¿Qué alternativas usar para los gases refrigerantes R-404A y R-507A?
- Publicado en Refrigeración y Frío
Este 2018, el R-404A y R-507A, dos refrigerantes muy utilizados en instalaciones frigoríficas y pertenecientes al grupo de los HFC (Hidrofluorocarburos), se ven afectados por el Reglamento de gases fluorados (EU 517/2014), que establece recortes masivos en las cantidades disponibles de HFC de acuerdo al calendario de eliminación gradual de los HFC para combatir los objetivos climáticos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
Estos refrigerantes tienen un alto poder de calentamiento global (PCA) y, por tanto, mayor impacto ambiental y de emisiones a la atmósfera. Si bien, hay un plazo para la eliminación gradual de estos refrigerantes, se prohíbe el uso de HFC, con un PCA > 2500 en equipos nuevos de refrigeración a partir del 2020 y también para el servicio y mantenimiento en equipos de refrigeración con una carga de 40 T de CO2 equivalente o más ( = aprox. a 10kg. de R404A / R-507A). Por lo que, aunque continúen disponibles, su uso en instalaciones frigoríficas estará prohibido en unos años.


![Verifactu en climatización: qué le va a exigir la ley a tu programa de gestión y cuándo [Guía Completa]](https://www.caloryfrio.com/modules/mod_news_pro_gk4/cache/articulos.factura-verify-vendomia-negativonsp_127.jpg)

En los últimos años, tanto a nivel europeo como a nivel nacional, se han adoptado medidas en el sector de los gases fluorados de efecto invernadero, que han conllevado una reducción muy notable de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEIs) en los sectores y aplicaciones demandes de estos gases fluorados y, particularmente, en el sector de la refrigeración.
Las variaciones climatológicas son cada vez más evidentes en el día a día y gran parte de estas anomalías son debidas al calentamiento global, que están produciendo un cambio climático en toda la atmósfera. Las emisiones de dióxido de carbono están siendo el foco de atención cómo principales causas de este calentamiento, sin embargo, las emisiones de ciertos fluidos refrigerantes son incluso más perjudiciales que el dióxido de carbono. Uno de los refrigerantes más extensamente utilizado es el HFC-134a que tiene un Poder de Calentamiento Atmosférico de 1430. Esto significa que la emisión de 1 kg de HFC-134a equivale a emitir 1430 kg de dióxido de carbono.
El reglamento sobre los gases fluorados de efecto invernadero impulsa el sector europeo de la refrigeración y el aire acondicionado hacia los refrigerantes con bajo índice GWP, entre los que los hidrocarburos son especialmente relevantes. El principal hidrocarburo para uso refrigerante es, sin duda, el propano (R290) con una creciente capacidad de difusión capilar en distintas aplicaciones comerciales y alimentarias, sin olvidar que también está presente en el campo del aire acondicionado.
Susana Rodríguez, presidenta de AEFYT, ha participado en la Jornada KET4F-Gas organizada por FEUGA, Fundación Empresa-Universidad Gallega, en torno a la aplicación de la economía circular en la utilización de los gases fluorados para sistemas de refrigeración.
Climalife comparte un caso práctico de aplicación del refrigerante Solstice® L40X (R-455A) en una cadena de supermercados, concretamente Sorli, que cuenta con 110 establecimiento en toda la región de Cataluña, abastecidos por 4 centros de distribución propios.
Climalife, especialista europeo en refrigerantes para las industrias de refrigeración y aire acondicionado, comparte un caso práctico de aplicación del refrigerante R-455A en una línea de frío comercial. Explica la actividad de Hengel, reconocido especialista en el diseño de equipos frigoríficos de alta calidad, que finaliza las pruebas del R-455A para una de sus líneas de producto.
Durante un encuentro digital organizado por Europa Press, Susana Rodríguez, miembro de la junta directiva de CNI y presidenta de 
CNI ha denunciado en numerosas ocasiones el grave perjuicio que el
CONAIF pone en conocimiento de los instaladores
La aprobación del Reglamento Europeo 842/2006 de Gases Fluorados, dio inicio a una carrera desenfrenada por la eliminación progresiva de los gases más contaminantes y su sustitución por otros alternativos. En 2012, la UE animó a los estados miembro a implantar tasas que gravaran el uso de estos gases, y así, el Ministerio español de Transición Ecológica y Medio Ambiente diseñó un impuesto que comenzó a aplicarse en 2014, con la oposición del sector de refrigeración. España es el único país de Europa junto a Dinamarca y Noruega (con condiciones climáticas muy diferentes a las nuestras) que aplica este impuesto.
