Ventanas correderas o abatibles: la decisión que influye en el aislamiento de una vivienda
- Escrito por Paula Serrano CALORYFRIO
Elegir la ventana adecuada para tu vivienda en función del sistema de cierre va más allá de una preferencia estética. En la decisión intervienen aspectos técnicos que debes conocer y que afectan al confort térmico y acústico en tu vivienda, así como a la eficiencia energética y a la seguridad. Ante el dilema entre sistemas correderos o abatibles, el mercado ofrece soluciones avanzadas que permiten equilibrar las prestaciones técnicas con los condicionantes espaciales y las preferencias del usuario. En este artículo, analizamos en profundidad cómo funciona cada sistema, qué indicadores técnicos determinan su eficacia y cuál es la configuración más eficiente según las características específicas de tu proyecto.

¿Qué son las ventanas correderas y abatibles?
La elección de las ventanas de una vivienda es una elección estética pero también de confort. En el mercado actual, la clasificación de ventanas se divide fundamentalmente entre ventanas correderas y ventanas abatibles o practicables. Las primeras se desplazan sobre guías para su apertura y cierre. Las segundas requieren de bisagras para su apertura hacia el interior o bien hacia el exterior.
Por lo tanto, la diferencia fundamental entre ambas reside en su mecanismo de cierre. En las ventanas abatibles se utilizan juntas de estanqueidad EPDM que se comprimen contra el marco cuando cerramos la ventana. Con ello aseguramos el sellado hermético. Las ventanas correderas tradicionales han dependido de felpudos o juntas de cepillo, limitando su capacidad de aislamiento.
En general, podemos afirmar que las prestaciones de las ventanas pueden condicionar el confort térmico y acústico de una vivienda. Elegir la más adecuada dependerá de las necesidades específicas en cada proyecto y de tus prioridades.
Elige la ventana que mejor se ajuste a las necesidades de tu hogar:
Funcionamiento y diseño de las ventanas correderas
El diseño de la ventana corredera incluye un marco en el cual se integran los carriles para el desplazamiento de las hojas. Este tipo de apertura optimiza el espacio por no requerir de radio de giro, aprovechando al máximo la superficie interior de la habitación o terraza. Además, incorpora dispositivos de apertura como tiradores integrados en las hojas que incluyen seguros tipo clip. Estos elementos no solo facilitan el deslizamiento, sino que garantizan la seguridad frente a aperturas accidentales. También ayudan a alinear la hoja para que el contacto con el marco sea lo más preciso posible.
Características de las ventanas correderas
Aunque el diseño estándar se basa en el desplazamiento lineal, la tecnología actual ha permitido la evolución de la ventana corredera integrando soluciones que superan las limitaciones de las tradicionales correderas. Mediante mecanismos avanzados como el sistema osciloparalelo o el sistema elevable, es posible dotar a una corredera de capacidades antes exclusivas de las oscilobatientes. Se trata de sistemas que permiten que la ventana mantenga la ventaja del ahorro del espacio, al tiempo que elevan sus prestaciones técnicas de aislamiento al mismo nivel que una ventana abatible de altas prestaciones. Estas son las características principales de las ventanas correderas:
- Funcionan con rodamientos que se desplazan por guías. En modelos de alta gama, se habla de ventanas correderas con sistemas elevables. Es decir, donde la hoja se eleva ligeramente al accionar la maneta, liberando las juntas para el desplazamiento y bajándola al cerrar para presionar las juntas inferiores y lograr una mayor estanqueidad.
- Por su propio diseño, las ventanas correderas requieren de un solapamiento de las hojas, lo que significa que el sello hermético es más difícil de conseguir en comparación con un sistema que presiona la hoja contra el marco de forma perimetral. Este factor condiciona su rendimiento en términos de permeabilidad y aislamiento térmico.
- Las ventanas correderas permiten la apertura parcial del hueco y la limpieza desde el interior es más difícil, pudiendo ser necesario para ello desmontar las hojas si no son accesibles desde el exterior.
