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¿Aerotermia o caldera de condensación? Comparativa técnica, normativa y económica

Elegir entre una caldera de gas de condensación y una bomba de calor aerotérmica ya no es solo una cuestión de eficiencia o de precio. Desde 2025 hay un marco normativo europeo que condiciona la decisión, un calendario de refrigerantes que está cambiando los equipos que se venden, y una relación entre el precio del gas y el de la electricidad que determina cuál de los dos sale más barato de usar en cada caso concreto.

Este artículo compara ambas tecnologías con las cifras reales de rendimiento, explica qué dice la normativa vigente y ofrece un método para calcular cuál conviene en una vivienda determinada, en lugar de una respuesta única.

Esquema comparativo del rendimiento estacional de una bomba de calor aerotérmica y una caldera de condensación

Índice de contenidos

Qué dice la normativa en 2026 (y qué no dice)

Conviene despejar primero un malentendido muy extendido: la Unión Europea no ha prohibido las calderas de gas. Lo que hace la Directiva (UE) 2024/1275, la EPBD refundida, es otra cosa, y en tres planos distintos.

Primero, los incentivos. El artículo 17.15 de la EPBD establece que desde el 1 de enero de 2025 los Estados miembros no pueden conceder incentivos financieros públicos para la instalación de calderas autónomas alimentadas exclusivamente con combustibles fósiles. Esto no impide comprar ni instalar una caldera de gas: impide que se subvencione. Fue el único artículo de la directiva con plazo de transposición anticipado a esa fecha, frente al 29 de mayo de 2026 del resto.

Segundo, el horizonte 2040. La directiva marca la eliminación progresiva de las calderas de combustibles fósiles en el parque edificado, con 2040 como referencia. La guía interpretativa publicada por la Comisión Europea aclara un punto decisivo: la calificación de «fósil» recae sobre el combustible, no sobre el equipo. Una caldera que en 2040 funcione con biometano o con combustibles renovables de origen no biológico no se considera caldera fósil y podrá seguir operando legalmente. Es el argumento sobre el que se apoya la apuesta del sector gasista por los gases renovables, aunque su disponibilidad real a escala doméstica sigue siendo marginal.

Tercero, el CTE. En la práctica española, la exigencia que más condiciona la obra nueva no es una prohibición sino el propio Documento Básico DB-HE del Código Técnico de la Edificación: las limitaciones de consumo de energía primaria no renovable (HE 0) y la exigencia de aporte renovable para ACS (HE 4) hacen que una caldera de gas como generador único sea difícil de justificar en vivienda nueva, aunque no imposible si se combina con solar térmica u otras medidas.

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Nota sobre normativa en tramitación. La modificación del CTE que transpone parcialmente la EPBD —con el nuevo Documento Básico DB-HSA de Sostenibilidad Ambiental, la definición de edificio de cero emisiones y la nueva exigencia HE 6— estuvo en audiencia e información pública hasta el 9 de diciembre de 2025 y no consta publicada en el BOE en el momento de redactar este artículo. La modificación del RITE anunciada por el MITECO, que ampliaría su ámbito a instalaciones existentes y endurecería los requisitos de SCOP y SEER, se encuentra igualmente en tramitación. Ambas se citan aquí como marco previsto, no como norma vigente.

Hay un cuarto elemento que casi nunca aparece en estas comparativas y que afecta directamente a la aerotermia: el Reglamento (UE) 2024/573 sobre gases fluorados. Su anexo IV fija un calendario de prohibiciones de comercialización por tipo de equipo. Para el segmento doméstico, la fecha relevante es el 1 de enero de 2027: a partir de esa fecha no podrán introducirse en el mercado bombas de calor aire-agua tipo split de hasta 12 kW ni equipos autónomos de hasta 12 kW con refrigerantes de PCG igual o superior a 150. El R32, con un PCG de 675, queda fuera de ese umbral. Esto no obliga a retirar ningún equipo ya instalado —que puede seguir funcionando, manteniéndose y reparándose— pero explica por qué el mercado está migrando aceleradamente al R290 (propano, PCG 3). Puedes ampliar información sobre esta transición en nuestro artículo sobre gases refrigerantes actuales y nuevos refrigerantes.

Para quien vaya a comprar aerotermia en 2026, la consecuencia práctica es que un equipo con R290 tiene un horizonte normativo más despejado que uno con R32, y que conviene preguntar por el refrigerante antes de firmar.

