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Razones para hacer un edificio BREEAM: costes y beneficios

Sede de Norvento en España con máxima puntuación BREEAMEn el último lustro se ha incrementado considerablemente el número de edificios certificados por BREEAM, especialmente en el sector residencial y de oficinas. Cada vez más promotores y constructores aplican a sus edificios medidas sostenibles que aumentan el valor del inmueble, cuidan la salud del usuario final y respetan el medioambiente. Así se contó en la ponencia de Oscar Martínez, de BREEAM, en las Jornadas Bioeconomic.

Este cambio de percepción del mercado inmobiliario hacia los valores sostenibles y los certificados como BREEAM era impensable hace décadas, pero las nuevas exigencias legales orientadas a la eficiencia energética y el mayor compromiso de la sociedad respecto a conceptos como el reciclaje, el uso de transportes alternativos al coche, el respeto por la naturaleza o las fuentes de energía renovables; han contribuido a que el sector de la construcción oriente sus productos hacia la sostenibilidad.

¿Pero qué significa que un edificio sea sostenible? En esencia, un edificio sostenible es aquel cuyas prestaciones están por encima de las exigencias de la normativa a la hora de cuidar de la salud de las personas, el medioambiente y el bolsillo de los propietarios. Al ser edificios mejor construidos tienen un mayor ciclo de vida, unos menores costes de mantenimiento al reducir el consumo de luz y agua y una garantía de unas condiciones de confort superiores a los de un edificio estándar. Todo ello multiplica su valor de mercado.

Para certificar un edificio, BREEAM evalúa 49 requisitos repartidos en 10 categorías distintas: Salud y Bienestar, Gestión de la obra, Uso del Suelo y Ecología, Agua, Energía, Materiales, Residuos, Transporte, Contaminación e Innovación. En base al número de requisitos sostenibles que cumple un edificio y a la ponderación de las categorías en los que más medidas aplica, se da una puntuación para determinar el grado de sostenibilidad del inmueble, que puede ser: Correcto, Bueno, Muy Bueno, Excelente y Excepcional.

Hay que destacar que no es necesario cumplir todos los requisitos evaluables por nuestra metodología, y que un edificio puntuado como Correcto ya supera el estándar normativo y por lo tanto es un edificio sostenible. BREEAM fue el primer sello de construcción sostenible del mundo, fundado en 1990 en Reino Unido y presente en 82 países, siendo también el más exhaustivo en su evaluación y el único que se adapta a la normativa legal de cada país.

La salud es lo primero

Un edificio sostenible es mucho más que un edificio que ahorra energía. La sociedad, el mercado y los Gobiernos se han familiarizado con el concepto de ahorro energético y existe cierto interés público a este tipo de medidas. No obstante, para obtener un certificado de construcción sostenible como BREEAM es necesario profundizar en otros aspectos que repercuten directamente en las personas y el planeta.

Por ejemplo, pasamos casi el 80% de nuestro tiempo en el interior de un edificio (nuestra casa, oficina, locales de ocio…) y eso afecta inevitablemente a nuestro bienestar. Aunque no solemos pensar en ello; una mala iluminación, el exceso de ruido o la mala calidad del aire interior de un edificio pueden tener consecuencias negativas para nuestra salud a medio y largo plazo.

BREEAM exige una serie de requisitos que buscan promover la aplicación de medidas saludables en un edificio. Un ejemplo es el de exigir más presencia de luz natural en el interior del inmueble. Estar constantemente sometidos a iluminación artificial produce agotamiento visual y a largo plazo puede afectar negativamente a nuestro estado de ánimo o nuestro rendimiento en el trabajo.

Otro aspecto saludable que evalúa BREEAM es la existencia de un correcto aislamiento acústico, que evite ruidos molestos y continuos que pueden provocar estrés y perjudique al descanso de la gente en sus viviendas.

Además, se exige que las pinturas y barnices utilizadas en la fachada y el interior de un edificio prevengan la humedad y estén exentas de COVs (Compuestos Orgánicos Volátiles), partículas químicas presentes en multitud de revestimientos y que son nocivas para la salud, llegando a provocar alergias o enfermedades respiratorias tras una exposición continuada durante un largo período de tiempo.