- Como no invade el espacio, es la opción preferida en estancias de reducido tamaño o donde se sitúan muebles o elementos decorativos cercanos a la ventana como cortinas o estores.
Funcionamiento y diseño de las ventanas abatibles
El diseño de la ventana abatible se basa en un mecanismo de bisagras laterales que permite que la hoja gire sobre un eje vertical, abriéndose completamente hacia el interior, o hacia el exterior, según el caso. Este sistema permite que la hoja se cierre mediante contacto perimetral total contra el marco. Al accionar la maneta, los puntos de cierre repartidos por todo el contorno comprimen las juntas de estanqueidad, garantizando un sellado hermético que impide las filtraciones de aire y la entrada de ruido.

Características de las ventanas abatibles
Más allá de su configuración básica, la clave del comportamiento térmico y acústico de las ventanas abatibles reside en su capacidad para garantizar un cierre hermético de forma natural. Al no depender de carriles para su funcionamiento, las ventanas abatibles permiten un contacto perimetral continuo. Por otro lado, es posible combinar diferentes tipos de apertura en la misma ventana. Por ejemplo, el sistema oscilobatiente que combina la apertura lateral con la apertura superior basculante para permitir una ventilación controlada sin necesidad de abrir la ventana totalmente. Estas son las principales características de las ventanas abatibles:
- En las ventanas abatibles el cierre es a presión. Esto permite alcanzar las clases más altas de permeabilidad al aire, como es la clase 4 según norma UNE-EN 12.207. Por lo tanto, son idóneas en zonas con alta exposición al viento.
- La capacidad de comprimir las juntas de EPDM de alta calidad minimiza las filtraciones de aire frío o caliente, mejorando por lo tanto el valor de transmitancia térmica de la ventana.
- Permiten una apertura total del hueco, facilitando además la limpieza desde el interior.
- Su principal limitación técnica es que requiere un espacio libre frente a la ventana para el radio de giro de la hoja, lo que obliga a tener precaución con cortinas y elementos decorativos próximos.
Ventajas y desventajas de cada tipo
La elección entre sistema de apertura corredero o abatible debe tener en cuenta las necesidades específicas de cada estancia. Comprender las ventajas y desventajas inherentes de cada tipología es el paso fundamental para garantizar los requisitos necesarios como el confort térmico y acústico, la eficiencia energética e incluso la rentabilidad de la inversión a largo plazo.
Ventajas de las ventanas correderas
- Se optimiza el espacio ya que la apertura se realiza en el mismo plano de la ventana, sin abatimiento. Son la solución ideal en estancias pequeñas, cuando se sitúan sobre encimeras de cocinas o de acceso a balcones donde el espacio es limitado.
- Su apertura es cómoda, porque es rápida y sencilla, especialmente en grandes ventanales de acceso a terrazas o jardines, ya que facilita el tránsito de las personas sin obstáculos.
- Los sistemas correderos, especialmente los elevables, permiten fabricar hojas de gran superficie que maximizan la entrada de luz natural, dentro de un estilo limpio y minimalista.
Desventajas de las ventanas correderas
- El paso de aire a través de los puntos de unión de las hojas facilita la entrada de ruido exterior, siendo menos efectivas en entornos urbanos con alta contaminación acústica.
- El riel inferior acumula polvo y suciedad con el tiempo, lo que puede afectar a la suavidad del deslizamiento y requerir limpiezas periódicas para evitar el desgaste prematuro de los rodamientos.
- Puede ser necesario desmontar las hojas para realizar su limpieza cuando no se pueden limpiar desde el exterior.
Ventajas de las ventanas abatibles
- Su sistema de cierre a presión perimetral mediante juntas de EPDM, garantiza los niveles más altos de hermeticidad, reduciendo drásticamente el consumo en calefacción y refrigeración, así como el ruido exterior.
