El gas natural, factor de descarbonización de nuestra sociedad

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El gas natural es una energía limpia imprescindible en el camino hacia una economía baja en carbono, de acuerdo con los objetivos fijados por la Conferencia del Clima de París (COP21) para la agenda 2030. El gas natural contribuye a la disminución de las emisiones de gases efecto invernadero. De hecho, es el combustible fósil que menos CO2 emite a la atmósfera.

Para lograr el cumplimiento de los objetivos 2030 en España, al tiempo que mantenemos el crecimiento económico, se debe impulsar la participación del gas en el mix energético, aprovechando las infraestructuras que ya existen. No sólo supondrá un mantenimiento del sistema, sino también importantes ahorros económicos para el país.

Ahorros de más de 220 millones de euros

El gas natural no sólo contribuye a la una economía baja en carbono, sino que además, supone una garantía de progreso. Un aumento en la participación de hasta un 33% en el mix energético vendría acompañado de un ahorro de unos 223 millones de euros/año en España. Un 83% en las viviendas y un 17% para las empresas. Cada hogar podría ahorrar hasta 314 euros al año, según los datos del informe Rol del gas en la descarbonización de la economía realizado por la consultora KPMG.

En el sector de la generación eléctrica, el gas permite seguir incrementando la penetración en renovables sin incrementar inversiones para el respaldo. Actualmente existe suficiente capacidad en ciclos combinados para conferir la flexibilidad, firmeza y estabilidad que dichas energías requieren.

El gas es un combustible altamente eficiente en los procesos industriales y de cogeneración que impulsa la competitividad y un ahorro en la factura energética. Su alto poder calorífico, reduciendo la cantidad de combustible necesario y su flexibilidad, permite paradas y arranques de forma rápida.

Además, la necesidad de mantener la competitividad de la industria nacional requiere que la demanda de gas natural se mantenga y siga sustituyendo a otros combustibles más contaminantes o menos eficientes.

Gas natural. Energía limpia frente a la polución

Solo en España, la polución mata a 7.000 personas al año, según los últimos datos del informe presentado por la Organización Mundial de la Salud. A nivel mundial, la cifra de fallecidos por la mala calidad del aire en las ciudades alcanza los 3 millones de personas. El gas natural evita muertes prematuras por enfermedades cardiorespiratorias y disminuye el gasto médico.

El 92 % de la población vive en núcleos urbanos donde la calidad del aire supera los límites aconsejables por las emisiones de gases procedentes de la industria, el sector doméstico y comercial y el tráfico rodado. El gas natural es parte de la solución, porque reduce la contaminación atmosférica de las ciudades y ayuda a la implantación de las energías renovables.

Una estrategia eficiente y realista para mejorar la calidad de aire debe basarse en un mix energético compuesto por energías no contaminantes. En este sentido, el gas natural no sólo contribuye a la descarbonización, como señalábamos al inicio, sino que garantiza la sostenibilidad económica. El gas natural es una energía limpia por su bajísimo nivel de emisiones, junto a las renovables maduras. Su contribución a mejorar la salud de la sociedad es un hecho.

El gas natural vehicular como energía limpia.

Año tras año nuestras principales ciudades se enfrentan a días de alta concentración de polución que lleven a las autoridades a tomar drásticas soluciones frente al problema. Todo indica que las decisiones políticas serán cada vez más severas. La mejora de la calidad del aire en las urbes bien podría tener como punto de partida un cambio en el modelo de movilidad urbana, causante de la mayor parte de las emisiones de la contaminación.

Cada 5% de participación de gas natural vehicular en el transporte no sólo supone una disminución del 1% de las emisiones de CO2, causante del cambio climático, sino que reduce de forma más que notable las emisiones de contaminantes atmosféricos. Es decir, reduce los niveles de material particulado, dióxido de azufre y óxido de nitrógeno.

Ejemplos de la contribución a la mejora de la calidad del aire con vehículos que emiten menos dióxido de carbono lo tenemos en las grandes ciudades como Madrid, donde el 50% de los autobuses que circulen por la ciudad en 2016 estará impulsada por Gas natural. De hecho, 170 de un total de 200 autobuses nuevos comprados este año se propulsarán con gas. Otros grandes núcleos urbanos como Barcelona, Sevilla o Valencia también cuentan con autobuses urbanos a gas. Este combustible puede suponer un ahorro económico de hasta un 40 % frente a los autobuses tradicionales.

El gas natural es una alternativa limpia que además ayuda a conseguir una economía baja en carbono. Un combustible equiparable a las energías renovables en este reto de reducción de emisiones, que jugará un papel protagonista por su eficiencia, seguridad de suministro y garantías para un desarrollo sostenible, tal y como indica la Agencia Internacional de la Energía.

Fuente: SEDIGAS Asociación Española del Gas

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Modificado por última vez enMartes, 18 Octubre 2016 12:55
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