espacio disponible condiciona el formato:

  • Vertical. El más eficiente. Favorece la estratificación natural del agua —caliente arriba, fría abajo—, lo que maximiza el volumen realmente utilizable.
  • Horizontal. Resuelve instalaciones en falsos techos o huecos bajos. La estratificación es peor, de modo que a igualdad de litros el agua útil es algo menor.
  • Reversible. Admite ambas posiciones. Da flexibilidad, pero conviene respetar escrupulosamente las indicaciones del fabricante sobre orientación de conexiones.

Conectividad y programación

Cada vez más modelos incorporan programación horaria, aprendizaje de hábitos de consumo y control remoto por wifi. Y aquí conviene ir más allá de la comodidad, porque es donde está el ahorro real.

Un termo eléctrico es, en esencia, un acumulador de energía. Eso lo convierte en el equipo doméstico que mejor se presta a desplazar su consumo:

  • Al tramo valle de una tarifa con discriminación horaria o del PVPC.
  • A las horas centrales del día en una vivienda con autoconsumo fotovoltaico, aprovechando excedentes que de otro modo se verterían a la red.

Programar el calentamiento en la franja adecuada no cambia un vatio el consumo, pero sí puede cambiar significativamente lo que cuesta.

La etiqueta energética: cómo leerla de verdad

Etiqueta energética de un calentador de agua eléctrico con el perfil de carga y la clase de eficiencia

Todos los calentadores comercializados en la Unión Europea llevan etiqueta energética. El problema es que una etiqueta de calentador no se lee como la de un electrodoméstico, y compararlas mal es el error más frecuente del comprador.

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El perfil de carga es lo primero que hay que mirar

Cada calentador declara un perfil de carga, identificado con códigos como XXS, XS, S, M, L, XL o XXL. Ese perfil describe el patrón de consumo diario de referencia con el que se ha ensayado el aparato: no es lo mismo un equipo pensado para un lavabo que uno pensado para una familia con dos baños.

De ahí se deduce la regla que hay que retener:

Dos termos con la misma letra no son comparables si declaran perfiles de carga distintos. La clase energética siempre se lee dentro de un perfil.

Un termo doméstico típico declara perfil M o L. Antes de comparar clases, compruebe que está comparando el mismo perfil.

Clase energética y rendimiento

Junto a la clase, la etiqueta y la ficha de producto indican la eficiencia energética de caldeo de aguawh), expresada en porcentaje, y el consumo anual de electricidad en kWh. Este último es el número más útil para estimar coste de operación.

Conviene ajustar expectativas: en las fichas registradas en la base de datos europea EPREL, los termos eléctricos de resistencia se sitúan mayoritariamente en clase C, con rendimientos del orden del 36-38 %. Algunos modelos con control avanzado alcanzan clase B. Esto no es un defecto de un fabricante concreto: es el límite físico del efecto Joule, que convierte electricidad en calor con un rendimiento que no puede superar la unidad.

Es exactamente el punto donde entra en juego la aerotermia, que veremos más abajo.

Qué normativa regula la etiqueta

Tres normas europeas de aplicación directa:

NormaQué regula
Reglamento Delegado (UE) 812/2013 Etiquetado energético de calentadores de agua, depósitos y equipos combinados con dispositivo solar
Reglamento (UE) 814/2013 Requisitos de diseño ecológico: rendimiento mínimo, pérdidas del depósito y emisiones
Reglamento (UE) 2017/1369 Marco general de etiquetado energético en la UE

Dos precisiones útiles a día de hoy:

  • La etiqueta de calentadores no se ha reescalado. A diferencia de frigoríficos o lavadoras, que ya emplean la escala A-G, la de calentadores mantiene las clases superiores con signo «+». Comparar la letra de un termo con la de un electrodoméstico reescalado no tiene sentido.
  • El marco sigue plenamente vigente. La Decisión de Ejecución (UE) 2026/1717, de 20 de julio de 2026, publicó nuevas normas armonizadas en apoyo de ambos reglamentos, confirmando que continúan siendo la referencia aplicable.

¿Cuánto tarda en calentar un termo eléctrico?

El tiempo de calentamiento se puede estimar con una fórmula elemental:

t (horas) = V (litros) × ΔT (°C) × 1,16 / P (W)

Donde ΔT es el salto térmico entre el agua de entrada y la temperatura de consigna, y 1,16 el calor específico del agua expresado en Wh/(l·°C).

Un ejemplo concreto: un termo de 80 litros con resistencia de 1.500 W, calentando de 10 °C a 60 °C (ΔT = 50 °C):

80 × 50 × 1,16 / 1.500 ≈ 3,1 horas

Las variables que realmente mueven ese número son:

  • La potencia de la resistencia. El factor dominante, con diferencia.
  • El volumen del depósito. Proporcional.
  • La temperatura del agua de red, que varía estacionalmente y puede suponer varios grados de diferencia entre enero y agosto.
  • La temperatura de consigna fijada en el termostato.

