Entrevista a Mario Picazo, experto en meteorología y Doctor en Ciencias de la Atmósfera y Geografía

Mario Picazo“El sector de la refrigeración es fundamental en la lucha contra el cambio climático antropogénico”

Mario Picazo es Doctor en Ciencias de la Atmósfera y Geografía por la Universidad de California Los Ángeles (UCLA). Lleva más de 25 años dedicado a la investigación, docencia y divulgación del mundo de la meteorología y la climatología en distintos medios, uno de ellos el televisivo.  Como uno de los más reconocidos expertos en clima y meteorología mundial, hemos querido hablar con él sobre la situación de urgencia climática que vivimos y su relación con sector de las instalaciones y la construcción sostenible.

 

Es usted Profesor de Cambio Climático en la Universidad de California, todo un experto en la materia ¿En qué estado se encuentra el cambio climático y qué vías están en nuestra mano para frenarlo?

Estamos en un momento realmente delicado, y lo digo sobre todo porque aún desconocemos con exactitud la magnitud de los cambios que se pueden producir durante las próximas décadas. Sabemos que nuestro clima esta cambiando de forma acelerada pero ese cambio podría acelerarse mucho más y poner en marcha una serie de mecanismos que desencadenarían cambios irreversibles en el sistema climático de la tierra. En nuestras manos está poner en marcha una política mucho más agresiva para reducir las emisiones de gases efecto invernadero. Necesitamos potenciar el uso de energías limpias lejos de cualquier tipo de combustible fósil y sobre todo buscar urgentemente alternativas a la actual sobreexplotación de los recursos que utilizamos del planeta. La población continuará aumentando durante las próximas décadas y si no tomamos las oportunas medidas los recursos se agotarán a la vez que provocamos un devastador deterioro del medio ambiente.

¿Cuáles son las consecuencias reales del cambio climático y cómo están afectando a nuestra climatología?

La lista es larga y cada día crece más. Lo más palpable en cuanto a cambio climático es el aumento térmico del planeta y especialmente el de algunas regiones como la del ártico. En ese rincón de la tierra, la temperatura se ha duplicado respecto a otras regiones de latitudes medias como la de España. Las consecuencias de ese calentamiento de la atmósfera y los océanos las estamos viendo en las regiones polares donde la fusión del hielo es cada vez más rápida e intensa. La reducción del hielo a su vez, esta alterando de forma significativa el balance energético de la tierra. Como consecuencia, estamos midiendo un aumento del nivel del mar que será cada vez mayor. También experimentamos fenómenos meteorológicos cada vez más extremos, esa es quizá la señal más clara y evidente del cambio climático antropogénico.

¿Es España más susceptible al cambio climático que otros países europeos? ¿Cómo afecta a nuestro territorio el aumento de las temperaturas o la falta de lluvias?

Dentro de Europa, España será uno de los países que más se vean afectados por algunos aspectos del nuevo clima que va a ir llegando con el paso de las décadas. Ya hemos notado algunos cambios, aunque a veces cuesta separar los que se producen por la variabilidad natural del clima de los que van más ligados a la actividad humana y el impacto que ésta tiene en el clima global y regional. Entre los futuros escenarios de clima en España destacan fenómenos como el de la desertización de algunas zonas del sur y sudeste peninsular y el incremento de episodios de precipitaciones intensas, no solo en el Mediterráneo si no también en otras zonas. Tampoco hay que olvidar que, como otros países del Mediterráneo, en España también aumentará el riesgo de grandes incendios. Una situación que ya se está produciendo a medida que también aumentan en número e intensidad las olas de calor. 

¿Qué opinas sobre las medidas medioambientales internacionales que después aplican los países? ¿Crees que cumplen los objetivos para los que son diseñadas y que son suficientes?

Toda medida es positiva, pero muchas de las que se están poniendo en marcha este siglo son insuficientes teniendo en cuenta el ritmo al que se están produciendo algunos fenómenos relacionados con el cambio climático antropogénico. Mientras algunos países ponen bastante de su parte en normativa medioambiental, otros no mueven un dedo y hasta diría que se mueven como los cangrejos. París 2016 marco un antes, pero todavía no se ha consumado el después. Y aunque inicialmente las intenciones de casi todos los países del planeta eran buenas, positivas, a la hora de la verdad hay una serie de factores sobre todo económicos que llevan a muchos gobiernos a recular de sus compromisos iniciales. Los intereses económicos priman en muchos casos, pero creo que algunos no se dan cuenta de que, a la larga, la factura del cambio climático va a ser mucho más elevada que la que les llegue de la inversión que ahora toca hacer de manera urgente para cambiar sus respectivas políticas medioambientales. 

En nuestro país, el sector de la edificación es responsable del 40% de las emisiones de CO2 a la atmósfera. Contamos con un parque inmobiliario anticuado y poco eficiente. ¿Qué línea debería seguir el mercado de la construcción y las instalaciones para reducir sus emisiones?

Para empezar, hay que pensar en la procedencia de los materiales que vamos a utilizar, es una forma de recortar emisiones reduciendo la distancia de su transporte. También es fundamental que se introduzcan materiales cada vez más sostenibles y ecológicos que ayuden a reducir aún más la huella de carbono. La maquinaria que se usa y la energía que ésta consume, incluyendo el gasto de agua son también prácticas esenciales y más en construcciones de larga duración. Toda construcción genera desechos, y de la misma forma que se recicla en los hogares, necesitamos hacerlo en la construcción. Eso implica también mejorar la gestión de residuos sólidos y líquidos. 

