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Cómo aislar una casa del gas radón

Cómo aislar una casa del gas radónUno de los requisitos básicos que incorpora la normativa de edificación en nuestro país es la protección de la salud de los usuarios de los edificios. Para ello reconoce una serie de fuentes de contaminantes que pueden afectar al bienestar de las personas en los espacios interiores. Posteriormente, establece unas pautas de diseño y unas limitaciones a verificar para el cumplimiento de las exigencias normativas. Entre las fuentes de contaminación reconocidas por la norma se encuentra el gas radón. Un gas cuya concentración se debe limitar en espacios interiores ya que es la primera causa de muerte por cáncer de pulmón en personas no fumadoras.

En este artículo te explicamos qué es el gas radón, cuál es su origen y cómo limitar su presencia en tu vivienda mediante soluciones de aislamiento. No olvidemos que las personas pasamos más del 90% de nuestro tiempo en espacios interiores, y una gran parte de ese tiempo, en nuestros hogares.

Qué es el gas radón, cuál es su procedencia y cómo afecta a la salud de las personas

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El radón es un gas sin olor, sin color y sin sabor cuya procedencia básicamente es el terreno. Se encuentra presente de forma natural en la corteza terrestre en cantidades variables. Su concentración depende de la composición del suelo. Se genera en la cadena de desintegración radiactiva del radio y en su proceso de desintegración produce partículas radioactivas.

Como es un gas, puede moverse libremente por la corteza terrestre y también se diluye en el agua. Es por este motivo que puede llegar al interior de los edificios desde el terreno que se encuentra bajo el mismo.  Y lo hace a través de grietas, fisuras, juntas mal selladas, que comunican el subsuelo con espacios interiores en sótanos y plantas bajas. Espacios interiores donde se puede acumular y ser inhalado por las personas. Si a ello se une una escasa o nula ventilación del espacio interior, el riesgo para la salud de los ocupantes aumenta todavía más.

Existe acuerdo científico respecto de la relación de la exposición prolongada al gas radón y el cáncer de pulmón en las personas. De hecho, se identifica como la primera causa de cáncer de pulmón en personas no fumadoras. 

Dónde existe riesgo de exposición al radón

El gas radón puede estar presente en el exterior. No obstante, se considera que el nivel de riesgo en espacios abiertos es bajo ya que el gas radón se diluye rápidamente en el ambiente.

El riesgo en espacios interiores, en cambio, es mayor. Es, por tanto, en los espacios cerrados, donde la situación es más problemática. Sobre todo, en espacios interiores con periodos de estancia prolongados como son las viviendas y los espacios de trabajo, con presencia de radón procedente fundamentalmente del terreno. Hay que tener en cuenta que el radón puede estar presente también en el agua o en los materiales de construcción. No obstante, no son generalmente fuentes potenciales de contaminación ya que el nivel de concentración de radón en el agua y en los materiales de construcción se considera lo suficientemente bajo, como para no ser considerado en la norma, como origen de fuente de contaminación de este gas. 

El Mapa de Potencial de Radón del CSN

Según el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), existe radón en todos los edificios, aunque habitualmente en concentraciones bajas. Sin embargo, existen zonas que, por su geología, dicha concentración es más elevada.

Es por este motivo que el CSN ha elaborado un Mapa del potencial de radón en España, en el cual se puede consultar las zonas con un porcentaje significativo de edificios con cierto riesgo de exposición por concentración de radón. En el mapa se muestra las zonas por categorías en función de sus niveles de radón. Por otro lado, identifica aquellas en las que un porcentaje de al menos un 10% de los edificios presenta concentraciones de radón superiores a 300 Bq/m³.

Adicionalmente, se puede consultar también el Mapa de zonificación por municipio de radón - CSN. En el mismo se puede consultar las zonas de actuación prioritaria, es decir, aquellas con potencial de radón superior a los 300 Bq/m³ indicados anteriormente. Se trata de municipios (en marrón en el mapa de la imagen inferior) en los que parte de la población reside en dichas zonas. Exactamente más del 75% de la población total del municipio.

