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Eficiencia energética en centros de datos: PUE, normativa y cómo mejorarla

En el marco de la normativa europea vigente, la eficiencia energética en centros de datos ha pasado de ser una buena práctica a convertirse en un requisito de transparencia con fuerza legal creciente, dentro de un contexto de descarbonización orientado a la neutralidad climática. Esta eficiencia se articula mediante la transparencia, a través de la publicación del rendimiento energético de los centros de datos en la base de datos europea sobre centros de datos. Se incluyen indicadores clave de rendimiento que deben controlarse, recopilarse y comunicarse, así como indicadores de sostenibilidad, entre ellos el PUE, el indicador reconocido internacionalmente que mide la Eficacia en el Uso de la Energía y que permite comparar unos centros de datos con otros. Acercar el PUE a la unidad puede suponer ahorros económicos de cientos de miles de euros en los centros de mayor escala, además de una reducción notable de emisiones.

En este artículo te explicamos cómo se articula la eficiencia energética en centros de datos y qué opciones existen de mejora, teniendo en cuenta el impacto medioambiental, económico y de seguridad del suministro energético que supone el funcionamiento de una infraestructura con un gran potencial de crecimiento en nuestro país.

eficiencia centros datos

¿Qué es la eficiencia energética en centros de datos?

En el contexto de la normativa europea actual, la eficiencia energética en centros de datos se define como el rendimiento óptimo de los recursos energéticos de la instalación. Dicho rendimiento se evalúa mediante la transparencia en el uso de la energía, la gestión del calor residual y el uso eficiente del agua.

Teniendo en cuenta la Directiva (UE) 2023/1791 y el Reglamento Delegado (UE) 2024/1364, la eficiencia se articula a través de:

  • Transparencia y notificación. Obligación de los propietarios y operadores de centros de datos de monitorizar y comunicar su rendimiento energético de forma anual.
  • Optimización de la infraestructura. Uso de indicadores clave de rendimiento para medir cuánta energía se dedica realmente al procesamiento de datos frente a la que se pierde o consume en refrigeraciónconsume en refrigeraciónconsume en refrigeración o sistemas auxiliares.
  • Circularidad y sostenibilidad. Integración de los centros de datos en el sistema energético general, destacando la recuperación de calor residual y su aprovechamiento.

Es importante distinguir dos niveles normativos que conviene no confundir, porque tienen distinto grado de exigibilidad en España en este momento:

  • El Reglamento Delegado (UE) 2024/1364 es un reglamento europeo y, como tal, es de aplicación directa y ya vigente en todos los Estados miembros desde el 6 de junio de 2024. Obliga a los operadores de centros de datos con una demanda de potencia de los sistemas TI igual o superior a 500 kW a comunicar anualmente su información e indicadores a la base de datos europea (a más tardar el 15 de mayo de cada año, tras las fechas iniciales de 2024 y 2025).
  • El artículo 12 de la Directiva (UE) 2023/1791, en cambio, es una directiva: fija el marco pero necesita transposición al ordenamiento español para desplegar plenamente sus efectos (obligación de publicidad pública de la información, régimen sancionador, condicionamiento del acceso a la red eléctrica, etc.). Esa transposición se tramita mediante un proyecto de Real Decreto que, en la fecha de redacción de este artículo, aún no se ha publicado en el BOE.

El artículo 12 de la Directiva (UE) 2023/1791 determina, entre otros aspectos:

  • Publicación de información. Los Estados miembros deben garantizar que los propietarios y operadores de centros de datos de su territorio, con una potencia eléctrica demandada por los sistemas TI igual o superior a 500 kW, publiquen anualmente información específica sobre su rendimiento energético. Los requisitos mínimos para el seguimiento y la publicación se recogen en el Anexo VII de la directiva, que ya hace referencia a los indicadores clave de rendimiento (consumo de energía, uso de la electricidad, valores de ajuste de la temperatura, uso del calor residual, del agua y de las energías renovables), basándose en la norma CEN/Cenelec EN 50600-4.
  • Base de datos europea. La Comisión crea una base de datos centralizada a nivel de la Unión para recopilar estos datos, lo que permite comparar el rendimiento entre instalaciones.
  • Mejores prácticas. Los Estados miembros alentarán a los propietarios y operadores de centros de datos de su territorio con una potencia eléctrica demandada por los sistemas TI igual o superior a 1 MW a tener en cuenta las mejores prácticas de la versión más reciente del Código de Conducta europeo sobre eficiencia energética en los centros de datos.
  • Centros de datos de emisiones cero netas. Una vez conocidos los datos de eficiencia energética, la Comisión elaborará un informe que podrá contener normas mínimas de rendimiento y una evaluación de la viabilidad de la transición hacia un sector de centros de datos de emisiones cero netas. Solo entonces podrá exigir que los centros de datos existentes cumplan un rendimiento mínimo.