Nótese que se trata del tiempo de calentamiento completo desde frío, la situación menos habitual. En uso normal, el equipo repone únicamente la fracción consumida, y el tiempo de recuperación es proporcionalmente menor.

Termo eléctrico o termo aerotérmico

Un termo aerotérmico —o termo con bomba de calor— es un acumulador que, en lugar de generar calor con una resistencia, lo extrae del aire mediante un ciclo de bomba de calor. Al no crear calor sino trasladarlo, obtiene varias unidades de energía térmica por cada unidad de electricidad consumida, frente a la unidad escasa del efecto Joule.

Es la comparación que cualquier comprador debería hacer antes de decidir:

 Termo eléctrico (resistencia)Termo aerotérmico
Consumo eléctrico Alto Marcadamente inferior
Clase energética típica C (algunos B) Muy superior
Precio de adquisición Bajo Considerablemente mayor
Espacio necesario Reducido Mayor volumen y necesidad de aire
Ruido Prácticamente nulo Perceptible (lleva compresor)
Tiempo de recuperación Menor Mayor
Válido para cumplir el CTE DB-HE 4 No

¿Cuándo compensa cada uno? El termo de resistencia sigue siendo razonable en consumos bajos, segundas residencias, viviendas de uso ocasional o sustituciones donde el espacio es muy limitado. El aerotérmico se amortiza cuando el consumo de ACS es sostenido y hay sitio para instalarlo, y es prácticamente obligado en obra nueva por el motivo que explicamos a continuación.

Instalación de un calentador eléctrico

Un termo eléctrico no necesita ventilación, chimenea ni evacuación de gases, lo que simplifica mucho su instalación frente a un calentador de gas. Eso no significa que no tenga requisitos: los tiene, y algunos son de seguridad.

Conexión eléctrica según el REBT

El Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (RD 842/2002) sitúa el termo eléctrico en el circuito C4 de la ITC-BT-25, compartido con lavadora y lavavajillas. Las características mínimas de ese circuito son:

ParámetroValor
Sección del conductor 4 mm2
Protección magnetotérmica 20 A
Base de toma de corriente 16 A, 2P+T
Número máximo de tomas 3

Puntos que conviene no pasar por alto:

  • Protección diferencial de 30 mA obligatoria.
  • La nota 8 de la tabla 1 de la ITC-BT-25 recomienda desdoblar el circuito C4 en dos o tres circuitos independientes, sin que ello implique pasar a electrificación elevada. Es lo aconsejable cuando el termo comparte circuito con electrodomésticos de alto consumo.
  • Es recomendable instalar un interruptor de corte bipolar para maniobra y mantenimiento del aparato. Su función es permitir dejar el equipo sin tensión de forma segura para trabajar sobre él, no la de desconectarlo antes de cada ducha.
  • Los equipos de mayor potencia suelen requerir conexión fija en lugar de base de enchufe. Consulte siempre las instrucciones del fabricante.

Dónde se puede instalar dentro del baño

Si el termo va en el cuarto de baño, entra en juego la ITC-BT-27, que divide el recinto en volúmenes de protección (0, 1, 2 y exterior) y establece qué equipamiento eléctrico puede instalarse en cada uno, con qué grado de protección IP y con qué protecciones asociadas.

No es un detalle menor: la ubicación física del aparato respecto a la bañera o el plato de ducha está reglamentada. Además, el cuarto de baño exige conexión equipotencial suplementaria de todos los elementos conductores.

Es una de las razones por las que la instalación debe encargarse a un instalador habilitado.

El grupo de seguridad hidráulico

Este es el elemento que ningún termo puede llevar sin. Al calentarse, el agua del depósito se dilata y aumenta la presión del circuito. Sin un dispositivo que la alivie, esa sobrepresión queda contenida en una instalación que no está diseñada para soportarla de forma sostenida.

Todo termo de acumulación debe instalarse con:

  1. Válvula de seguridad tarada a la presión declarada por el fabricante —habitualmente 7 u 8 bar—, montada en la entrada de agua fría. Entre la válvula y el depósito no puede haber ninguna llave de corte.
  2. Desagüe conducido y visible de la descarga de la válvula, que debe poder gotear con libertad. Que gotee durante el calentamiento es normal y esperable: es la señal de que la válvula está haciendo su trabajo. Nunca debe taponarse.
  3. Vaso de expansión sanitario cuando exista válvula antirretorno en la acometida o la presión de red sea elevada. Evita descargas continuas por la válvula de seguridad y el desperdicio de agua caliente que conllevan.
  4. Reductor de presión si la presión de red supera el máximo admisible del equipo.

