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La prevención y control de la legionela en instalaciones de ACS

La producción de agua caliente sanitaria (ACS) es uno de los servicios esenciales en edificios residenciales, hoteles, hospitales, centros deportivos y numerosas instalaciones de tipo terciario. Sin embargo, detrás de la disponibilidad inmediata de agua caliente existe un conjunto de equipos y criterios de diseño que influyen directamente tanto en el consumo energético como en la seguridad sanitaria de las instalaciones.

Entre estos aspectos de seguridad, la prevención de la legionela ocupa un lugar prioritario. La adecuada selección de los sistemas de acumulación de ACS, el control de las temperaturas y el cumplimiento de la normativa vigente son factores clave para minimizar riesgos y garantizar la calidad del servicio. Este artículo analiza los principales tipos de acumuladores de ACS y su relación con las medidas actuales de prevención de la legionelosis, tomando como referencia la normativa española vigente (según RD 487/2022 y modificación RD 614/2024, así como la norma complementaria UNE 100030:2023).

legionella acs

¿Por qué es necesaria la acumulación de ACS?

Las instalaciones de ACS deben responder a demandas muy variables a lo largo del día. En muchos edificios, una parte muy importante del consumo diario se concentra en periodos de tiempo muy cortos. A modo de ejemplo, en hoteles urbanos puede demandarse entre el 50% y el 60% del consumo total diario de ACS en un período punta de una hora.

Para cubrir estas puntas de consumo se suelen utilizar depósitos de acumulación, cuya función es almacenar energía térmica en forma de agua caliente disponible para su uso inmediato. Gracias a ellos es posible dimensionar los generadores de calor de forma más eficiente y evitar sobredimensionamientos de la potencia instalada.

La acumulación adquiere una relevancia aún mayor con la creciente implantación de las bombas de calor para producción de ACS. Estos equipos, aunque altamente eficientes desde el punto de vista energético, suelen requerir entre dos y tres veces más volumen de acumulación en comparación con los sistemas tradicionales con calderas.

Por otra parte, mantener grandes volúmenes de agua a temperaturas elevadas supone un consumo energético significativo. Por ello, el diseño de los depósitos debe buscar un equilibrio entre eficiencia, disponibilidad de servicio y seguridad higiénico-sanitaria.

legionella acs tabla

Principales sistemas de acumulación de ACS

Entre los sistemas más habituales para almacenar agua caliente encontramos los acumuladores convencionales y los interacumuladores. Estos últimos incorporan un sistema de intercambio integrado dentro del tanque que permite transferir calor desde el circuito primario al agua de consumo (principalmente, en forma de serpentín). En el caso de los depósitos de acumulación, el intercambio se realiza con un sistema externo al mismo (intercambiadores de placas). Asimismo, los depósitos pueden fabricarse en acero inoxidable o acero vitrificado, materiales ampliamente utilizados por su resistencia a la corrosión y su durabilidad.

La elección de una tipología u otra depende de múltiples factores, como el tamaño de la instalación, la fuente de energía utilizada o los requisitos de mantenimiento.

legionella acs depositos

El sistema doble tanque o “tank in tank”

Uno de los sistemas que tiene su utilidad en cierta tipología de instalaciones, es el denominado de doble tanque (también conocido como “tank in tank”). La norma UNE 100030:2023 lo define como un sistema de producción y acumulación de ACS (siendo un interacumulador por tanto) compuesto por un tanque interior que contiene el agua de consumo y que se encuentra completamente inmerso en un segundo tanque que alberga el agua del circuito primario.

Este diseño ofrece una elevada superficie de intercambio térmico respecto al volumen almacenado. Gracias a ello puede trabajar a temperaturas superiores a 70 °C y producir importantes cantidades de ACS con volúmenes de almacenamiento relativamente reducidos. Según la definición normativa, estos equipos almacenan un máximo de 750 litros de agua de consumo.

Además, el uso de temperaturas más elevadas contribuye a crear condiciones menos favorables para el desarrollo de legionela, un aspecto especialmente valorado en instalaciones donde la seguridad sanitaria constituye un requisito prioritario.

La legionela y el riesgo asociado a los sistemas de ACS

La legionela es una bacteria que puede proliferar en instalaciones de agua cuando coinciden determinadas condiciones de temperatura, estancamiento y presencia de nutrientes. Por este motivo, las instalaciones de ACS son consideradas infraestructuras de especial atención desde el punto de vista sanitario.

La normativa española identifica como especialmente sensibles aquellas instalaciones que combinan acumulación y circuito de recirculación. En estos sistemas existen volúmenes de agua almacenada y circuitos en los que pueden aparecer zonas con menor renovación o temperaturas insuficientes para limitar el crecimiento de la bacteria.

La estrategia de prevención se basa fundamentalmente en dos puntos que afectan a los depósitos:

  • Mantener temperaturas de uso adecuadas.
  • Facilitar las operaciones de inspección, limpieza y posible desinfección.

Desde el punto de vista del diseño, esto implica seleccionar correctamente los equipos, reducir el volumen de acumulación al máximo (sin penalizar el confort de la instalación) y asegurar una adecuada accesibilidad para las tareas de mantenimiento.

