Arquitectura Bioclimática: Construyendo un Futuro Más Sostenible
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La arquitectura bioclimática se puede definir como una corriente arquitectónica en la que los edificios se diseñan y construyen de forma integrada en el entorno con el objetivo de reducir su impacto en el medioambiente y a la vez garantizar el confort interior de los ocupantes con el menor consumo energético posible. Es como una interpretación avanzada de la arquitectura vernácula o autóctona que podemos encontrar en diferentes zonas climáticas del planeta.
La arquitectura nos protege del ambiente exterior proporcionando cobijo. Y en este sentido existe una relación estrecha entre el clima, la arquitectura y el ser humano que la arquitectura bioclimática pretende abordar, pero desde el equilibrio, y por lo tanto desde la sostenibilidad. Porque el clima condiciona las técnicas, los sistemas constructivos y los materiales a emplear y las estrategias de diseño pasivo a implementar, así como las necesidades energéticas de los edificios. Y en este sentido, la arquitectura bioclimática se sirve de los recursos disponibles en su entorno inmediato, para obtener de ellos el mayor aprovechamiento con la menor huella ambiental.




La biofilia aplicada en la arquitectura y en el diseño de interiores es una
Sin duda estamos experimentando un momento único en el ámbito de la industrialización aplicada a la construcción de edificios. Así se ha podido comprobar recientemente en la feria Rebuild. Cita ineludible donde podemos encontrar una gran variedad de soluciones industrializadas, innovadoras y disruptivas en el sector AECO (Architecture, Engineering, Construction and Operation. Nuevos materiales y sistemas 4.0 que se caracterizan por sus altas prestaciones. Entre ellas resistencia, durabilidad, confort, eficiencia energética, circularidad, etc. En definitiva, materiales y procesos de fabricación más sostenibles y eficientes gracias a la incorporación de las más novedosas tecnologías y el fomento de la industrialización del proceso constructivo.
El precio de la vivienda en España no para de crecer. De hecho, parece ser que este crecimiento del precio del metro cuadrado ha sido continuado desde 2021. En 2023 la subida fue del 5,3% para la vivienda libre. Y en este contexto en el que cada metro cuadrado cuenta, surgen ideas, experimentos y proyectos muy interesantes, que nos invitan a analizar y reflexionar ¿Es posible optimizar el espacio mínimo sin que por ello tengamos que renunciar al confort, a la habitabilidad, a la eficiencia energética y a la renovación de lo construido y además con el menor impacto en el medioambiente?
La inercia térmica de los materiales de construcción consiste en su capacidad para almacenar calor y, por tanto, para cambiar su temperatura en un tiempo determinado. Es una propiedad que, bien aprovechada, puede servir como estrategia pasiva para estabilizar la temperatura en los espacios interiores, ahorrando el uso de sistemas mecánicos de apoyo. La inercia térmica es una propiedad física clave a la hora de trabajar la eficiencia energética de las edificaciones. Así, los materiales de gran inercia térmica necesitan mucha cantidad de energía para que se eleve su temperatura.