Esta misma directiva incluye a los centros de datos en el artículo 26, sobre suministro de calefacción y refrigeración. En su apartado 6 determina que los Estados miembros velarán por que los centros de datos con una entrada de energía nominal total superior a 1 MW utilicen el calor residual u otras aplicaciones de recuperación de calor residual, a menos que puedan demostrar que no resulta técnica o económicamente viable.

Por su parte, el Reglamento Delegado (UE) 2024/1364 establece la información y los indicadores clave de rendimiento que deben comunicar a la base de datos europea los operadores de centros de datos con una demanda de potencia eléctrica de los sistemas TI instalados a partir de 500 kW, con la finalidad de establecer un régimen común en la UE para evaluar la sostenibilidad de los centros de datos europeos, así como una metodología común de medición y cálculo. Los indicadores clave de rendimiento se recogen en el Anexo II del reglamento. Además, este reglamento define los primeros indicadores de sostenibilidad de los centros de datos (PUE, WUE, FRE y coeficiente de energía renovable) en el Anexo III, calculados sobre la base de la información y los indicadores clave de rendimiento comunicados a la base de datos europea.

Panorama de la eficiencia energética de los centros de datos en España

España se consolida como un enclave estratégico para la infraestructura digital europea. Este posicionamiento, impulsado por la agenda España Digital 2026, ha transformado el país en un hub de datos de referencia. Sin embargo, este liderazgo conlleva la responsabilidad de gestionar un consumo energético creciente en un sistema eléctrico que busca la descarbonización total, lo que sitúa la eficiencia energética en el centro de la estrategia del sector a nivel nacional.

Demanda de electricidad y crecimiento del sector

El sector de los centros de datos en España atraviesa una fase de expansión sin precedentes. Según el Informe Anual 2025 de SpainDC (elaborado con Pb7 Research), la potencia IT instalada en centros de datos comerciales (colocation e hyperscale) alcanzó los 439 MW al cierre de 2025, un incremento del 24% respecto a los 355 MW de 2024. El informe proyecta que, de mantenerse la tendencia actual, España podría alcanzar los 2.537 MW en 2030, multiplicando por seis su capacidad actual en cinco años, con Madrid como principal nodo (hasta 612 MW proyectados) y Barcelona, Aragón y la Comunidad Valenciana ganando peso como polos de desarrollo.

Este crecimiento supone un desafío para la red eléctrica. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) y organismos nacionales advierten sobre la necesidad de agilizar las inversiones en redes de transporte y distribución. El propio sector señala que la disponibilidad de puntos de conexión a la red se ha convertido en el principal cuello de botella para el despliegue de nuevos proyectos, un factor que ya condiciona el diseño de la próxima normativa.

Oportunidades de mejora según tipología de CPDs

La eficiencia energética no se alcanza de igual forma en todo tipo de instalaciones. En España, las oportunidades de mejora dependen del modelo de negocio y del tamaño de la infraestructura:

  • Grandes centros de datos, tipo hiperescala y colocation. Existe una oportunidad clara en la implementación de la refrigeración líquida, como recurso para soportar las altas densidades de la inteligencia artificial. Además, estos centros tienen la escala necesaria para firmar contratos de energía renovable a largo plazo y el potencial de exportar calor residual a redes de calefacción urbana en grandes ciudades.
  • Centros de datos corporativos, de empresa. Son centros privados, construidos y operados por una sola empresa para dar soporte a sus propias necesidades internas. La mayor oportunidad de mejora aquí es la virtualización de servidores y la migración a arquitecturas híbridas que combinan el centro de datos local con servicios en la nube, lo que permite reducir drásticamente el PUE al eliminar hardware infrautilizado.
  • Centros de datos de proximidad o de borde. Instalaciones más pequeñas y distribuidas geográficamente, ubicadas lo más cerca posible del usuario final. La oportunidad se encuentra en el uso de unidades de refrigeración modular de alta eficiencia y la automatización mediante IA para ajustar el consumo en tiempo real según la carga de trabajo.

Indicadores clave de eficiencia energética

La gestión actual de los centros de datos se basa en indicadores clave de eficiencia energética, que incluyen indicadores clave de rendimiento e indicadores de sostenibilidad. Dichos indicadores permiten comparar el rendimiento energético entre distintas instalaciones. De todos ellos, el PUE es el indicador estándar fundamental para evaluar el aprovechamiento energético de la infraestructura.

¿Qué es el PUE?

