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¿Cómo puedo saber si hay gas radón en mi casa?

¿Cómo saber si hay gas radón en casa?La respuesta a la pregunta es muy sencilla: cualquier edificio contiene una determinada concentración de gas radón en su interior. No existe ningún edificio que tenga una concentración de gas radón de 0 Bq m-3. Por lo tanto, en realidad la pregunta más apropiada es ¿cómo puedo medir los niveles de gas radón en el interior de mi vivienda o en un edificio? Para conocer el contenido de gas radón dentro de un recinto cerrado (edificios o viviendas privadas) la única forma es llevando a cabo una medida de gas radón en el interior del edificio. 

Pero ¿cómo realizar dicha medida? esto es precisamente de lo que vamos a hablar en este artículo.

Legislación vigente

La legislación de radón vigente en la actualidad en España es el Código Técnico de la Edificación  y la Directiva Europa EURATOM BSS 59/2013. En estos documentos se indica que el nivel de referencia son 300 Bq m-3. Es importante el remarcar que este valor es el mismo tanto para viviendas particulares como para centros de trabajo. Por este motivo, la pregunta a la que hemos aludido al inicio del artículo se debe enfocar a averiguar si el nivel de radón en nuestros edificios está por encima o por debajo de los 300 Bq m-3.

¿Qué significa el valor de referencia de 300 Bq m-3 de concentración de gas radón?

Pero podemos profundizar un poco más en el valor de 300 Bq m-3. ¿Qué significa exactamente? Este valor se entiende como valor promedio anual de concentración de gas radón. El motivo es que los niveles de radón oscilan mucho tanto en intervalos de tiempo cortos como en periodos largos. Por este motivo se habla siempre de concentración promedio anual. Igualmente siempre es importante recordar que la exposición a gas radón tiene efectos a largo plazo. Y por largo plazo entendemos siempre años y años de exposición. Dicho en otras palabras, no nos debemos alarmar por niveles de radón elevados en exposiciones puntuales y debemos fijarnos siempre en la fotografía a largo plazo. Esa exposición es la realmente importante.

Los famosos mapas de radón

Cuando hablamos de concentraciones de gas radón dentro de edificios siempre sale a relucir la cuestión de los mapas de radón, como el que ha elaborado el CSN (Consejo de Seguridad Nuclear) y que está disponible en la página web de dicho organismo (https://www.csn.es/mapa-del-potencial-de-radon-en-espana). En este mapa se representa el potencial de radón del territorio, no los resultados de la medida de concentración de radón en los edificios de dicho territorio. Se trata por lo tanto de una representación estadística y en términos de probabilidad. Esto es extremadamente importante a tener en cuenta.

El mapa del potencial de radón de España se basa en el percentile 90. Dicho de otro modo, representa las zonas del territorio con probabilidad de superar los 300 Bq m-3. Insistimos de nuevo en la palabra probabilidad. No se trata de medidas reales, aunque el mapa emplea datos reales para hacer los cálculos. Pero la base da datos es muy muy pequeña en comparación con el territorio y hay muchas zonas del estado en las que no hay ninguna medida de gas radón.

El mapa del CSN es util a la hora de diseñar políticas de acción para prevenir la exposición a gas radón de la población. Pero jamás, absolutamente jamás, se puede tomar una decisión sobre el contenido de radón en un edificio basándose en la zona del mapa donde se encuentre. Tomar decisiones basadas en ese criterio significa tomar decisiones erróneas con consecuencias peligrosas para la población. En otras palabras, la única forma de conocer el contenido de radón en un edificio es midiendo el gas radón dentro de dicho edificio.

Diferentes formas de medir el gas radón

A la hora de llevar a cabo medidas de concentración de gas radón podemos diferenciar entre dos tipos: medidas activas y medidas pasivas. Entendemos por medidas activas aquellas que nos muestran la concentración de gas radón en diferentes momentos y nos dan como resultado una serie temporal de datos. Dichos datos se corresponderán con el tiempo de integración del instrumento empleado en la medida. En otras palabras, el tiempo que el instrumento está captando gas radón para devolvernos el dato de concentración. Estos tiempos pueden ser muy diferentes: desde unos pocos minutos a horas. El elegir tiempos de integración más o menos cortos depende de las características técnicas del instrumento de medida, de la precisión con la que queremos obtener el resultados, etc. De este modo, mediante medidas activas podemos observar cambios en los niveles de gas radón a lo largo de un periodo de tiempo.

