Radón en el trabajo: lo que cambia la nueva instrucción IS-47 y a quién obliga realmente a medir
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Menos de un año después de su publicación en el BOE, la instrucción IS-47 ya está teniendo un impacto real en miles de centros de trabajo en España. Esta normativa, clave para completar la aplicación de la directiva europea sobre radiaciones ionizantes, obliga a medir la exposición al gas radón —una de las principales causas de cáncer de pulmón tras el tabaco— en determinados municipios y condiciones. Pero su alcance va más allá de una simple lista: introduce nuevas responsabilidades, criterios técnicos y plazos que empresas e instaladores deben conocer para garantizar la seguridad y el cumplimiento normativo.
La instrucción IS-47 señala los municipios de actuación prioritaria contra el radón y en la que se establecieron las directrices para las mediciones de radón en el aire del interior de los centros de trabajo ubicados en dichos municipios. De este modo, se completaba la implementación de la directiva 59/2013 EURATOM publicada en el boletín de la UE en enero de 2014.




Las viviendas construidas bajo el estándar Passivhaus presentan concentraciones de gas radón más de un 50% inferiores a las de los edificios residenciales convencionales, incluso en las comunidades autónomas con mayor exposición natural a este contaminante. Así lo confirma el Estudio de Monitorización de Radón en España impulsado por la Plataforma Edificación Passivhaus (PEP) con el apoyo del Consejo General de la Arquitectura Técnica de España (CGATE).
SODECA explica que el gas radón, un cancerígeno natural, se forma al descomponerse el uranio liberando partículas alfa de alta energía que pueden dañar el ADN y producir cáncer de pulmón, entre otros. Se acumula generalmente en estructuras subterráneas y puede ser liberado a través del suelo granítico y otros materiales de construcción. La OMS advierte que aproximadamente el 14% de los cánceres de pulmón del mundo provocados por radón tienen relación directa con la exposición a este gas.
Uno de los requisitos básicos que incorpora la normativa de edificación en nuestro país es la protección de la salud de los usuarios de los edificios. Para ello reconoce una serie de fuentes de contaminantes que pueden afectar al bienestar de las personas en los espacios interiores. Posteriormente, establece unas pautas de diseño y unas limitaciones a verificar para el cumplimiento de las exigencias normativas. Entre las fuentes de contaminación reconocidas por la norma se encuentra el gas radón. Un gas cuya concentración se debe limitar en espacios interiores ya que es la primera causa de muerte por cáncer de pulmón en personas no fumadoras.
La respuesta a la pregunta es muy sencilla: cualquier edificio contiene una determinada concentración de
SOPREMA ha creado una página dedicada al gas radón pensada para el usuario final. De una forma didáctica y amena, en esta página, se responden todas las dudas que cualquier usuario podría tener a cerca de este gas nocivo para la salud.
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La cuestión de los mapas de gas radón es algo que surge de manera casi natural cuando se comienza a trabajar con radón. Los mapas son herramientas que permiten mostrar de una forma muy visual niveles o valores de determinados parámetros. No tenemos más que fijarnos en la actualidad con los mapas de incidencia de Covid19, mortalidad, hospitalizaciones, etc.
Actualmente la exposición a gas radón está presente en muchos medios. Se habla mucho del gas radón y
En este artículo realizaremos un repaso a qué es el gas radón, un desconocido compañero en los edificios, y daremos indicaciones sobre cómo detectarlo y medirlo.
A finales del pasado año se cumplieron cinco años desde que Naciones Unidas aprobara la Agenda 2030 y, con ella, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), una hoja de ruta que busca, entre otras metas, frenar el cambio climático a través de 17 ámbitos de actuación. Y una lucha que cada año se ocupa de recordarnos el Día Internacional contra el Cambio Climático, que se celebra este sábado 24 de octubre, especialmente en el sector de la construcción, causante del 40% de las emisiones de CO2 a la atmósfera.
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