Caldera de condensación a gas: cómo funciona de verdad

En la combustión del gas natural se produce vapor de agua. Ese vapor arrastra una cantidad importante de energía en forma de calor latente. Una caldera de condensación incorpora un intercambiador adicional donde los gases de combustión se enfrían por debajo de su punto de rocío —en torno a 55 °C para el gas natural— usando para ello el agua fría de retorno de la instalación. Al condensar, el vapor libera su calor latente y lo cede al circuito.

El ventilador de la caldera no provoca la condensación: sirve para forzar el tiro y para dosificar la mezcla aire-gas en los quemadores modulantes. La condensación la provoca la temperatura del agua de retorno. Esta distinción no es un detalle académico:

Una caldera de condensación instalada con un circuito de radiadores a 80/60 °C apenas condensa. El retorno nunca baja del punto de rocío y el equipo trabaja como una caldera estanca de buen rendimiento, no como una de condensación. Es el error de diseño más frecuente en sustituciones de caldera y la razón por la que muchos usuarios no perciben el ahorro prometido.

Para que condense de forma efectiva hace falta una temperatura de retorno baja: emisores sobredimensionados, curva de calefacción bien ajustada y control por temperatura exterior.

Sobre el «rendimiento superior al 100 %»

Es una convención de cálculo, no una anomalía termodinámica. El rendimiento de las calderas se ha expresado tradicionalmente sobre el poder calorífico inferior (PCI), que por definición excluye el calor latente del vapor. Al recuperarlo, el cociente supera el 100 % sobre PCI. Sobre poder calorífico superior (PCS) —que es, además, la base sobre la que se factura el gas natural en España— el rendimiento se sitúa en torno al 90-96 %. Nunca por encima de 100.

El Reglamento (UE) 813/2013 de ecodiseño fija desde el 26 de septiembre de 2015 una eficiencia energética estacional de calefacción (ηs) mínima del 86 % para calderas de combustible de hasta 70 kW. En la práctica esto retiró del mercado las calderas atmosféricas convencionales: solo las de condensación alcanzan ese valor. Los equipos actuales se mueven en ηs del 92-94 %.

Emisiones: NOx y CO₂ no se comportan igual

Las calderas de gas de condensación reducen sustancialmente los óxidos de nitrógeno frente a los equipos atmosféricos antiguos, gracias a los quemadores premezcla y a la menor temperatura de llama; el límite de ecodiseño para gas está en 56 mg/kWh. Con el CO₂ el razonamiento es distinto y conviene no confundirlos: el CO₂ es proporcional al gas quemado, así que la reducción equivale a la ganancia de rendimiento —del orden del 20-30 % frente a una caldera antigua— y no al 70 % que a veces se cita. Una caldera de condensación emite menos CO₂ que una atmosférica, pero sigue emitiendo CO₂ mientras queme gas fósil.

Ventajas y limitaciones

Ventajas reales: inversión inicial contenida, equipo compacto, potencia disponible sin depender de la temperatura exterior, y producción de ACS instantánea a temperaturas altas sin penalización de rendimiento. Es también la opción menos disruptiva en una sustitución: aprovecha el circuito y los emisores existentes.

Limitaciones: depende de un combustible fósil con precio volátil, requiere contrato y término fijo de gas, exige revisión periódica obligatoria y conducto de evacuación de humos, no genera refrigeración, y su horizonte regulatorio a largo plazo es incierto salvo migración a gases renovables.

Aerotermia: rendimiento real y límites

La aerotermia no genera calor: lo transporta. Una bomba de calor aire-agua extrae energía térmica del aire exterior mediante un ciclo de compresión y la cede al circuito de agua de la vivienda. Como el aire exterior es una fuente gratuita, el equipo entrega más energía térmica de la que consume en electricidad. Puedes consultar los distintos tipos de aerotermia disponibles.

Cuánto más, exactamente

El COP es el cociente entre energía térmica entregada y energía eléctrica consumida en un punto de funcionamiento concreto. Los valores habituales están entre 3 y 5: por cada kWh eléctrico consumido, la bomba entrega entre 3 y 5 kWh térmicos. Un COP de 4 equivale a un rendimiento del 400 %.

El COP, sin embargo, es un dato de catálogo medido en condiciones fijas. El indicador que importa para dimensionar y para comparar es el SCOP (Coeficiente de Rendimiento Estacional), que integra el comportamiento a lo largo de toda la temporada de calefacción con temperaturas exteriores variables, arranques, paradas y desescarches. El SCOP siempre es inferior al COP nominal, y es el valor que usa el etiquetado energético.

