Mitos que rodean a las calderas de condensación (infografía)

Calderas de condensaciónLas calderas de condensación por su tecnología y su funcionamiento suponen uno de los sistemas más eficientes para generar calefacción y agua caliente sanitaria utilizando el gas como combustible. Desde que entrara en vigor la Directiva Europea de Ecodiseño ErP en septiembre de 2015 ya sólo pueden fabricarse este tipo de calderas por lo que el resto de calderas menos eficientes irán desapareciendo poco a poco del mercado.

Sin embargo, y por extraño que parezca, el usuario final aún desconoce las ventajas de este tipo de calderas muy habituales desde hace más de 10 años en otros países europeos. Para él, en muchas ocasiones, la compra o renovación de una caldera se convierte en un gran reto, puesto que no conoce los aspectos que se deben tener en cuenta a la hora de su adquisición y deja la decisión en manos de su instalador de confianza.

Aunque hoy en día la instalación de calderas de condensación es obligatoria en obra nueva, en torno a este tipo de calderas siempre han circulado mitos que en la mayoría de los casos carecen de fundamento. En este artículo y la siguiente infografía vamos a analizar los 5 mitos más comunes que rodean a las calderas de condensación.

Infografía Verdades y Mitos que rodean a las calderas de condensación

Infografía patrocinada por:
Ariston-lgo
www.ariston.com

Mito 1: Las calderas de condensación son complicadas de instalar 

Se dice que la salida de gases de las calderas de condensación dificulta su emplazamiento. Realmente la única diferencia real entre la instalación de una caldera de condensación y una caldera convencional es la colocación de un desagüe para los condesados y, en realidad, sólo es una conexión más de PVC. 

En cuanto a la salida de gases, los gases de las calderas de condensación de alto rendimiento se emiten a temperaturas relativamente bajas produciendo vapor de agua. En ocasiones y dependiendo de la situación meteorológica este vapor es visible en forma de columna de humo blanco al salir al exterior. En este tipo de calderas la normativa permite la extracción de humos directamente a la fachada o a un patio de ventilación interior. Sólo habrá que tener precaución de ubicar el terminal de salida de gases donde no resulte molesto.

Por otra parte, las calderas de condensación se pueden colocar perfectamente en instalaciones de calefacción antiguas. Sólo debe llevarse a cabo una buena limpieza del sistema de calefacción simplemente con un chorro de agua. Y como en cualquier reposición de caldera, hay que tener en cuenta que el sistema de regulación y, en su caso, la instalación de un acumulador sean los adecuados para un buen rendimiento del sistema.

Mito 2: Las calderas de condensación son difíciles de mantener y reparar

Las calderas de condensación siguen el mismo principio de funcionamiento para calefacción y la producción de ACS que las calderas convencionales. La única diferencia se encuentra en el intercambiador primario. Todo es accesible desde el frente, incluso el vaso de expansión. Podemos, pues, decir que su mantenimiento y reparación son aún más sencillos que el de una caldera antigua.


Mito 3: Las calderas de condensación fallan con más frecuencia

Las calderas de condensación llevan ya más de diez años utilizándose en gran parte de Europa. Su fiabilidad ha sido tan demostrada que desde el 26 de septiembre de 2015 sólo se permite la fabricación de calderas que basan su funcionamiento en esta tecnología ya que es la única que cumple con los requisitos de bajas emisiones a la atmósfera. 

Debido a este cambio hay tecnologías que acabarán desapareciendo de la venta a medida que las existencias de los productos ya fabricados se vayan agotando.

En el caso de las calderas de gas desaparecerán la caldera estanca y la de Bajo Nox (la atmosférica ya estaba prohibida para viviendas). A partir de ahora solo se podrán fabricar calderas de condensación debido a su alto rendimiento, su bajo consumo y las bajas emisiones de CO2 y NOX.

Mito 4: Realmente no se ahorra mucho dinero en la factura del gas


No es cierto. Está demostrado que las calderas de condensación alcanzan el máximo rendimiento que una caldera de gas puede ofrecer. Un rendimiento del 100% frente a rendimientos de hasta el 90% que alcanzan las calderas tradicionales se traduce en ahorros en la factura energética de entre un 15% -si utilizamos un sistema de radiadores convencionales- hasta un 30% -si complementamos el sistema con elementos que trabajan a baja temperatura como el suelo radiante, radiadores a baja temperatura o fan coils. 

Como comentamos, el tipo de instalación de calefacción más favorable para el aprovechamiento de la energía producida por la técnica de condensación es aquella que trabaja con agua a baja temperatura. Este es el caso de las instalaciones de calefacción por suelo radiante. Incluso cuando las condiciones de la instalación no sean las más favorables para obtener el máximo rendimiento, a lo largo del período de calefacción hay mucho tiempo en el que se produce condensación. 

La explicación es muy sencilla: para mantener una cierta temperatura en los radiadores y, por tanto, de ambiente, una vez que estos ya están calientes, la caldera sólo tiene que mandar a los mismos agua a una temperatura más baja. De este modo se favorece la condensación y mediante la modulación la caldera lo hace automáticamente.

Para maximizar y optimizar el rendimiento de las calderas de condensación, se aconseja la regulación con sonda exterior.
Su funcionamiento es el siguiente: La centralita toma la información de una sonda de temperatura situada en el exterior del edificio y controla para que esté en un nivel apropiado la temperatura de ida del agua de calefacción producida por la caldera. Así, según las condiciones de temperatura exterior la caldera funciona al nivel de temperatura más bajo posible que le permita proporcionar la calefacción suficiente. Con ello se logra maximizar el rendimiento y asegurar que la caldera funcione durante un período de tiempo más prolongado en el modo en que condensa.

Mito 5: Realmente no contaminan menos


Estadísticamente el impacto medioambiental del uso de la energía en el sector doméstico es responsable de más del 25% de las emisiones de CO2 a la atmósfera. Las calderas de condensación reducen la cantidad de emisiones a la vez que se reduce el consumo de gas.
 

Modificado por última vez enJueves, 17 Noviembre 2016 12:17
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