Potencial de las cubiertas sostenibles para generar energía y crear espacios verdes
- Escrito por Idoia Arnabat CALORYFRIO
La cubierta es uno de los elementos del edificio más expuestos a las condiciones climáticas y tiene una influencia directa en su comportamiento energético. Sin embargo, tradicionalmente se ha concebido como una superficie destinada principalmente a garantizar la protección frente a la intemperie y la evacuación del agua.
AIFIm (Asociación Ibérica de Fabricantes de Impermeabilización) plantea ampliar esta visión y aprovechar las posibilidades de las soluciones constructivas actuales para convertir las cubiertas en superficies multifuncionales que aporten beneficios ambientales, energéticos y sociales.

Según las estimaciones urbanísticas recogidas por la asociación, las cubiertas representan entre el 25 % y el 35 % del suelo urbano consolidado, lo que refleja la oportunidad de aprovechar superficies que habitualmente permanecen infrautilizadas.
Cubiertas verdes, azules y solares: nuevas funciones para los edificios
La evolución de los sistemas constructivos permite incorporar distintas funcionalidades a las cubiertas sin renunciar a su principal cometido: garantizar la estanqueidad del edificio.
Las cubiertas verdes incorporan vegetación y pueden contribuir a reducir el efecto isla de calor, retener temporalmente el agua de lluvia y favorecer la biodiversidad urbana. También pueden destinarse a huertos urbanos, incorporando espacios de participación comunitaria.
Estas posibilidades se analizan también en el reportaje de Caloryfrio.com sobre las ventajas de las cubiertas ajardinadas para la biodiversidad urbana.
Por su parte, las cubiertas azules están concebidas para gestionar y almacenar temporalmente las precipitaciones. Estos sistemas pueden reducir los caudales punta que llegan a las redes de drenaje urbano, especialmente durante episodios de lluvias intensas.
En esta línea, existen soluciones específicas de cubiertas azules para la gestión del agua de lluvia, que combinan sistemas de retención y drenaje con otras prestaciones constructivas.
Las cubiertas solares permiten instalar paneles fotovoltaicos para producir electricidad renovable aprovechando superficies disponibles de los edificios. Cuando estos sistemas se combinan con vegetación, dan lugar a las denominadas cubiertas biosolares, que integran producción energética y soluciones vegetales.
Otra alternativa son las cubiertas de uso recreativo, equipadas con pavimentos flotantes, tarimas técnicas o zonas de estancia. Estas soluciones permiten ampliar los espacios comunes y recuperar superficies útiles para los ocupantes, especialmente en ciudades con elevada densidad edificatoria.
La impermeabilización y la planificación, claves para garantizar la durabilidad
La incorporación de nuevas funciones exige contemplar desde el diseño las condiciones técnicas necesarias para garantizar el correcto comportamiento de la cubierta.
Entre los aspectos que deben evaluarse figuran la capacidad portante de la estructura, las cargas asociadas a los nuevos usos, la evacuación del agua, la accesibilidad, la seguridad, el mantenimiento y la durabilidad del sistema de impermeabilización.
Adolfo Galán, presidente de la Comisión Técnica de AIFIm, defiende que la rehabilitación sostenible de cubiertas debe abordarse con una perspectiva a largo plazo. Para ello, considera necesario partir de un diagnóstico adecuado, prestar atención al mantenimiento y evaluar el comportamiento del sistema constructivo en su conjunto, más allá de la selección de un producto concreto.
Esta visión resulta especialmente relevante cuando una cubierta incorpora vegetación, instalaciones fotovoltaicas o espacios transitables, ya que las nuevas funciones no deben comprometer su capacidad para proteger el edificio frente al agua.
Para conocer los requisitos técnicos de estas soluciones, Caloryfrio.com dispone de una guía sobre sistemas de impermeabilización de cubiertas, materiales y características exigibles.
Rehabilitar las cubiertas para mejorar la sostenibilidad urbana
La transformación de las cubiertas abre nuevas posibilidades para actuar sobre edificios existentes y aprovechar mejor las superficies disponibles en las ciudades.
La combinación de aislamiento térmico, impermeabilización, gestión del agua de lluvia, vegetación y producción energética permite abordar diferentes necesidades ambientales desde un mismo elemento constructivo.
AIFIm recuerda que estos usos deben anticiparse durante la planificación y acompañarse de soluciones adecuadas a las características del edificio, con especial atención a la seguridad y el mantenimiento.
En los edificios existentes, estas actuaciones pueden integrarse en proyectos de rehabilitación de cubiertas y tejados, donde resulta necesario evaluar previamente el estado de la construcción y las posibles patologías.
De esta manera, las cubiertas pueden pasar de ser superficies destinadas exclusivamente a la protección del inmueble a convertirse en espacios con capacidad para producir energía, incorporar vegetación, gestionar el agua y ampliar las zonas de convivencia de los edificios.
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