Tres factores determinan el SCOP real de una instalación:

  1. La temperatura de impulsión. Es el factor dominante. Cuanto menor sea el salto de temperatura que debe vencer el compresor, mayor el rendimiento. Una misma máquina puede pasar de un SCOP de 4,5 impulsando a 35 °C a un SCOP de 2,8 impulsando a 55 °C.
  2. La zona climática. El rendimiento cae con la temperatura exterior. En el litoral mediterráneo o en la cornisa cantábrica una bomba de calor trabaja en condiciones mucho más favorables que en la meseta norte, donde además coinciden las horas de más demanda con las temperaturas más bajas.
  3. El dimensionado y la regulación. Un equipo sobredimensionado cicla en exceso y pierde rendimiento; uno infradimensionado recurre a la resistencia de apoyo eléctrico, que trabaja con un COP de 1 y arruina el balance estacional.

El Reglamento 813/2013 exige a las bombas de calor una ηs mínima del 100 % —y del 115 % para las de baja temperatura—, sensiblemente por encima del 86 % de las calderas. Es la razón de que la aerotermia acceda a las clases altas del etiquetado energético.

Sobre las emisiones, con precisión

Una bomba de calor no produce emisiones de combustión en el punto de uso. Pero sí tiene emisiones asociadas, y conviene decirlo:

  • Las emisiones indirectas del mix eléctrico. Con un mix español que en los últimos años ha superado el 50 % de generación renovable, el factor de emisión es bajo y decreciente, pero no nulo. La ventaja frente al gas es real y creciente; el «cero emisiones» a secas no es exacto.
  • Las fugas de refrigerante. El circuito es estanco y el refrigerante no se «recambia periódicamente» como a veces se afirma: se recarga solo si hay una fuga, que es una avería, no un mantenimiento. Pero las fugas existen, y de ahí la obligación de controles periódicos de estanquidad conforme al Reglamento (UE) 2024/573 y al RD 552/2019, en función de la carga expresada en toneladas equivalentes de CO₂.

Limitaciones que conviene conocer antes de decidir

Inversión inicial más alta, necesidad de espacio exterior para la unidad y consideración del ruido respecto a vecinos y linderos, posible ampliación de potencia eléctrica contratada, y rendimiento decreciente en climas fríos con demanda de ACS a alta temperatura. En equipos con R290 hay además requisitos de ubicación y ventilación derivados de la inflamabilidad del propano (clasificación A3), que condicionan dónde puede situarse la máquina.

Tabla comparativa: caldera de condensación frente a aerotermia

CriterioCaldera de condensación a gasAerotermia (bomba de calor aire-agua)
Fuente de energía principal Gas natural (fósil) Aire exterior (renovable) + electricidad
Rendimiento estacional típico ηs 92-94 % (≈ 90-96 % sobre PCS) SCOP 3,0-4,5 (ηs 130-180 %)
Mínimo exigido por Reglamento 813/2013 ηs ≥ 86 % ηs ≥ 100 % (≥ 115 % baja temperatura)
Emisiones de combustión en el edificio Sí (CO₂ y NOx) No
Emisiones indirectas Sí (electricidad auxiliar) Sí (mix eléctrico + fugas de refrigerante)
Riesgo asociado a la combustión Sí (requiere evacuación de humos y revisión) No
Genera ACS Sí, instantánea y a alta temperatura Sí, normalmente con acumulador
Genera refrigeración No Sí, si el equipo es reversible
Compatible con suelo radiante Sí (solo calefacción) Sí, con rendimiento óptimo; permite suelo refrescante
Compatible con radiadores existentes Sí, en su rango natural Sí, con equipos de alta temperatura; verificar potencia de emisores
Inversión inicial Media Alta
Costes fijos Término fijo de gas + término eléctrico Posible ampliación de potencia eléctrica contratada
Elegible para ayudas públicas No, desde 1/1/2025 (EPBD art. 17.15) Sí, en los programas vigentes
Obligaciones de mantenimiento Revisión periódica según RITE y normativa autonómica Mantenimiento RITE + control de fugas RD 552/2019
Horizonte normativo Eliminación progresiva de combustible fósil hacia 2040 Migración de refrigerantes (R32 → R290) desde 2027

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Cuál sale más barato de usar: cómo hacer el cálculo

Esta es la pregunta que más importa y la que peor se responde, porque la respuesta depende de dos variables que cambian: el precio del gas y el precio de la electricidad. El razonamiento correcto es este.

El SCOP de equilibrio —el rendimiento estacional a partir del cual la aerotermia sale más barata de usar que la caldera— se obtiene así:

SCOP de equilibrio = (precio del kWh eléctrico ÷ precio del kWh de gas) × rendimiento de la caldera

Si la aerotermia supera ese valor, gana; si no lo alcanza, gana la caldera.

