Un ejemplo de arquitectura sostenible en Vilanova i la Geltrú

Proyecto arquitectura sostenible vilanova i la geltruEl particular concepto sostenibilidad con el que trabaja el despacho de arquitectura en madera Amomicasa queda reflejado en el proyecto que ha llevado a cabo en la localidad costera de Vilanova i la Geltrú (Barcelona): una vivienda pareada adosada a una medianera lateral con estructura de madera contralaminada (CLT) de tres alturas con calificación ‘A’ de eficiencia energética.


Se trata de un casa con una superficie que alcanza los 174 m2, que se han distribuido en 3 plantas y que incluye 3 dormitorios – uno de ellos dotado de suite con vestidor -; 3 baños, un salón comedor ideado a doble altura y con cocina integrada; una sala de juegos y una terraza. Una secuencia de dobles alturas permite conformar un único espacio familiar que liga las zonas de uso de día de cada planta, y dos escaleras lineales superpuestas se incorporan ligeramente al volumen general, sin alterar la percepción del espacio.

Los diseñadores de la vivienda, Federico Pesl y Lucila Pérez-Elizalde, han querido en todo momento otorgar el mayor protagonismo posible al material de base y, por tanto, además de resolver toda la estructura sobre rasante con madera CLT, ésta también queda a la vista en el interior de la casa: en la mayoría de los paramentos y techos.

Para sus ideólogos, la sostenibilidad es la primera preocupación en la construcción de sus edificios. Sin una estrategia para hacer arquitectura sostenible, sostienen, “difícilmente podríamos dedicarnos a la obra nueva”. A su parecer, un edificio sostenible es aquel que utiliza los mínimos recursos para ofrecer el máximo confort y de esta manera disminuir el impacto de las actividades del ser humano sobre el planeta y, en este sentido, reiteran – en la línea de lo planteado por el colectivo de arquitectos e ingenieros - que “la forma en que gastamos los recursos de hoy hará más o menos viable la vida de las generaciones futuras”.

Calificación “A” de eficiencia energética

Para el proyecto que nos ocupa diseñaron una envolvente térmica que “consigue conservar la energía interior con tal eficiencia que casi no necesita aportaciones de calefacción”. Las ventilaciones cruzadas garantizan corrientes de aire óptimas para ventilar la casa de manera natural durante las estaciones intermedias.

El agua caliente sanitaria se calienta con placas solares térmicas y, en caso de falta de radiación solar, se suplementa con aerotermia. Las ordenanzas de la ciudad de Vilanova i la Geltrú también ayudaron a que la casa cuente con un sistema de recogida de agua de lluvia. En cualquier caso, en palabras de sus artífices, “las soluciones de eficiencia energética quedan reflejadas en la etiqueta A conseguida, pero hay algo que no se suele medir y es la verdadera clave de la sostenibilidad que es la energía incorporada en los materiales de construcción. Es lo que en inglés se denomina "low carbon construction" y que garantiza una huella ecológica pequeña”.

En esa misma línea, Arturo García, ingeniero industrial en Zero Consulting, la consultoría especializada en eficiencia energética y sostenibilidad que ha llevado a cabo la simulación y certificación energética del proyecto, explica que para alcanzar la calificación energética A se ha tenido en cuenta “no solo el impacto energético si no también optimización de todos los aislamientos para conseguir un alto grado de confort tanto en invierno como en verano y una reducida huella de carbono”.

La vivienda ha obtenido la calificación “A” en el certificado de eficiencia energética en buena parte gracias a que se ha incrementado la capacidad de aislamiento térmico del material de base, la madera, reforzando con aislamiento exterior de fibra de madera y acabado en fachada combinado con Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior (SATE), así como machihembrado de madera.

La carpintería exterior, por su parte, es de madera laminada y cuenta con vidrio bajo emisivo y control solar. En esta línea, se ha optado por instalar un sistema de ventilación mecánica que tiene como objetivo garantizar la calidad del aire interior en todo momento y un equipamiento de placas solares que genere agua caliente sanitaria (ACS). Debido a este conjunto de medidas, la calefacción de la vivienda se reduce a una pequeña estufa de pellets. Desde fuera, la vivienda está acabada con mortero de silicato y madera termotratada.