Con toda esta información para la ciudadanía, el CSN advierte que los mapas se han elaborado en base a mediciones que no son representativas de la exposición real de la población. Su finalidad consiste en facilitar el desarrollo del Plan Nacional de Actuación contra el radón que requiere la Directiva europea 2013/59/EURATOM. También sirve para orientar en la puesta en marcha de estrategias y políticas de intervención. En resumen, nunca la información arrojada por estos mapas puede sustituir a mediciones directas, indicador más fiable sin duda, del riesgo de exposición al radón.

Cómo llega el radón al interior de las viviendas

El gas radón procedente del terreno llega al interior de las viviendas (y de edificios de otros usos) por convección. Y lo hace a través de fisuras y grietas o áreas de cerramientos, suelos y muros, en contacto con el terreno que presentan discontinuidades. Es decir, juntas o encuentros entre elementos constructivos o de paso de instalaciones, no selladas o cuyo sellado es deficiente. También penetra el gas radón en el interior de los edificios por difusión a través de los propios materiales en función de su porosidad.

Al ser el terreno la principal fuente de radón, las mayores concentraciones se localizan en sótanos y plantas bajas. Espacios cuya envolvente o parte de la misma se encuentra en contacto con el terreno. Además, el gas radón es más denso que el aire, por lo que tiende a concentrarse en zonas bajas. En las zonas más altas de los edificios, en cambio, es más difícil que su concentración sea mayor. No obstante, su concentración puede ser alta en zonas superiores conectadas con las plantas bajas a través del algún hueco (escalera) o cámara continua (cámaras de aire o patinillos). Hecho que favorece lógicamente, la difusión del radón por procesos convectivos y de tiro térmico, desde la planta inferior hacia las plantas superiores.

Cómo aislar mi vivienda si existe riesgo de exposición al gas radón

Desde la publicación de la última versión del CTE en diciembre de 2019, contamos con una nueva sección en el Documento Básico de Salubridad del CTE que regula la protección de los usuarios en los edificios frente a la exposición al radón. Se trata de la sección HS6, la cual determina las exigencias relativas a la construcción y rehabilitación de edificios, incluidas las viviendas, para limitar el riesgo de exposición al radón procedente del terreno en los recintos cerrados. 

  • ¿Qué dice la normativa?

El DB HS6 del CTE, normativa que hace referencia al gas radón, incluye una lista de municipios en su apéndice B, para determinar el ámbito de aplicación de esta sección. Se incluye obra nueva pero también ampliación y determinadas reformas. En dicho listado se clasifica los municipios en zona 1 y 2. Dicha clasificación determina los medios que deben de disponer los edificios para verificar el cumplimiento de la exigencia de limitar el riesgo de exposición al radón.

El nivel de referencia para el promedio anual de concentración de radón en el interior de los edificios se establece en los 300 Bq/m³. Cuando dicho nivel se supere habrá que adoptar las siguientes soluciones de diseño:

  • En los municipios de la zona 1, se debe de disponer una barrera de protección frente al radón entre el terreno y el local habitable. Como alternativa a la barrera, se puede disponer una cámara de aire ventilada capaz de mitigar la entrada de gas radón al interior. El cerramiento que separe dicha cámara del espacio interior no tendrá ni grietas, ni fisuras, ni discontinuidades que permitan el paso del radón.
  • En los municipios de zona 2, se dispondrá una barrera de protección junto con un elemento adicional, que será o bien un espacio de contención ventilado, ya sea de forma natural o mecánica, o bien un sistema de despresurización del terreno capaz de extraer los gases contenidos en el terreno colindante al edificio.

La norma añade que, en intervenciones en edificios existentes, las soluciones anteriores se podrán ajustar con soluciones alternativas que limiten adecuadamente el paso del radón hacia los espacios interiores habitables. Y siempre será necesario que dichos espacios interiores cuenten con el nivel de ventilación con arreglo a las exigencias de calidad del aire interior. 

Mediciones

Las mediciones son de gran utilidad para determinar la solución más adecuada para aislar una vivienda de la exposición al radón. Podría suceder que una vivienda que no se encontrara en un municipio incluido en el apéndice B del DB HS6, revelara mediante mediciones, un nivel de concentración de radón superior a los 300 Bq/m³. O al revés, que, estando ubicada en un municipio incluido en el listado, el nivel de concentración de radón medido fuera inferior al valor de referencia.