En inglés, Power Usage Effectiveness. Definido por la norma ISO/IEC 30134-2 sobre eficacia del uso de energía en centros de datos, el PUE es el indicador clave de desempeño (KPI) reconocido mundialmente para cuantificar la eficiencia con la que un centro de datos utiliza la energía. A medida que la infraestructura digital sigue creciendo, el PUE proporciona a las organizaciones una manera normalizada de medir su desempeño energético e identificar oportunidades de mejora.

El Reglamento Delegado (UE) 2024/1364 incluye en su Anexo III, dedicado a los indicadores de sostenibilidad y sus metodologías de cálculo, la fórmula del PUE. Esta consiste en el cociente entre el Consumo total de energía del centro de datos notificante (EDC), en kWh, y el Consumo total de energía de los equipos de tecnologías de la información (EIT), también en kWh. Ambos factores son indicadores clave de rendimiento que se miden con arreglo a la metodología de la norma CEN/Cenelec EN 50600-4-2 o una norma equivalente.

Por lo tanto, el PUE sirve para comparar la energía consumida para alimentar los equipos informáticos con la energía total consumida por la instalación. El valor ideal de PUE es la unidad: significa que el 100% de la electricidad que entra en el edificio llega directamente a los servidores, sin pérdidas ni consumo apreciable en servicios técnicos como refrigeración o iluminación.

¿Qué incluye el PUE y qué no?

El cálculo del PUE se realiza mediante el cociente entre la energía total consumida por la instalación y la energía consumida por los equipos IT. En la fórmula se incluyen todos los consumos energéticos del centro de datos:

  • La Energía Total, que es la carga IT más la energía de soporte. Esta última incluye la energía consumida por los sistemas de refrigeración y ventilación, la iluminación, la seguridad y vigilancia, la gestión del edificio (BMS) y la protección contra incendios. También incluye las pérdidas en los sistemas de alimentación ininterrumpida, los transformadores y los cuadros de distribución.
  • La Energía de los equipos IT, que es la carga IT que incluye exclusivamente la energía que alimenta a servidores, almacenamiento y equipos de red.

El PUE incluye en su fórmula el consumo de los servidores, pero es un error interpretarlo como un indicador de la eficiencia de los servidores. Por eso el PUE no detecta:

  • La eficiencia del hardware IT: si es antiguo y consume mucho, o si es moderno y consume mucho menos.
  • El uso real de los servidores: si procesan carga de trabajo o no, aunque estén encendidos.
  • La eficiencia del software.

Valores comunes de PUE en el sector

El mercado ha evolucionado rápido en la última década. Los centros de datos tipo hiperescala, con valores de PUE entre 1,1 y 1,2, se consideran centros de alta eficiencia, donde el uso de la refrigeración líquida y el diseño a medida son claves del éxito. Los centros de datos tipo colocation tienen un PUE de 1,2 a 1,4, reflejo de un diseño optimizado y/o el uso de free-cooling. Según la última encuesta anual de Uptime Institute (2025), el promedio global ponderado del sector se sitúa en 1,54, una cifra que se mantiene prácticamente estable desde hace seis años consecutivos, limitada por la infraestructura heredada y las barreras de refrigeración específicas de cada región. Valores de PUE entre 2,0 y 2,5 reflejan un nivel ineficiente, donde se consume tanta o más energía enfriando que en los propios equipos IT.

La infraestructura del centro de datos y su impacto en la eficiencia energética

La eficiencia energética de un centro de datos depende de la infraestructura de soporte y de la carga tecnológica. Según el Reglamento Delegado (UE) 2024/1364, la optimización de estos sistemas es clave para reducir la huella ambiental.

Sistemas de alimentación eléctrica. La cadena de suministro eléctrico es la primera fuente de ineficiencia, por las pérdidas y conversiones de corriente:

  • Los transformadores deben ser de alta eficiencia para reducir pérdidas en vacío.
  • Sistemas de alimentación ininterrumpida (SAI/UPS). Son elementos críticos. La normativa europea recomienda el uso de modos Eco-mode cuando la calidad de la red lo permite, elevando la eficiencia.
  • Unidades de distribución de energía (PDU). Las PDU inteligentes son el punto de medición esencial para el cálculo del PUE, ya que miden la carga IT permitiendo monitorizar el consumo real a nivel de enchufe.

