El sector unifica criterios de medición de SATE de la mano de ANFAPA, ANDIMAT y AISLA
- Escrito por María Castañeda
ANFAPA (Asociación de fabricantes de Morteros y SATE), ANDIMAT (Asociación Nacional de Fabricantes de Materiales Aislantes) y AISLA (Asociación de Instaladores de Aislamiento) presentan un documento común con criterios de medición de SATE para unificar la medición y cuantificación de los trabajos de aislamiento térmico por el exterior y aportar así mayor claridad técnica al mercado y facilitar la prescripción, la contratación y la ejecución de las obras.
Las tres entidades han publicado el documento “Criterios de medición y cuantificación para trabajos de aislamiento térmico en edificación. Sistemas de Aislamiento Térmico por el Exterior (SATE)”, una referencia técnica que nace con el objetivo de unificar criterios en la valoración de los trabajos de instalación de SATE, tanto en obra nueva, como en rehabilitación. El texto establece una metodología común para medir y cuantificar estos trabajos, contribuyendo a reducir la incertidumbre y a aportar mayor seguridad y transparencia a todos los agentes implicados en el proceso constructivo.
Qué es el SATE y cuáles son sus ventajas
El SATE, o Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior, es un sistema de aislamiento de fachadas que consiste en un panel de aislamiento térmico fijado al exterior del cerramiento con adhesivo y fijación mecánica, y protegido por un revestimiento exterior compuesto por una capa de mortero armada con malla de refuerzo y un acabado final. Su concepción como sistema integral es clave para asegurar la compatibilidad entre componentes y garantizar las prestaciones declaradas por el fabricante.
Entre sus principales ventajas destacan la eliminación de los puentes térmicos, la disminución de las oscilaciones térmicas del cerramiento, la mejora del confort interior, la reducción del riesgo de condensaciones y la reducción de la demanda energética de calefacción y refrigeración.
Para alcanzar los objetivos de descarbonización de los edificios nuevos y existentes, el SATE se ha consolidado como una de las soluciones más eficaces para actuar sobre la envolvente térmica, mejorar su prestación energética y aumentar el confort y la habitabilidad de los edificios.
Por qué unos criterios de medición unificados
La publicación de estos criterios responde a una necesidad práctica del sector: disponer de una base común que permita medir y cuantificar los trabajos de SATE con reglas claras, homogéneas y comprensibles para estudios de arquitectura, promotoras, constructoras, direcciones de obra, fabricantes, distribuidores e instaladores.
Contar con criterios de medición unificados permite mejorar la comparabilidad de las ofertas, reducir las discrepancias en las fases de contratación y certificación, aportar seguridad técnica y económica a las partes y poner en valor la singularidad de determinadas soluciones o encuentros constructivos que requieren un tratamiento específico.
En definitiva, se trata de una herramienta que favorece una mayor profesionalización del mercado y una mejor definición de los trabajos desde el proyecto hasta la ejecución. Esta idea se alinea, además, con el compromiso que las tres entidades mantienen con la calidad, la eficiencia energética, el confort y la profesionalización del sector.
Principales criterios de medición de SATE
El documento fija una serie de criterios de medición que ayudan a resolver situaciones habituales en obra. Entre los aspectos más destacados, establece que las fachadas lisas sin interrupciones deben medirse a cinta corrida, añadiendo los retornos laterales e inferiores cuando estos lleven acabado, y que en ángulos y curvas la medición debe realizarse por la cara exterior del sistema. También determina que toda medida individual inferior a 1 metro se considerará como 1 metro, lo que afecta a distintos elementos singulares de la fachada.
En el caso de fachadas con interrupciones, el texto aclara cómo tratar columnas, chimeneas, pilares y otros elementos emergentes según estén revestidos con SATE, con otro sistema o no se intervengan. Asimismo, define un criterio preciso para los huecos en fachada, estableciendo deducciones del 0% hasta 4 m², del 50% entre 4 y 8 m² y del 100% por encima de 8 m², debiendo medirse siempre con dimensiones luz.
También aborda el recercado de huecos y establece que, cuando se descuenta el 100% del hueco, debe medirse computando cada metro lineal como 1 m², independientemente de la profundidad del recercado. Además, los recercados curvos, las superficies curvas, los trabajos singulares, las situaciones de especial dificultad y diversas piezas especiales se identifican expresamente como partidas que deben valorarse aparte o por acuerdo entre las partes antes del inicio de los trabajos. Este enfoque aporta claridad a situaciones que con frecuencia generan interpretaciones distintas tanto en la fase de presupuesto como en la de cuantificación de los trabajos realizados.
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