- Son altamente eficientes frente a condiciones de viento extremo, impidiendo la entrada de polvo y polen gracias a su sellado de alta compresión.
- Permiten abrir la hoja totalmente hacia el interior, garantizando su fácil limpieza y mantenimiento desde el interior de la vivienda.
Desventajas de las ventanas abatibles
- Requieren de abatimiento para su apertura por lo que necesitan disponer de espacio libre frente al hueco, lo que puede condicionar la distribución del mobiliario o su compatibilidad con cortinas o estores.
- Requiere la división en múltiples hojas en huecos de grandes dimensiones o la combinación con fijos, lo cual aumenta el número de perfiles y reduce la sensación de continuidad visual respecto a un sistema corredero elevable.
¿Cuál elegir según espacio y necesidades?
La elección definitiva entre corredera y abatible dependerá del uso de la estancia en la que se instala. Mientras que la ventana abatible es la respuesta técnica a las exigencias de eficiencia energética y protección frente al ruido, la ventana corredera es la aliada cuando el diseño arquitectónico demanda libertad de movimiento.
Consejos para zonas interiores y exteriores
Estos son algunos criterios basados en las prestaciones esperadas:
- Zonas de alta exigencia climática y acústica. Si tu vivienda se encuentra en una zona donde los inviernos son rigurosos, los veranos calurosos o en entornos urbanos muy ruidosos, el sistema abatible es la recomendación técnica más acertada. Tienen menor transmitancia térmica y aíslan del ruido exterior de manera significativa, en comparación con las ventanas correderas. Por descontado que debe disponer de rotura de puente térmico.
- Espacio de tránsito y conexión. Cuando el objetivo es la comunicación entre interior y exterior, el sistema corredero, sobre todo el corredero elevable, es la mejor opción. Permite un acceso cómodo y sin obstáculos en el suelo (perfil inferior empotrado en el suelo en corredera enrasada), manteniendo una estética limpia y más accesible. Si el aislamiento sigue siendo una prioridad, se puede optar por unas ventanas correderas de alta gama con herrajes elevables, que mejoren el rendimiento sin renunciar al espacio.
- Ventilación selectiva. Si quieres ventilar sin necesidad de abrir completamente la ventana, ya sea por seguridad o por confort, el sistema oscilobatiente en ventanas abatibles ofrece una solución inmejorable. No obstante, en el caso de las correderas, los sistemas osciloparalelos permiten obtener esta misma funcionalidad de ventilación controlada, siendo ideales para dormitorios o cocinas donde la entrada de aire debe ser regulada.
- Limitaciones de mobiliario. Antes de decidir una opción u otra se debe analizar el espacio disponible delante de la ventana. Si hay encimeras de cocina, muebles de escritorio o cortinas pesadas, la ventana abatible podría no ser compatible con el uso diario. En estos casos, la ventana corredera es la solución más práctica, siempre que se asegure que estamos eligiendo un modelo con una clasificación de permeabilidad al aire adecuada según la norma UNE-EN 12.207. Exige siempre que el fabricante certifique la clasificación al aire, clase 3 o clase 4, para asegurar que la inversión en aislamiento es real y efectiva a largo plazo.
Elige la ventana que mejor se ajuste a las necesidades de tu hogar:
Conceptos que afectan directamente a las ventanas
Podemos establecer cinco conceptos básicos con los que comparar prestaciones entre diferentes sistemas de apertura.
Transmitancia térmica (W/m2K)
Este concepto mide cuánto flujo de calor atraviesa la ventana en su conjunto. La Uh o U global de la ventana evalúa la transmitancia de calor a través del conjunto formado por el vidrio y el marco, incluso del cajón de persiana si lo incluye. Cuanto menor sea el valor de U, mejor será el aislamiento térmico. Porque una ventana con baja transmitancia térmica, aísla del frío y del calor, reduciendo así el consumo de calefacción y refrigeración. La perfilería de las ventanas abatibles, al permitir un mayor espesor y menor cantidad de juntas, suele alcanzar valores de transmitancia más bajos que las correderas estándar.
