Tribuna de opinión: José Miguel Villarig, presidente de la Asociación de Empresas de Energías Renovables. COP21 de París, el impulso definitivo a las energías renovables

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Los 195 países participantes en la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21), celebrada en París del 30 de noviembre al 11 de diciembre pasados, acordaron la puesta en marcha del primer tratado mundial contra el cambio climático. El acuerdo tiene carácter vinculante y su principal objetivo es conseguir que el aumento de la temperatura media del planeta no supere a final de siglo los dos grados centígrados con respecto a los niveles preindustriales. No son vinculantes, sin embargo, los objetivos de reducción de emisiones de cada país, cuando las contribuciones nacionales en la reducción de gases de efecto invernadero son el principal instrumento para cumplir el acuerdo.
 
El sector renovable español, y más concretamente la Asociación de Empresas de Energías Renovables-APPA, que agrupa a las diferentes tecnologías limpias, ha estado presente en la COP 21 de París a través de las diferentes asociaciones europeas de las que forma parte. Nuestra asociación, además, emitió un comunicado semanas antes de la Conferencia en el que apoyaba la posición de la Unión Europea, que en París también secundó España, de pedir objetivos vinculantes. APPA consideraba en él que era vital que los compromisos fueran vinculantes, algo que la asociación también ha pedido a la Comisión Europea con respecto a los objetivos marcados a los países de la Unión Europea cara a 2030. En ninguno de los casos, Unión Europea y COP21, los objetivos finales por países han sido vinculantes pero el acuerdo de París es trascendental para asegurar la viabilidad de nuestro planeta, algo que solo se conseguirá, como se ha concluido en País, mediante el abandono de una economía basada en combustibles fósiles y el avance de forma decidida hacia la instauración de un modelo energético basado en energías renovables
 
Un resumen de las diferentes manifestaciones de los principales mandatarios mundiales presentes en París fueron las palabras del presidente de los Estados Unidos, Barak Obama, que tras mostrar su entusiasmo por el acuerdo declaró que “si bien no es un acuerdo perfecto es un pacto sólido que permitirá un mundo más limpio, sin carbón y, sobre todo, más próspero porque como se ha demostrado en mi país es posible invertir en energías renovables sin que ello tenga consecuencias negativas para la economía”.   
 
El objetivo principal del Acuerdo de París es mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 ºC con respecto a los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5 ºC con respecto a los niveles preindustriales, reconociendo que ello reduciría considerablemente los riesgos y los efectos del cambio climático. El acuerdo marca otros objetivos clave como el de que los diferentes países logren el pico máximo de emisiones lo antes posible, aunque prevé retrasos en los países en desarrollo. Los países firmantes, según el acuerdo, han de preparar y comunicar su planes de acción, con responsabilidades diferentes para los países industrializados y los en vías de desarrollo. En cuanto a la financiación, el acuerdo garantiza un sistema de financiación de ayuda para que los países vulnerables puedan afrontar los efectos del calentamiento y establece que los países desarrollados aporten 100.000 millones de dólares en 2020, cifra que debe ser ampliada en 2025. Asimismo, el acuerdo contempla sistemas de trasparencia y verificación de los planes aunque no prevé sanciones por incumplirlos. Por último, los avances de las acciones en marcha serán valorados, según el Acuerdo, en 2018 y las contribuciones nacionales se actualizarán en 2020. El acuerdo, en su conjunto, se revisará cada cinco años. 
 
El Acuerdo de París y el objetivo de la Comisión Europea de convertirse en líder mundial de renovables deben significar un impulso definitivo a las energías limpias, al ser herramientas fundamentales en la lucha contra el cambio climático. Al nuevo Gobierno no le quedará más remedio que caminar por la senda que en materia de renovables se han marcado Europa y los 195 países, también España, reunidos en la COP 21.
 
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