Impuesto sobre Gases Fluorados de Efecto Invernadero: dejamos de incentivar la sostenibilidad
El 1 de enero de 2015 entraba en vigor el artículo 5 de la Ley 16/2013 sobre el Impuesto sobre los Gases Fluorados de Efecto Invernadero (IGFEI). Un impuesto singular en el marco de la Unión Europea –la Comisión Europea no contempla una tasa similar para todos los Estados miembro y son muy pocos los que la aplican- que sitúa a las empresas españolas en situación de desventaja competitiva ante su alto impacto en costes productivos, administrativos y financieros.
Además, hoy en día, es difícil comprobar los supuestos beneficios medioambientales de este gravamen. La asociación AEFYT advirtió en su momento que la aplicación del impuesto tendría consecuencias sobre un aumento del mercado negro de gases fluorados provocado por una demanda focalizada en esquivar la tasa. En este sentido, un informe del Comité Técnico Europeo de Fluorocarbonos (EFCTC) decía hace apenas un año que en España se han introducido más de 4,6 millones de toneladas equivalentes de CO2 de HFC de manera ilegal durante el año 2018 y 2019: “una cifra que sitúa al país como el mayor importador de gases refrigerantes ilegales de Europa”.

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Este 2018, el R-404A y R-507A, dos refrigerantes muy utilizados en instalaciones frigoríficas y pertenecientes al grupo de los HFC (Hidrofluorocarburos), se ven afectados por el Reglamento de gases fluorados (EU 517/2014), que establece recortes masivos en las cantidades disponibles de HFC de acuerdo al calendario de eliminación gradual de los HFC para combatir los objetivos climáticos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
La
Carrier Refrigeración Comercial ha equipado recientemente un almacén de vacunas para la COVID-19 con su tecnología PowerCO2OL™ en España. Esta tecnología usa el dióxido de carbono (CO2) como refrigerante natural. Esta es la primera vez que este refrigerante de bajo impacto en el calentamiento global se usa para conservar y proteger la eficacia de vacunas críticas en España. Para ofrecer un mejor soporte a esta cadena de frío segura y eficiente, se introdujeron los buques insignia de las centrales frigoríficas de Carrier de alta capacidad en una extensión de una instalación ya equipada previamente con equipos Carrier.
El incremento de los precios de las materias primas químicas básicas para fabricar gases refrigerantes, las importantes subidas de los portes del transporte marítimo, la poca disponibilidad de contenedores y el alto coste del transporte por carretera son algunos de los elementos de la “tormenta perfecta” que está afectando a los precios y a la disponibilidad de gases HFC, imprescindibles para el funcionamiento de muchas instalaciones frigoríficas.
La torre de refrigeración se basa en el mismo principio físico de enfriamiento de la sencilla ánfora de terracota. Mediante la evaporación forzada de una mínima cantidad de agua se sustrae calor a la masa principal y en consecuencia, esta se enfría. La torre de enfriamiento perfecciona este sistema de intercambio de calor agua/ aire, y lo hace más eficiente. Para ello usa componentes simples y efectivos que requieren el mínimo mantenimiento.