Permeabilidad al aire (m3/hm2)
Indica la cantidad de aire que se filtra a través de la ventana cuando está cerrada. Se evalúa mediante una clasificación que va desde la clase 1, de menor estanqueidad, a la clase 4 de mayor estanqueidad, según la norma UNE-EN 12.207. Una alta permeabilidad al aire es sinónimo de corrientes de aire molestas en el interior de la vivienda, así como pérdidas energéticas que aumentan el consumo en climatización. Las ventanas abatibles alcanzan habitualmente la clase 4 de permeabilidad, mientras que las correderas, debido al diseño de su sistema de apertura, suelen presentar valores más bajos, entre clase 2 y 3.
Puente térmico
Un puente térmico es una zona por la que el calor se transmite más fácilmente, rompiendo el aislamiento de la envolvente térmica. En las ventanas, se evita con la Rotura de Puente Térmico (RPT) en el marco y según el material del mismo. Si los marcos son de aluminio (material con una elevada conductividad térmica), la rotura de puente térmico se resuelve insertando un material aislante (poliamida) entre la cara interior y exterior del perfil de aluminio. En ventanas de madera o PVC no es necesario resolver el RPT por la propia naturaleza del material del marco. Independientemente de si eliges corredera o abatible, es obligatorio asegurar que el perfil cuenta con RPT para evitar problemas de condensaciones y pérdidas energéticas.
Confort acústico (dB)
Es la capacidad de la ventana para atenuar el ruido exterior. El confort acústico depende tanto del tipo de vidrio (espesor y láminas acústicas) como de la estanqueidad del cierre. Al tener un sellado perimetral más hermético, las ventanas abatibles bloquean mejor las ondas sonoras, convirtiéndose en la opción preferida para viviendas en entornos ruidosos o centros urbanos.
Estanqueidad al agua
Es la capacidad de la ventana para impedir la entrada de agua al interior de la vivienda, incluso bajo condiciones de presión de viento. Se evalúa en función de una clasificación que va generalmente desde la 1A hasta la 9A, según la norma UNE-EN 12.208. Las clases 1A a 7A representan niveles de presión moderados, mientras que las clases 8A y 9A, son niveles de alta exigencia. En este sentido, las ventanas abatibles ofrecen una estanqueidad excelente gracias a la presión uniforme de sus juntas, alcanzando clases elevadas desde la 7A en adelante. Las ventanas correderas tradicionales en cambio, requieren un diseño técnico más complejo para evitar que el agua se acumule en el carril, integrando sistemas de drenaje en la parte inferior. Las correderas elevables de alta gama pueden alcanzar niveles de estanqueidad muy notables, a menudo clase 7A u 8A, gracias a sus perfiles de umbral con drenaje oculto y juntas de estanqueidad de EPDM comprimidas.
Tipos de vidrio y herrajes recomendados
La ventana es un sistema completo donde el marco y el vidrio trabajan conjuntamente. Un vidrio de altas prestaciones instalado en un marco con baja estanqueidad desperdiciará su potencial, al igual que un marco excelente desperdiciará su eficacia con un acristalamiento inadecuado. Aquí es donde la selección técnica adecuada marca la diferencia real. En este sentido es necesario tener en cuenta el tipo de vidrio y los herrajes.
El vidrio
El vidrio representa aproximadamente el 80% de la superficie de la ventana. Por lo tanto, su elección es crítica para alcanzar el confort térmico y acústico deseado:
- Vidrio con cámara de aire. Puede ser doble o triple cámara, en función de si presenta dos o tres vidrios separados por una cámara intermedia, que puede ir rellena de aire o de algún gas inerte como el argón (criptón o xenón se utilizan menos por su elevado precio). El gas reduce la transmitancia de calor a su través, mejorando significativamente el valor U global de la ventana.