Una recomendación adicional de diseño: si los puntos de consumo están muy alejados entre sí, suele ser preferible instalar dos aparatos de menor capacidad cerca de cada zona de uso que uno grande centralizado, para evitar las pérdidas de calor y el desperdicio de agua en tuberías largas.

Qué exige la normativa en obra nueva y reforma

Aquí está el punto que condiciona la elección y que conviene conocer antes de comprar.

La sección HE 4 del Documento Básico DB-HE del Código Técnico de la Edificación exige que la contribución mínima de energía procedente de fuentes renovables cubra al menos el 70 % de la demanda energética anual de ACS, porcentaje que puede reducirse al 60 % cuando la demanda de ACS sea inferior a 5.000 l/d. La exigencia se aplica a edificios de nueva construcción con demanda de ACS superior a 100 l/d, calculada según el Anejo F.

Un termo eléctrico de resistencia no aporta energía renovable. No sirve, por sí solo, para justificar HE 4. La exigencia debe cubrirse con solar térmica, aerotermia, biomasa o generación fotovoltaica in situ —y solo computa la aportación de origen in situ o en las proximidades del edificio—.

En la práctica esto significa que, en obra nueva y en reforma integral de la instalación térmica, la elección de un termo Joule como único generador de ACS no es una opción viable en la mayoría de los casos. En sustituciones de equipo en viviendas existentes, en cambio, sí lo sigue siendo.

La instalación de fontanería queda además sujeta a la sección HS 4 (Suministro de agua) del mismo Código Técnico.

Mantenimiento y vida útil

Un termo bien mantenido supera con holgura la década. Las operaciones básicas son pocas:

  • Revisión del ánodo. Cada dos años si es de magnesio, con más frecuencia en aguas duras. Si es de titanio ACI, no procede.
  • Comprobación de la válvula de seguridad. Accionarla periódicamente para verificar que no está agarrotada y que el desagüe evacúa correctamente.
  • Limpieza de cal del calderín. Recomendable según la dureza del agua de la zona; en aguas muy duras puede ser conveniente cada pocos años.
  • Vaciado en ausencias prolongadas si existe riesgo de heladas.
  • Revisión de la resistencia, que en las envainadas puede extraerse sin vaciar el depósito.

Un descenso apreciable en la cantidad de agua caliente disponible o un aumento del tiempo de recuperación suelen ser el primer síntoma de acumulación de cal sobre la resistencia.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas personas se duchan con un termo de 50 litros?

Un termo de 50 litros a 60 °C proporciona alrededor de 70 litros de agua a temperatura de ducha, lo que da para dos duchas consecutivas con un rociador eficiente. Es una capacidad adecuada para una o dos personas. Con tres o más, o si las duchas son seguidas y con caudal alto, conviene subir a 80-100 litros.

¿A qué temperatura debo poner el termo eléctrico?

En torno a 60 °C. Por debajo de 55 °C aumenta el riesgo de proliferación microbiológica; por encima de 65-70 °C se acelera la formación de cal y crecen las pérdidas sin ganancia de confort.

¿Cuánto tarda en calentar un termo eléctrico?

Depende de volumen, potencia y salto térmico. Un termo de 80 litros y 1.500 W tarda alrededor de tres horas en calentar desde frío hasta 60 °C. La fórmula orientativa es: horas = litros × ΔT × 1,16 / vatios.

¿Es obligatoria la válvula de seguridad en un termo eléctrico?

Sí. Todo termo de acumulación debe llevar válvula de seguridad tarada en la entrada de agua fría, con desagüe conducido y visible, y sin llave de corte entre la válvula y el depósito. Que gotee durante el calentamiento es normal y no debe taponarse nunca.

¿Puedo poner un termo eléctrico en una vivienda de obra nueva?

Como único generador de ACS, en la mayoría de los casos no. La sección HE 4 del CTE exige cubrir con renovables al menos el 70 % de la demanda anual de ACS (60 % si la demanda es inferior a 5.000 l/d), y un termo de resistencia no aporta energía renovable. Sí es viable en sustituciones dentro de viviendas existentes.

¿Qué resistencia elijo, blindada o envainada?

Envainada en agua dura, blindada en agua blanda. La envainada, y en particular la de esteatita, no acumula cal sobre el elemento calefactor y puede extraerse sin vaciar el depósito. Consulte la dureza del agua en el informe anual de su suministradora municipal.

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Esperamos que este artículo te haya servido para orientarte. Desde Caloryfrio.com recomendamos siempre consultar a un instalador acreditado para resolver tus dudas y realizar tu proyecto con el mejor resultado.

Modificado por última vez enJueves, 27 Agosto 2026 15:25

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