Con los precios domésticos habituales en España, la relación entre el kWh eléctrico y el kWh de gas —incluyendo impuestos y considerando solo los términos variables— suele moverse en el entorno de 2 a 2,5 veces. Aplicando un rendimiento de caldera del 0,95 sobre PCS, el SCOP de equilibrio queda aproximadamente entre 1,9 y 2,4. Una bomba de calor bien dimensionada con emisores de baja temperatura opera con holgura por encima de ese umbral; una mal dimensionada, alimentando radiadores a 65 °C en zona climática E, puede quedarse cerca.

Dos matices que cambian el resultado en casos concretos:

  • El término fijo. La caldera obliga a mantener un contrato de gas con su término fijo durante todo el año, incluidos los meses en que no hay calefacción. Si el gas solo se usa para calefacción y ACS, ese coste fijo puede pesar más que la diferencia en el término variable, sobre todo en viviendas de consumo bajo o de uso estacional. Eliminar el punto de suministro de gas es un ahorro que rara vez se contabiliza.
  • La discriminación horaria y el autoconsumo. La aerotermia puede desplazar buena parte de su consumo a horas valle y combinarse con fotovoltaica de autoconsumo.

Sobre la inversión inicial, el plazo de retorno depende de tantas variables —coste de la instalación, demanda anual, precios de la energía, existencia de ayudas, estado del circuito existente— que cualquier cifra genérica es poco útil. Lo razonable es pedir al instalador un cálculo con los consumos reales de la vivienda.

Emisores: suelo radiante, fancoils y radiadores

La elección del generador y la de los emisores no son decisiones independientes. La temperatura de impulsión que exigen los emisores es lo que determina el rendimiento del generador.

¿Suelo radiante con caldera de gas o con aerotermia?

El suelo radiante trabaja con agua a 30-45 °C, el rango donde la aerotermia rinde mejor y donde la caldera de condensación condensa de forma efectiva. Es compatible con ambos sistemas. La diferencia decisiva: solo la bomba de calor reversible permite el suelo refrescante en verano, haciendo circular agua fría por el mismo circuito. Con una caldera, el suelo radiante solo puede dar calor.

Si se opta por suelo refrescante hay que dimensionar el sistema teniendo en cuenta el riesgo de condensaciones superficiales, lo que obliga a controlar el punto de rocío del ambiente y normalmente a combinarlo con deshumectación o ventilación controlada.

Fancoils

Trabajan a temperaturas moderadas, permiten calor y frío, y responden rápido. Buena solución cuando no se puede levantar el suelo.

Radiadores existentes

Aquí conviene corregir un lugar común. Ya no es cierto que la aerotermia sea incompatible con radiadores sin «añadir más elementos»: existen bombas de calor de alta temperatura, muchas de ellas con R290, capaces de impulsar agua a 70-80 °C sin resistencia de apoyo. El problema es otro: hacerlo penaliza el SCOP.

El enfoque correcto en una rehabilitación es comprobar si los radiadores existentes pueden dar la potencia necesaria a una temperatura de impulsión más baja. Los radiadores de instalaciones antiguas suelen estar sobredimensionados, y bajar la impulsión de 80 °C a 50-55 °C es viable en muchos casos —a veces ampliando solo algunos elementos en las estancias más desfavorables— si previamente se ha mejorado el aislamiento de la envolvente. Reducir la demanda antes de cambiar el generador es casi siempre la intervención más rentable.

La opción intermedia: sistemas híbridos

Existe una tercera vía que estas comparativas suelen ignorar. Un sistema híbrido combina una bomba de calor con una caldera de condensación bajo un control común que decide en cada momento qué generador opera, según la temperatura exterior, la demanda instantánea y, en los equipos más avanzados, el precio relativo de la energía.

La bomba de calor cubre la mayor parte de las horas del año en su rango de mejor rendimiento; la caldera entra en los picos de frío y para ACS a alta temperatura, que es justo donde la bomba pierde eficiencia. Tiene sentido sobre todo en dos escenarios:

  • Rehabilitación de una vivienda con caldera relativamente reciente y circuito de radiadores a alta temperatura, donde electrificar por completo exigiría cambiar todos los emisores.
  • Zonas climáticas frías, donde una bomba de calor dimensionada para el día más desfavorable resultaría sobredimensionada el resto del año.

Su contrapartida: mantiene la dependencia del gas, el término fijo del contrato y, por tanto, queda fuera de los incentivos que exigen sustitución completa del fósil. Es una solución de transición, no de destino.

