Sistemas VRF, la climatización eficiente para edificios y locales - Infografía

Esquema de un sistema VRF a 3 tubos Los sistemas VRF -del inglés Variable Refrigerant Flow y conocidos en español como Caudal de Refrigerante Variable o VRV Volumen de Refrigerante Variable- son sistemas de climatización de gran eficiencia idóneos para la climatización de edificios y grandes locales comerciales ya que permiten regular el flujo de refrigerante que se envía desde una misma unidad exterior a distintas unidades interiores utilizando la tecnología Inverter de los compresores y las válvulas de expansión electrónicas adaptándose a la demanda de cada unidad interior. 

La tecnología del VRF nació en los años 80 en Japón y se ha venido desarrollando desde entonces consiguiendo uno de los sistemas más eficientes para climatizar sobre todo oficinas, hoteles, centros comerciales, hospitales, centros públicos, comercios, etc. Se trataría de un tipo de sistema multi-split en el que cada unidad interior opera individualmente según demanda de temperatura, aunque con un principio de funcionamiento diferente y más complejo. 

En este tipo de sistemas, las unidades exteriores se instalan generalmente en las azoteas de los edificios para su correcta ventilación. Tienen capacidad para climatizar hasta un edificio completo gracias a la posibilidad de conectar múltiples unidades interiores de diferentes tipos con una gran flexibilidad y regulación independiente. 

Esta tecnología no sólo adapta el consumo energético a la demanda, sino que además es capaz de variar la cantidad de refrigerante que se envía a las unidades interiores en función de la regulación de temperatura de cada una de ellas.

Ventajas de la climatización mediante VRF

Una de las ventajas de los sistemas VRF es que permiten la instalación de distintos tipos de unidades interiores que se adapten a las diferentes necesidades y zonas de un edificio. 

El sistema VRF nos permite programar la temperatura que deseamos en cada una de las unidades interiores, o incluso mantener unas encendidas y otras apagadas, gracias a su sistema de control electrónico. Por lo tanto, podremos conseguir temperaturas independientes en cada estancia de forma muy precisa. 

Las unidades exteriores son muy silenciosas, ya que al estar instaladas generalmente en las azoteas de los edificios tienen que cumplir con las normativas urbanísticas municipales.

Al regular el caudal de refrigerante necesario según demanda de cada unidad interior gracias a la tecnología Inverter que modula la velocidad de trabajo de los compresores según necesidad, se trata de un sistema que ha demostrado una gran eficiencia energética tan necesaria en grandes instalaciones.

 Sistemas VRF aire-aire con recuperación de calor


Las instalaciones de caudal variable que cuentan con recuperadores de calor pueden aportar frío o calor de forma simultánea desde distintas unidades interiores. Esta modalidad del sistema VRF también se las conoce como “3 tubos”, ya que la instalación requiere de un circuito más complejo de tres tuberías de cobre que conectan y trasladan fluido y gas entre las unidades exteriores e interiores.  Te mostramos a través de nuestra infografía un esquema de funcionamiento de este tipo de sistema:

Infografía sobre el sistema VRF - Caudal de Refrigerante Variable

Este tipo de instalaciones cumplen una doble función: ventilar las zonas internas y además recuperar una parte importante de la energía que se expulsa a través de la corriente de aire de extracción.

Por ejemplo, si tenemos varios en equipos en modo refrigeración, parte del calor de la condensación que se perdería en el exterior, se envía a las unidades interiores que están trabajando en modo calefacción, ahorrando de esta forma mucha energía. 

Estos sistemas reducen el consumo energético y por tanto, costes de la climatización, al transferir energía a través del edificio.

Electrónica y regulación precisa


Uno de los componentes clave de este tipo de sistemas se basa en la electrónica avanzada que se encarga de recibir las órdenes de cada unidad interior y gestionar la respuesta de las unidades exteriores haciendo que el sistema se adapte a la perfección a la demanda real de cada estancia. 

Un complejo sistema electrónico detecta la información recogida desde las sondas y medidores de temperatura y envía las órdenes precisas al circuito frigorífico, al compresor para que produzcan la cantidad exacta de refrigeración o calefacción que demandan las unidades interiores, logrando un funcionamiento lo más eficiente posible. 

Otros tipos de sistemas VRF según su unidad exterior


Sistema axial

Se trata del sistema VRF más convencional, cuyas unidades exteriores expulsan el aire a través de ventiladores axiales por lo que deben instalarse en la azotea del edificio. Como ya hemos comentado, su funcionamiento permite la regulación independiente de las distintas unidades interiores instaladas en el edificio así como combinar unidades de diferentes tipologías y potencias.

Para instalar este tipo de sistema en un edificio particular es obligatorio contar con el permiso de la comunidad de vecinos tanto para su instalación como para acceder a ellas en labores de mantenimiento y revisión. 

Las unidades exteriores con ventilador axial no tienen presión suficiente para expulsar el aire a través de un sistema con descarga mediante rejilla.

VRF Centrífugo

Se trata de un sistema de climatización que incorpora la tecnología VRF inverter pero con un ventilador centrífugo, es decir, un sitema VRF compacto que no requiere de grandes unidades exteriores en la azotea. El sistema centrífugo permite expulsar el aire aunque lo sitúes detrás de una rejilla, por lo que resulta idóneo para locales comerciales. 

Este tipo de sistemas centralizan en un solo aparato la producción energética y un ventilador centrífugo para expulsar el aire del local a la calle. Este aparato viene a sustituir a la unidad exterior pero queda escondido en un falso techo del local, por lo que no ocupa espacio. 

Entre las ventajas extras de los sistemas de climatización VRF centrífugos, es que pueden instalarse en cualquier local sin necesidad de pedir permiso del vecindario ya que carecen de unidades exteriores. Tan sólo deben cumplir con la normativa de urbanismo que cada ciudad marca en cuanto a la limitación del caudal del aire. Como ejemplo, la Ordenanza General de Protección del Medio Ambiente Urbano de Madrid (una de las más exigentes) limita el caudal máximo de expulsión de aire a fachada a 1m3/s (3.600m3/h). Un caudal así equivale a unos 14kW de capacidad frigorífica.
 

Modificado por última vez enViernes, 12 Agosto 2016 12:02
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