- Capas de baja emisividad Low-e. Es un tratamiento del acristalamiento que consiste en una capa fina de óxidos metálicos y metales nobles, que se deposita en una capa extremadamente fina sobre el vidrio y que es invisible al ojo. En este caso, se aplica sobre la cara interior del vidrio interior, para reducir el intercambio de calor entre el interior y el exterior. Su función, por lo tanto, consiste en evitar que el calor interior se escape hacia el exterior en invierno a través de la superficie acristalada. Se mide con el factor solar g, que para vidrios Low-e suele tener valores alrededor de 0,60.
- Capa de protección solar. Este tratamiento es similar al anterior, pero se aplica en la cara interior del vidrio exterior, para rechazar gran parte de la radiación infrarroja del sol antes de que entre en la vivienda. Su objetivo es reducir el factor solar g del acristalamiento evitando el sobrecalentamiento en verano, reduciendo así la demanda de refrigeración. Suele alcanzar valores de g por debajo de 0,40.
- Vidrio 4 estaciones. Es un acristalamiento de altas prestaciones que combina en un mismo vidrio, propiedades de aislamiento térmico reforzado para el invierno, y de control solar para el verano. Es por ello que funciona como un filtro inteligente diseñado para mantener el confort interior durante todo el año. En verano refleja gran parte de la radiación solar infrarroja hacia el exterior, y en invierno actúa como un aislante térmico, evitando la pérdida de calor hacia el exterior.
- Vidrio laminado acústico. Para entornos ruidosos, el vidrio debe incluir láminas de butiral de polivinilo (PVB) con propiedades de insonorización. Estas láminas actúan como una barrera que absorbe y amortigua las ondas sonoras, evitando que atraviesen el cristal.
- Todo vidrio instalado en puertas o ventanas, en áreas donde se puede producir un choque accidental, debe cumplir con la seguridad frente al impacto. La normativa exige en este sentido, que el vidrio no se fragmente en piezas cortantes y peligrosas. Para ello se puede instalar vidrio templado o vidrio laminado, también llamado vidrio de seguridad. La resistencia al impacto se rige por la norma UNE-EN 12.600, la cual establece una clasificación de los vidrios según su comportamiento ante un choque de un cuerpo blando.
Los herrajes
Los herrajes son el mecanismo oculto que hace que una ventana funcione. No solo deben facilitar la apertura de la ventana sino garantizar la compresión de las juntas.
- Cierre multipunto. Es una característica técnica imprescindible tanto en abatibles como en correderas de gama alta. Al accionar la maneta, se desplazan varios puntos de cierre alrededor del marco, garantizando que la hoja quede totalmente apretada contra la junta en toda su extensión.
- Rodamientos de alta resistencia. En las correderas, la suavidad del deslizamiento depende de la calidad de los rodamientos. Los sistemas que incorporan rodamientos con rodadura de acero inoxidable o poliamida de alta densidad aseguran una vida útil prolongada y evitan el desgaste irregular.
- Herrajes ocultos. Una tendencia actual que, además de estética, mejora el aislamiento. Al eliminar los elementos mecánicos vistos, se permite una continuidad mayor en las juntas de estanqueidad perimetrales, eliminando puentes térmicos en la zona de las bisagras.
Para asegurar la máxima eficiencia, es necesario verificar que el herraje sea compatible con el peso de la hoja. Especialmente en sistemas correderos elevables, el herraje debe estar certificado para soportar el peso de acristalamientos laminados gruesos, garantizando que el mecanismo de elevación no pierda precisión con el tiempo.
Mantenimiento y durabilidad de cada tipo
El mantenimiento preventivo de las ventanas tiene como finalidad garantizar las prestaciones de la misma durante el mayor tiempo posible. Y aunque tanto las ventanas correderas como las abatibles están diseñadas para ofrecer una larga vida útil, sus necesidades de conservación son diferentes.