En cualquiera de los casos, siempre se pueden implementar soluciones para reducir la concentración de radón en el interior de la vivienda. Ya sea porque lo determina una exigencia reglamentaria, o porque voluntariamente, la propiedad decide aislar su vivienda de la exposición al radón, voluntariamente. 

Soluciones constructivas contra el gas radón

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Como ya se ha indicado, el gas radón puede penetrar en los espacios interiores, procedente del terreno, bien por convección, a través de grietas, juntas o pasos de instalaciones, o bien por difusión debido a la porosidad de los materiales de los cerramientos. Para limitar el riesgo de exposición al radón y teniendo en cuenta estos factores, las soluciones para aislar una vivienda del gas radón, se clasifican en tres tipos:

Tipo 1. Soluciones de aislamiento en cerramientos en contacto con el terreno.

  • Sellado de fisuras, grietas, juntas y encuentros singulares del propio cerramiento en contacto con el terreno.

Sellado de fisuras

  • Instalación de una barrera de protección frente al radón. Son similares a las láminas de impermeabilización, pero están diseñadas para evitar el paso del gas radón.

Soluciones constructivas para aislar el gas radón

  • Instalación de puertas estancas para limitar el paso del radón de un espacio no habitable con presencia de radón, hacia espacios habitables.

Soluciones constructivas para aislar el gas radón

  • Presión negativa en el local habitable, que se desea proteger por encontrarse en un espacio de grandes dimensiones no protegido.

Soluciones constructivas para aislar el gas radón

Tipo 2. Soluciones de reducción de la concentración de radón antes de que llegue al interior de la vivienda

  • Ventilación del espacio de contención, el cual puede ser cualquier espacio no habitable como una cámara sanitaria o un garaje. Como característica común, que se trate de un local no habitable que separe el terreno de los espacios habitables.

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  • Despresurización del terreno para la expulsión del gas hacia el exterior.

Soluciones constructivas para aislar el gas radón

Tipo 3. Reducción de la concentración de radón una vez ya ha entrado en el interior de la vivienda

  • Ventilación de los locales habitables.

Soluciones constructivas para aislar el gas radón

Las soluciones indicadas serán seleccionadas en función del nivel de concentración de gas radón medido en el interior de la vivienda. Para ello bastará con una única solución o bien una combinación de varias. Según la Guía de rehabilitación frente al radón disponible en la web oficial del CTE y desarrollada por el CSIC, cuando la concentración de radón sea:

  • Menor a 600 Bq/m³, bastará con soluciones de aislamiento o de reducción del gas radón en espacios no habitables contiguos con los habitables.
  • Mayor a 600 Bq/m³, será necesario adoptar una solución de reducción de concentración de radón en el espacio habitable.

Fuente. Guía de rehabilitación frente al radón  

Las barreras de protección como solución para la protección frente al gas radón

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La barrera de protección es un elemento que se instala sobre el cerramiento en contacto con el terreno para limitar el paso del gas radón hacia el interior del espacio habitable. Bien por difusión a través de la masa del material o bien por convección a través de fisuras, grietas, juntas o encuentros mal sellados.

Es una de las soluciones más efectivas cuando el nivel de concentración en el espacio habitable es inferior a 600 Bq/m³. Para valores superiores se debe de combinar con otras soluciones dirigidas a la mejora de ventilación del espacio contiguo si existe (cámara sanitaria o espacio de contención). Si no existiera habría que despresurizar el terreno en contacto con el cerramiento.

Cuando se interviene en una vivienda que se desea proteger frente al radón, el primer paso consiste en analizar el suelo existente en contacto con el terreno. Lo habitual es que dicho suelo tenga como elemento soporte, una solera de hormigón de cierto espesor sobre el que apoya el pavimento. Habrá que analizar el estado de conservación de la misma: continuidad y/o daños por humedad. Si por el contrario, no existe dicha solera, puede suceder que el pavimento del suelo apoye directamente sobre el terreno. Algo muy común en viviendas muy antiguas, tanto unifamiliares como en plantas bajas de edificios plurifamiliares.