Reducir el impacto ambiental de las construcciones

Durante el plazo de ejecución de la obra, el hecho de trabajar con un sistema de construcción basado en paneles de madera CLT implica una serie de ventajas – sobre todo en un entorno urbano –, puesto que, en relación a otros materiales convencionales, permite trabajar en seco y, en consecuencia, no causar molestias como podrían ser ruido o polvo. Del mismo modo, esta forma de edificación supone un periodo de trabajo más corto que en el caso de una obra tradicional, pero también respecto a otros modos de construcción basados en la madera. A modo de ejemplo, se destaca que la estructura se llegó a completar en únicamente 4 días.

Se ha elegido trabajar con la madera como material de base porque, como argumentan desde Amomicasa “nos garantiza reducir el impacto ambiental de las construcciones”. Estos expertos usan sus edificios “como almacenes de carbono que los árboles, muy eficientemente, capturaron de la atmósfera en su proceso de crecimiento. Mientras más madera certificada consumamos y almacenemos, estaremos ayudando a quitar más CO2 de la atmósfera para reducir el efecto del calentamiento global.

Si sometiéramos a nuestra casa a un análisis de ciclo de vida, gracias a las emisiones negativas de la madera, veríamos que la huella de carbono es muy inferior a otras construcciones de bajo consumo energético, pero construidas con materiales de gran cantidad de energía incorporada como el hormigón, acero o cerámica”. La construcción con madera tecnificada, como es el caso de la madera contralaminada - o CLT en sus siglas en inglés – “nos permite resolver detalles constructivos muy eficientes porque reducen o eliminan los puentes térmicos y las infiltraciones intersticiales sin dejar de permitir la disipación del vapor de agua desde el interior”.

Sin embargo, esa eficiencia en la estanquidad al aire obliga a controlar la ventilación de forma mecánica y “puestos a renovar el aire interior de manera controlada, nos queda servida en bandeja la posibilidad de recuperar la energía del aire viciado para no perder lo que hemos gastado en calentar o enfriar nuestra casa”. Este sistema es lo que se llama ventilación de doble flujo con recuperación de calor. Unas pequeñas rejillas en los techos o paredes renuevan el aire de manera muy sutil con la ventaja de poder mejorar la calidad del aire interior gracias al filtrado y a la eliminación de gases contaminantes como el propio CO2 de la respiración, especialmente durante las noches.

Los ideólogos de este proyecto consideraron muy importante poder realizar una simulación energética previa a su ejecución y, en palabras de Arturo García, se trata de una medida que puede influir en el diseño preliminar, ya que permite por un lado detectar muchas posibilidades de ahorro energético que a veces no son evidentes y, por otro, cuantificarlas de manera que se puedan tomar decisiones en las primeras fases del proyecto”. En las fases más avanzadas de diseño esta herramienta permite “optimizar los parámetros térmicos de todos los aislamientos como la transmitancia o el factor solar de los vidrios para cada fachada”.

Cuando la propiedad exige construcción saludable

En cuanto a la implicación de la propiedad, Federico Pesl expone que “hemos tenido la suerte de tener unos clientes muy sensibles a la calidad arquitectónica y eso nos permitió diseñar una casa muy rica espacialmente, con una secuencia de dobles alturas que unifica las estancias de día y multiplica la sensación de amplitud. Quizá la concesión más importante para nosotros fue la de dejar la madera estructural vista en el máximo número posible de paredes y forjados.

Los clientes valoraron positivamente que el material principal de su casa sea el protagonista y aporte sus virtudes estéticas y naturales sin tapujos. La construcción saludable fue un requisito primordial de la propiedad. La instalación eléctrica apantallada evita la irradiación de sus campos electromagnéticos; los patrones erráticos de las betas de la madera se suman a las aportaciones físicas del material como, por ejemplo, la autorregulación de la humedad interior o el cálido tacto de su superficie”.

Finalmente, los representantes de Amomicasa, como arquitectos, dicen sentir “el peso de la responsabilidad que implica innovar en la tecnología constructiva local y de transformar el imaginario colectivo de los espacios habitables. Es un reto diario que muchas veces supone ir contracorriente de las prácticas habituales y que requiere cierta osadía, pero que a la vez nos ayuda a darle un sentido ético a nuestra vocación”.

Imagen de portada: proyecto del estudio de arquitectura ® amomicasa ; fotografía: © Gael del Río y Luca Bani 
 

Modificado por última vez enMartes, 26 Marzo 2019 12:00
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