Cuándo conviene cada sistema

La aerotermia es la opción preferente si:

  • Se trata de obra nueva o rehabilitación integral, donde el CTE empuja hacia el aporte renovable y se puede diseñar el circuito a baja temperatura desde cero.
  • Se necesita calefacción y refrigeración con un único sistema.
  • Existe o está prevista una instalación fotovoltaica de autoconsumo.
  • La vivienda está en zona climática templada y tiene un aislamiento razonable.
  • Se quiere acceder a ayudas públicas o a deducciones por rehabilitación energética.
  • Hay espacio exterior adecuado y sin conflicto acústico con vecinos.

La caldera de condensación sigue teniendo sentido si:

  • Se trata de una sustitución puntual de un equipo averiado, con presupuesto limitado y un circuito de radiadores de alta temperatura en buen estado.
  • La vivienda es de uso estacional o esporádico, donde la inversión en aerotermia difícilmente se amortiza.
  • No hay espacio exterior viable para la unidad, o la comunidad de propietarios no autoriza su instalación en fachada o cubierta.
  • El edificio ya cuenta con instalación de gas y la demanda de ACS es alta y concentrada.

El híbrido es la opción a considerar si hay una caldera reciente, emisores de alta temperatura difíciles de sustituir y voluntad de reducir consumo de gas sin una reforma completa.

En cualquiera de los tres casos, la decisión debe apoyarse en un estudio previo con la demanda real de la vivienda: potencia térmica necesaria, temperatura de impulsión alcanzable con los emisores disponibles, zona climática y perfil de uso. Una empresa instaladora habilitada conforme al RITE es quien debe realizar ese cálculo. Desconfía de cualquier recomendación que no empiece por preguntar por el aislamiento y por los metros cuadrados a calefactar.

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Preguntas frecuentes sobre aerotermia y calderas de gas

¿Se van a prohibir las calderas de gas en 2040?

No exactamente. La EPBD marca la eliminación progresiva de las calderas alimentadas con combustibles fósiles hacia 2040, pero la guía de la Comisión Europea aclara que la calificación depende del combustible, no del equipo. Una caldera que opere con biometano o combustibles renovables no se considera fósil. Lo que sí está en vigor desde el 1 de enero de 2025 es la prohibición de incentivos públicos para instalar calderas autónomas de combustible fósil.

¿Cuánto ahorra realmente la aerotermia frente a una caldera de gas?

Depende del SCOP alcanzado y de la relación entre el precio de la electricidad y el del gas. Con la relación de precios habitual en España, la aerotermia sale más barata de usar a partir de un SCOP en torno a 2 y, con emisores de baja temperatura, el ahorro en el término variable suele situarse entre el 40 % y el 60 %. A eso se suma el ahorro del término fijo de gas si se elimina el suministro.

¿Puedo instalar aerotermia si tengo radiadores antiguos?

Sí. Existen bombas de calor de alta temperatura capaces de impulsar a 70-80 °C. Ahora bien, cuanto más alta sea la temperatura, menor el rendimiento. Antes de decidir, conviene comprobar si los radiadores existentes pueden dar la potencia necesaria a 50-55 °C, algo frecuente porque suelen estar sobredimensionados.

¿Qué refrigerante debo elegir en 2026: R32 o R290?

Desde el 1 de enero de 2027, el Reglamento (UE) 2024/573 impide introducir en el mercado bombas de calor aire-agua tipo split de hasta 12 kW con refrigerantes de PCG igual o superior a 150, umbral que el R32 (PCG 675) no cumple. Los equipos ya instalados pueden seguir funcionando y repararse. Para una compra nueva, el R290 ofrece un horizonte normativo más despejado, a cambio de requisitos de ubicación derivados de su inflamabilidad.

¿Una caldera de condensación siempre condensa?

No. Solo condensa si la temperatura del agua de retorno baja del punto de rocío de los humos, en torno a 55 °C para gas natural. Instalada en un circuito de radiadores a 80/60 °C, apenas condensa y su rendimiento real se aleja mucho del declarado.

¿Puedo combinar aerotermia con placas solares y no pagar nada de luz?

No. El autoconsumo fotovoltaico reduce de forma notable el coste de ACS y de refrigeración, pero la demanda de calefacción es máxima en invierno, cuando la producción solar es mínima. La combinación es muy recomendable, pero no anula la factura eléctrica.

¿Cuál requiere más mantenimiento?

Ambos están sujetos a las obligaciones de mantenimiento del RITE. La caldera exige además revisiones periódicas de la instalación de gas y control de la evacuación de humos. La aerotermia añade controles de estanquidad del circuito frigorífico conforme al RD 552/2019, con periodicidad según la carga en toneladas equivalentes de CO₂.

Modificado por última vez enJueves, 03 Septiembre 2026 15:10

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