¿Qué significan para ti términos como “eficiencia energética” o “construcción sostenible”?

Son términos que van directamente ligados a las ciudades del futuro, a ciudades cada vez más sostenibles que deben ser el modelo a seguir en la nueva forma de urbanizar y de renovar construcciones ya existentes. A parte de utilizar materiales sostenibles en la construcción, necesitamos que nuestros edificios sean 100% autosuficientes energéticamente hablando. En un futuro, la funcionalidad de un edificio, ya sea al calentarlo, enfriarlo o abastecerlo de electricidad, debería implicar una huella de carbono mínima o inexistente.

El papel del sector de la refrigeración es fundamental en la lucha contra el cambio climático antropogénico, pero aún necesitamos que la tecnología de la refrigeración llegue a ser más eficiente energéticamente hablando.

La industria de la refrigeración comercial también está evolucionando hacia el uso de gases menos contaminantes ¿Qué papel tiene este sector en la lucha contra el cambio climático? 

El camino ha sido largo y sinuoso, pero se están consiguiendo resultados asombrosos. Empezando por la prohibición de determinados productos refrigerantes que emitían los conocidos CFCs (Cloroflurocarbonos) responsables de destruir el ozono estratosférico hace años, hasta mejorar la actual tecnología de manera que las emisiones de ciertos gases efecto invernadero sean menores. Cada día hay más aparatos de refrigeración en el mundo, en un mundo que se calienta, que sufre más olas de calor, y que demanda mayor confort. El papel del sector es por lo tanto fundamental en la lucha contra el cambio climático antropogénico, pero aún necesitamos que la tecnología de la refrigeración llegue a ser más eficiente energéticamente hablando. 

Y en cuanto al uso de energías renovables… la eólica está muy desarrollada en nuestro país, parece que se empieza a abrir la puerta al uso masivo de la energía solar… ¿Cómo ve a nuestro país en este sentido? ¿Debemos apostar mucho más por las renovables?

España es ya uno de los países que lideran el sector respecto a otros países de la UE y más aún frente a otras zonas del mundo. Claro que hay que seguir apostando, aunque esa apuesta tiene que ir muy bien ligada a una política energética que no experimente el efecto montaña rusa que hemos vivido en las últimas décadas. La apuesta ha de ser siempre en la misma dirección, independiente de cambios políticos o de gobernadores de un mismo partido político. Esa una apuesta de presente que necesita un impulso tremendo en todos los sectores, aparte del solar y eólico. Es una clave fundamental del desarrollo energético de España y además, creo que podemos ser un modelo y una referencia a seguir para muchos otros países que necesitan con urgencia subirse al mismo tren. 

Sinceramente: ¿vivimos un momento de urgencia climática? ¿Cómo visualiza el futuro?

Ese término me gusta y de echo deberíamos usarlo en lugar de el de cambio climático. Cambio climático siempre ha habido desde que se formo la tierra hace más de 4.500 millones de años. Hemos vivido un cambio climático natural, sin la huella humana pero el de ahora, a parte de natural, lleva un sello bien grande con nuestro nombre. Lo podemos llamar también crisis climática o desequilibrio climático. Lo que sea, pero que refleje la realdad del problema al que nos enfrentamos los humanos y que es de absoluta prioridad y emergencia. Necesitamos que la mayoría de los 7.500 millones de habitantes de la tierra actuemos y lo hagamos de manera contundente para evitar entrar en un modo climático que creo complicaría bastante la existencia de una gran parte de la humanidad. Ya tenemos a futuras generaciones con Greta Thunberg a la cabeza, movilizándose para que ese momento no llegue. Cada vez hay más gente de todas las edades y razas actuando, aportando y contagiando en la dirección necesaria. Aún así, el esfuerzo tiene que ser mayor aún, un esfuerzo que evite que lleguemos a esos escenarios de clima futuro que ya conocemos gracias los cálculos que realizan los modelos climáticos más sofisticados. 

Y por terminar, hablemos del tiempo: Ya tenemos encima la primera ola de calor en mayo… ¿Cómo se esperan los próximos meses de primavera-verano? 

Las predicciones estacionales son una caja de sorpresas y los refrenes populares que siempre hemos usado para asociar como ha sido la primavera con como será el verano, quizá deberían reescribirse. Todo lo que está cambiando tan rápidamente con el clima, los nuevos patrones, complican y mucho ese tipo de predicciones y cada día más. Aún así, los modelos de predicción a medio plazo auguran en España un verano comedido, con temperaturas dentro de la media, tal y como lo fue el de 2018. Eso no quiere decir que no tengamos episodios de calor asfixiante, pero si indica que las olas de calor no deberían ser de las que se prolongan en el tiempo y en semanas, como ha ocurrido otros años. Por lo que a lluvia se refiere, algunas zonas del este peninsular podrían recibir menos precipitación de lo habitual y eso a la larga podría implicar un aumento de los incendios, aunque eso también dependerá de la pluviometría que recibamos durante la recta final de la primavera, ya que determina el volumen de vegetación disponible. Y aunque en España el verano no este tan lejos de la media, hay que recordar que otros países de Europa, como ocurrió el verano pasado, sí podrían experimentar los extremos de nuestro nuevo clima terrestre.
 

 
Modificado por última vez enJueves, 18 Julio 2019 08:52
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