Por el contrario, las medidas pasivas nos ofrecen una foto fija de la concentración de gas radón. O mejor dicho, de la exposición a dicho gas. Normalmente, se emplean detectores para realizar estas medidas. Estos detectores pueden ser de muchos tipos siendo los más habituales los de trazas nucleares de estado sólido y los detectores de carbón activo. El tiempo de exposición puede ser muy diferente, desde unos pocos días hasta incluso un año. Al final de la exposición, el detector se devuelve al laboratorio para que lleve a cabo el análisis y de este modo pueda ofrecer el valor de la concentración de radón promedio durante el tiempo de exposición junto con su incertidumbre. En definitiva, lo que obtenemos es un solo valor que comparamos con el valor de referencia del lugar donde se haga la medida.

Hemos empleado en varias ocasiones la palabra incertidumbre. No es el objeto de este artículo el analizar este tema a fondo pero sí conviene dejar claro que la medida de gas radón, como la de cualquier magnitud física incluye una incertidumbre. Nunca se puede saber el verdadero valor de la magnitud y siempre debemos tener en cuenta la incertidumbre. Por este motivo, el realizar la medida con la máxima calidad, es un tema esencial.

Calibraciones y laboratorios acreditados ISO 17025

Cuando hablamos de incertidumbre, la conexión con el esquema de acreditación indicado por la norma ISO 17025 es evidente. Los servicios de medida acreditados según esta norma internacional ofrecen un nivel de calidad tremendamente superior al de otros servicios que carecen de dicha acreditación. El disponer de esta acreditación significa que un servicio externo al laboratorio ha evaluado los procedimientos empleados en la medida del parámetro concentración de gas radón. Dicha evaluación incluye muy especialmente la forma de calcular la incertidumbre. Del mismo modo, se analizan también los procedimientos de documentación, la capacitación de los profesionales implicados en el proceso, los mecanismos de corrección de errores del laboratorio a nivel interno, la validez de los equipos y empleados en el análisis y muchísimas otras cosas.

Se trata, en definitiva, de un procedimiento tremendamente riguroso que se centra en competencias técnicas y documentales. Además, la acreditación mediante ISO 17025 de un servicio de medida es válida en cualquier lugar del mundo al tratarse de una norma ISO e internacional. No es de extrañar por lo tanto que normativas como el CTE y la Directiva europea antes aludida, hagan hincapié en la necesidad de que los servicios de medida estén acreditados según ISO 17025.

Medir, siempre medir

Terminamos este artículo insistiendo en la necesidad de que la única forma de conocer el contenido de gas radón en un edificio es mediante una medida de dicho gas. Esta es la única forma que tenemos para responder a la pregunta de si tenemos un nivel de radón en nuestras casas por encima de la referencia. Y recordemos que siempre vamos a tener un cierto nivel de gas radón en el interior del edificio. La medida nos indicará si es mucho o poco comparando siempre con los niveles de referencia existentes. No hay viviendas con concentraciones de radón cero pero si es posible reducir los niveles a valores muy bajos

Y es importante recordar que la medida se debe hacer con servicios acreditados ISO 17025 y, cuando sea necesario llevar a cabo un remedio, se debe contar con profesionales especializados y con experiencia en la materia. Ellos son los únicos que pueden realizar una evaluación del edificio y aconsejar las mejores soluciones. No hay dos edificios iguales y la solución de un edificio puede que no valga para el vecino. Del mismo modo que las concentraciones de radón en una vivienda pueden ser absolutamente diferentes de las de la vivienda de al lado aunque ambos edificios estén en el mismo terreno.

Medir, medir y volver a medir al cabo de un tiempo es la forma de estar seguros de que controlamos los niveles de radón en nuestras viviendas.  Para limitar el riesgo de exposición al radón, existen distintas soluciones para aislar una vivienda del gas radón.

 
Modificado por última vez enViernes, 20 Mayo 2022 10:23

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