Urbanismo sostenible, ¿Para quién?
La sostenibilidad urbana se ha convertido en un relato que circula con más eficacia que verificación. Certificaciones, renders con vegetación en cada balcón, discursos corporativos de compromiso ambiental: todo eso se comunica con fluidez, pero rara vez se somete a la pregunta más básica, la de dónde acaba realmente el coste de lo que llamamos progreso. Mi hipótesis es que ese coste casi nunca desaparece, sino que se desplaza de territorio, de sector, de cuerpo. Y entender ese desplazamiento, en sus distintas formas, es más útil que seguir repitiendo el adjetivo "sostenible" sin contenido verificable detrás.