Requisitos de temperatura para una instalación segura

La temperatura constituye uno de los parámetros más eficaces para controlar el riesgo de proliferación de legionela. Por ello, la normativa establece valores mínimos que deben cumplirse en las instalaciones de ACS.

Con carácter general, el agua almacenada debe mantenerse a una temperatura mínima de 60 °C (en el caso de los sistemas de doble tanque, la temperatura mínima exigida asciende a 70 °C). Además, debe garantizarse una temperatura de al menos 50 °C en los puntos terminales más alejados de la instalación.

Igualmente, las instalaciones deben ser capaces de alcanzar los 70 °C para realizar tratamientos de choque térmico cuando resulte necesario (en caso de brote o como acción de mantenimiento preventivo).

La temperatura del agua fría también desempeña un papel importante. Se recomienda mantenerla por debajo de 20 °C siempre que sea posible, ya que temperaturas superiores favorecen la supervivencia y multiplicación de microorganismos (siendo la zona de máximo riesgo de desarrollo bacteriano entre los 20 °C y los 50 °C).

Por este motivo, los depósitos de acumulación deben incorporar sistemas de medición que permitan verificar de forma continua las temperaturas interiores del agua de consumo.

Accesibilidad y mantenimiento de los depósitos

La prevención de la legionela no depende únicamente del control de las temperaturas de uso. También resulta esencial que los depósitos puedan inspeccionarse y mantenerse de forma adecuada según indica la reglamentación vigente.

En la misma se exige que las instalaciones faciliten las operaciones de inspección, vaciado, toma de muestras y posible limpieza y desinfección. Esta accesibilidad permite detectar problemas antes de que se conviertan en riesgos sanitarios para las personas.

En los acumuladores de gran capacidad, iguales o superiores a 750 litros, se requiere una boca de registro con un diámetro mínimo de 400 milímetros. En los depósitos comprendidos entre 250 y 750 litros deben existir accesos adecuados de acuerdo con la norma UNE-EN 12897:2017+A1:2020 (norma para tener en cuenta en la fabricación de depósitos en este rango de acumulación).

Asimismo, los depósitos deben disponer de sistemas de vaciado y de puntos de toma de muestras situados en la parte inferior del tanque.

Los sistemas de doble tanque presentan una particularidad: al estar limitados a volúmenes inferiores a 750 litros, sus requisitos de accesibilidad se ajustan a los criterios definidos por la norma UNE-EN 12897:2017+A1:2020. Al ser tanques cerrados, esta misma norma permite sistemas alternativos para la inspección (por endoscopia) y vaciado (indirecto por depresión).

Los cambios introducidos por el RD 614/2024 en relación con el RD 487/2022.

La evolución normativa continúa adaptándose a la experiencia acumulada en la gestión del riesgo de legionela. Entre las actualizaciones más recientes destacan diversos cambios incorporados mediante el RD 614/2024 sobre el RD 487/2022.

Hablando de instalaciones de ACS, un cambio relevante es que desaparece la exigencia específica de realizar la desinfección térmica del agua de retorno, simplificando algunos requisitos operativos (además de reducir el consumo energético de la instalación) sin comprometer los objetivos generales de control sanitario. Con este cambio se vuelve al criterio empleado en el original RD 865/2003.

La actualización del Real Decreto también indica que las revisiones de los depósitos no implican necesariamente la apertura y vaciado sistemático de los tanques (siendo algo ambigua su interpretación y forma de realizar este punto de mantenimiento).

¿Son los sistemas sin acumulación una alternativa?

La normativa también contempla el uso de sistemas de ACS instantáneos sin acumulación. En estos casos sigue siendo obligatorio garantizar una temperatura mínima de 60 °C en el servicio suministrado (medida en la impulsión del sistema de intercambio).

Estos sistemas presentan algunas ventajas desde el punto de vista sanitario, ya que reducen o eliminan el volumen de agua de consumo almacenada. En este caso, el almacenamiento de energía se realiza en el circuito primario de producción (circuito cerrado que no está en contacto con el agua de consumo). Esto permite que estos tanques puedan ser de acero, así como no estar obligados a realizar las inspecciones de mantenimiento trimestrales indicadas en la reglamentación.

En cualquier caso, la elección entre un sistema con o sin acumulación debe realizarse considerando las características y necesidades particulares de cada instalación (curva de demanda de ACS, eficiencia energética esperada, inversión inicial, etc…), sin olvidar obviamente la seguridad sanitaria.

Resumen y conclusiones

En la actualidad, las instalaciones de ACS tienen una importancia enorme en el diseño de los edificios (se ha convertido de forma general en la principal demanda de confort térmico). Habrá que plantear sistemas que aseguren las puntas de consumo consumiendo la menor cantidad de energía de origen fósil (prioridad, dentro del marco de la descarbonización). Sin embargo, esto debe compatibilizarse con una adecuada estrategia de prevención de la legionela que priorice la seguridad de las personas.

En el marco reglamentario actual, se pone el foco en el control de la temperatura, la reducción de los tiempos de permanencia del agua, la accesibilidad de los depósitos para el mantenimiento y la adecuada monitorización de las instalaciones.

El futuro de las instalaciones de ACS pasa, por tanto, por combinar eficiencia energética, innovación tecnológica y máxima seguridad sanitaria para los usuarios.

Modificado por última vez enMiércoles, 16 Septiembre 2026 14:53

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