Cuidando la casa de todos

“La construcción genera el 45% de las emisiones de carbono, así que o construimos los edificios de manera sostenible o destruiremos el planeta”es la respuesta que la prestigiosa arquitecta japonesa Toshiko Mori, primera mujer en lograr un contrato de por vida como profesora en Harvard, dio en una reciente entrevista al ser cuestionada por la importancia de construir de manera sostenible.

De forma lenta pero constante, los gobiernos comienzan a interiorizar y buscar soluciones para el daño medioambiental que provoca nuestro estilo de vida sobre el ecosistema. Los edificios sostenibles que certifica BREEAM evalúan multitud de requisitos que contribuyen a cuidar el entorno.

La reutilización de los materiales utilizados durante la construcción del edificio, la proximidad a estacionamientos de transporte público, parking de bicis en las inmediaciones, construcción sobre un suelo urbanizado previamente, sistemas de gestión de residuos y reciclaje, sistemas de ventilación natural, contratación de un ecólogo durante el proceso de obra para realizar un estudio ecológico del entorno, medidas que eviten el corrimiento de tierras y las filtraciones contaminantes al agua del subsuelo, materiales que provengan de un aprovisionamiento responsable, jardines compuestos por especies vegetales autóctonas que evitan el exceso de riego…

Estas son algunas de las medidas que evalúa BREEAM para reducir el impacto de la construcción de un edificio sobre el entorno. En 2017 había 150 edificios certificados con BREEAM en España, lo que supuso un ahorro de CO2 equivalente a un bosque de robles 35 veces mayor que el parque de El Retiro en Madrid. Actualmente contamos con más de 560 proyectos certificados, un dato que refleja hasta que punto la edificación sostenible puede contribuir a preservar el entorno.

No es más caro

Certificar la sostenibilidad de un proyecto no es más caro para el promotor. En la web de BREEAM España tenemos un tarifario donde postramos el precio de certificar, un precio que varía en función del tipo de proyecto y que está sujeto al libre mercado entre los más de 120 Asesores BREEAM que trabajan en España.

Los Asesores son profesionales independientes que hemos formado y validado para evaluar los requisitos sostenibles que cumple un edificio. Algunos son autónomos y otros forman parte de grandes empresas del sector por lo que cada uno fija su tarifa. Ellos realizan un informe de evaluación y nosotros puntuamos en base a los datos recogidos.

En cualquier caso, el sobrecoste de implementar estas medidas apenas distorsiona el presupuesto de la promoción si se plantea su implementación desde la fase de diseño del proyecto. Asimismo, los ahorros de agua y de energía de un edificio sostenible amortizan dicho sobrecoste en un plazo de 3 a 5 años.

Algunas entidades financieras como Triodos Bank, Bankia o BBVA ya han reforzado su compromiso con la sostenibilidad con productos financieros como las llamadas, ‘hipotecas verdes’. Créditos donde elinterés aplicado es entre 0,10 y 0,20 puntos inferior para aquellos proyectos que busquen una de las cuatro máximas puntuaciones BREEAM. Además, estas medidas no beneficiarán exclusivamente al promotor, sino que también favorece al comprador final de la vivienda, ya que este tipo de préstamos promotor serán subrogables, con bonificación, a hipotecas minoristas.

El ahorro energético de un edificio sostenible varía en función del número de medidas implementadas: luminarias de bajo consumo, instalar fuentes de energía renovables, un correcto aislamiento para favorecer la climatización y evitar el uso de climatizadores artificiales…

Además, instalar una grifería eficiente o un sistema de recogida de aguas pluviales (agua de lluvia) o aguas grises (utilizar el agua del fregadero para tirar de la cisterna, por ejemplo) pueden suponer un ahorro de hasta el 40% en el consumo de agua respecto a un edificio normativo.

Todas estas medidas ahorran dinero al usuario final del edificio y revalorizan el inmueble al tener un mayor ciclo de vida y unos menores costes de mantenimiento. Los certificados como BREEAM, funcionan como garantía de que el inmueble reúne una serie de requisitos que lo hacen sostenible. De esta manera, la propiedad de un inmueble siempre podrá justificar las ventajas de salud, medioambientales y de revalorización que conlleva construir de forma sostenible.

Más allá del aspecto económico, la construcción sostenible es ante todo una apuesta por la calidad y la búsqueda de la excelencia. El querer construir mejor e ir más allá del estándar. Es el presente y futuro del sector de la construcción.

Artículo realizado por Oscar Martínez , de BREEAM.

Modificado por última vez enViernes, 22 Noviembre 2019 09:47
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