Mantenimiento de las ventanas correderas
El punto crítico en este sistema es el carril o guía inferior. Al estar expuesto, es el lugar donde se acumulan partículas de polvo, arena y otros residuos que, con el paso del tiempo, pueden dañar los rodamientos y dificultar el deslizamiento. Es por ello que se recomienda:
- Limpieza periódica de carriles. Es fundamental aspirar y limpiar los carriles al menos dos veces al año. Con mayor frecuencia en zonas costeras o con mucho viento. De esta manera se evita que la acumulación de suciedad afecte al funcionamiento correcto de los rodamientos.
- Revisión de felpudos y cepillos. En las correderas, los elementos de estanqueidad son principalmente felpudos. Con los años, estos materiales sufren desgaste por fricción y pierden su capacidad de sellado. Si observas infiltraciones de aire o ruido excesivo, es señal de que los cepillos deben ser reemplazados por un profesional.
- Engrase de rodamientos. En sistemas elevables de alta gama, aplicar un lubricante específico recomendado por el fabricante, en los mecanismos móviles garantiza que la maniobra de elevación y cierre se mantenga precisa y suave.
Mantenimiento de las ventanas abatibles
Su mantenimiento es, por lo general, más sencillo y menos frecuente, ya que sus mecanismos están protegidos dentro de los canales del perfil.
- Ajuste de herrajes. Con el uso continuado, el peso de la hoja puede provocar un ligero desajuste en forma de descolgamiento. La mayoría de los herrajes modernos permiten una regulación milimétrica en tres ejes, para volver a alinear la hoja y asegurar que la presión sobre las juntas sea uniforme.
- Cuidado de las juntas de EPDM. Estas juntas de caucho sintético son las responsables de la estanqueidad. Su mantenimiento consiste en mantenerlas limpias y, ocasionalmente, aplicar un producto protector para evitar que se resequen o se agrieten, manteniendo su elasticidad original.
- Lubricación de bisagras y puntos de cierre. Una vez al año, es aconsejable aplicar un poco de aceite de máquina o grasa técnica en las piezas móviles y en los puntos de cierre multipunto para evitar la fricción metálica y garantizar un giro suave.
¿Cuál es la opción más adecuada para ti? Conclusiones
No existe una solución universal. Elegir la opción adecuada dependerá de las condiciones de tu proyecto pero sobre todo de tus prioridades. Recordamos que:
|
Requisito |
Recomendación |
|
Aislamiento térmico y acústico elevado |
Ventana abatible/oscilobatiente |
|
Espacio interior limitado o mobiliario cercano |
Ventana corredera |
|
Grandes ventanales de acceso a espacio exterior continuo y sin barreras |
Corredera elevable alta gama con perfil inferior enrasado |
|
Ventilación segura y controlada |
Sistema oscilobatiente u osciloparalela |
|
Ubicación mucho viento o ruido exterior |
Ventana abatible |
|
Fácil limpieza sin acceso por el exterior |
Ventana abatible |
La calidad de la estanqueidad es fundamental. Si estás buscando la ventana con la menor transmitancia térmica y la mejor estanqueidad al aire, la ventana abatible es tu primera opción gracias a su cierre a presión perimetral. Si decides instalar una ventana corredera sin comprometer la eficiencia energética de tu vivienda, opta por sistemas de altas prestaciones, como la corredera elevable, que integren juntas de EPDM de calidad.
No olvides que la ventana funciona como un todo, de nada sirve elegir el sistema de apertura perfecto si el vidrio no es el adecuado para tu zona climática o si la instalación no garantiza un sellado correcto entre marco y cerramiento.
Finalmente recuerda que la rentabilidad por invertir en ventanas se valora a largo plazo. Elegir ventanas de calidad para tu vivienda tiene un elevado impacto en su consumo energético. Por lo tanto, prioriza ventanas de clase 4 de permeabilidad al aire y menor valor de transmitancia térmica U global. Esta estrategia te permitirá recuperar la inversión a través del ahorro en la calefacción y refrigeración.
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