Tanto si existe solera como si no, la solución pasa por instalar la barrera de protección frente al radón, siempre que sea viable técnicamente. Podría darse el caso que no se pudiera instalar en la totalidad del suelo en contacto con el terreno. Para ello, será determinante contactar con un industrial especializado que aconseje al propietario sobre la elección de la barrera de protección más adecuada. En aquellas áreas donde no sea posible su instalación, se procederá al sellado de las grietas, fisuras, juntas y encuentros singulares, actuando el cerramiento de separación con el terreno como barrera de protección.

  • Características de la barrera de protección frente al radón

La barrera de protección para su elección se puede dimensionar. No obstante, la norma determina que es suficiente una barrera tipo lámina, que cumpla dos condiciones:

  • Espesor mayor o igual a 2 mm.
  • Coeficiente de difusión frente al radón D menor a 10 Ʌ (-11) m²/s.

Por otro lado, la barrera que se instale para limitar el paso de radón sobre el elemento constructivo tiene que cumplir una serie de características:

  • Tiene que ser continua en toda la superficie por lo que habrá que prestar atención a las juntas y sellados.
  • Los pasos de tubos de instalaciones se deben de sellar para garantizar dicha continuidad.
  • Las puertas en recintos que interrumpan la barrera deben de ser estancas. Además, dichas puertas dispondrán un mecanismo de cierre automático. Solución de aislamiento tipo 1 del apartado anterior. Se instalarán incluso cuando no sea viable la instalación de la barrera de protección y el cerramiento en contacto con el suelo actúe como tal.
  • No presentar fisuras que conecten las dos caras de la barrera, permitiendo así el paso del radón por convección desde el terreno.
  • Durabilidad adecuada a la vida útil del edificio, sus condiciones y el mantenimiento previsto.

Dimensionado de la barrera de protección frente al radón

Si por lo contrario, se decide dimensionar la barrera de protección frente al gas radón, el espesor y el coeficiente de difusión frente al radón será tal que se cumpla la siguiente condición:

E ≤ Elim

Donde E es la exhalación del radón prevista a través de la barrera y Eim es la exhalación límite.

El valor de Elim dependerá de dos factores:

  • La concentración de diseño Cd, que se corresponde con el 10% del nivel de referencia indicado anteriormente de 300 Bq/m³.
  • El caudal de ventilación del local habitable Q, que se pretende proteger en m³/h. Este valor se puede considerar de 0,1 ren/h.
  • La superficie A, de la barrera de protección en m².
  •  

Todo ello aplicado en la siguiente fórmula Elim = Cd x (Q/A).

Por otro lado, el valor de la exhalación de la barrera de protección frente al radón se puede determinar mediante un estudio específico o estimar mediante fórmula como el valor del Elim. En este caso los factores que intervienen en la fórmula serán:

  • La constante de desintegración del radón ʎ, cuyo valor es conocido: 7,56 x 10 Ʌ (-3) 1/h.
  • Espesor d, de la barrera de protección al radón en m.
  • Longitud de difusión del radón en la barrera l, cuyo valor dependerá del coeficiente D de difusión al radón de la barrera en m²/s.
  •  

Dichos valores sustituidos en la fórmula E= (3 x 10Ʌ (-5) x ʎ x l) / (senh (d/l)),donde l se calcula como √ (D x 3600/ ʎ), darán como resultado la verificación de la idoneidad de la barrera de protección seleccionada.

Conclusiones

La protección de la salud de los usuarios de los edificios cobra cada vez más importancia en desarrollo de la normativa de edificación. Todo ello como consecuencia de la evidencia científica y de la trasposición de las directivas europeas a la normativa española de edificación. La introducción de la nueva sección HS6 para la protección frente al radón desde el 2019 con la última revisión del CTE ha supuesto un gran avance en este sentido, pero queda mucho por recorrer. Existen fuentes de contaminación en el interior de los edificios que afectan a la salud de sus ocupantes que hay que regular. Prueba de ello son los sellos de sostenibilidad de aplicación voluntaria, que ya incorporan estrategias de diseño para su reducción o eliminación. Estrategias de selección de materiales de construcción o de puesta en marcha de planes de calidad del aire interior durante la ejecución de la obra, entre otras.

 
Modificado por última vez enMiércoles, 18 Mayo 2022 12:41

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