Sistemas de climatización. La refrigeración supone el mayor gasto energético en un centro de datos:

  • HVAC. Se encarga de la presurización de las salas, el filtrado de aire exterior y el control de la humedad.
  • CRAC/CRAH. Son las unidades de precisión: el CRAC (Computer Room Air Conditioner) utiliza un ciclo de expansión directa, y el CRAH (Computer Room Air Handler) utiliza agua refrigerada proveniente de una enfriadora externa. Las unidades modernas incluyen ventiladores de velocidad variable que ajustan el caudal de aire a la carga real de los servidores.
  • Free-cooling. Consiste en usar el aire exterior (cuando su temperatura es baja) para enfriar el centro de datos sin encender la instalación de refrigeración mecánica. Es especialmente viable en climas del norte de España.
  • Confinamiento. Separación física de pasillos fríos y calientes que evita la mezcla de aire. Permite subir la temperatura de consigna de la sala, reduciendo el consumo energético.

Sistemas de gestión y monitorización (DCIM). El software DCIM (Data Center Infrastructure Management) actúa como el cerebro de la instalación: integra la información de consumos eléctricos y sensores de temperatura en tiempo real, y permite identificar puntos calientes y ajustar la climatización de forma automática, evitando el sobreenfriamiento de las salas.

Equipos TI. Aunque el PUE no mide la eficiencia interna del servidor, su disposición influye en la eficiencia del edificio:

  • Densidad. Los racks de alta densidad requieren refrigeración líquida o in-row, más eficiente que el aire soplado desde el suelo técnico.
  • Ubicación. Una disposición incorrecta rompe el flujo de aire y obliga a los equipos de frío a trabajar con más potencia.
  • Virtualización. Reduce el número de activos físicos: menos servidores significan menos calor generado en la sala y menos trabajo para el sistema de climatización.

Ventajas de la eficiencia energética de los centros de datos

La eficiencia energética es un principio fundamental en un contexto donde el precio de la energía es volátil y la demanda de datos crece de forma exponencial:

  • Reducción significativa de costes operativos. La electricidad es, con diferencia, el mayor gasto operativo de un centro de datos, y puede representar hasta el 40% de los costes totales de operación. Una reducción del 10% en el PUE de una instalación de 1 MW puede suponer ahorros de cientos de miles de euros anuales en la factura eléctrica.
  • Reducción de la huella de carbono y sostenibilidad ambiental. El sector TIC es cada vez más relevante en el consumo energético global. La Estrategia Digital de la UE subrayó la necesidad de lograr centros de datos altamente eficientes y sostenibles, y pidió medidas de transparencia sobre la huella ambiental de los operadores. Reducir el consumo energético o implementar tecnologías de recuperación de calor residual contribuye a la descarbonización de estas instalaciones.
  • Mayor fiabilidad operativa y disponibilidad. Las estrategias que reducen el estrés térmico —eliminando hot spots, mejorando la estabilidad de carga y detectando anomalías antes de que se conviertan en paradas críticas mediante herramientas DCIM— permiten una monitorización proactiva y reducen el riesgo de microcortes o sobrecargas.
  • Cumplimiento normativo. La eficiencia energética en centros de datos ha dejado de ser una opción voluntaria: el Reglamento Delegado (UE) 2024/1364 ya obliga a reportar anualmente indicadores de rendimiento, y la próxima transposición española del artículo 12 de la Directiva ampliará estas obligaciones. Cumplir con estándares como los del Código de Conducta europeo blinda a las empresas frente a normativas futuras más restrictivas.
  • Ventaja competitiva y reputación corporativa. Los clientes corporativos exigen que sus proveedores digitales cumplan criterios ESG estrictos. Un PUE bajo es muy valorado, y los fondos de inversión y la banca europea priorizan proyectos alineados con la Taxonomía Verde Europea (Reglamento Delegado (UE) 2021/2139), lo que facilita el acceso a mejores condiciones de financiación y líneas de crédito verdes.

Cómo reducir el PUE y mejorar la eficiencia energética: principales medidas

  • Optimización del sistema de refrigeración. Es la vía más rápida para reducir el numerador de la fórmula del PUE: gestión eficaz del flujo de aire mediante confinamiento de pasillos fríos y calientes, variadores de frecuencia en los ventiladores de las unidades CRAH/CRAC para adaptar el caudal a la demanda real, y uso intensivo de free-cooling cuando las condiciones psicrométricas lo permiten.
  • Renovación de equipos de alimentación eléctrica. Sustituir equipos antiguos por modelos modernos con tecnología de doble conversión permite alcanzar eficiencias superiores al 96%, llegando al 99% con el uso de modos Eco. Los transformadores que cumplen la normativa de ecodiseño también reducen pérdidas.
  • Virtualización y consolidación de servidores. Mejora la productividad por kW consumido: elimina servidores zombie (que consumen energía sin realizar procesos útiles) y agrupa aplicaciones en menos servidores físicos, reduciendo la carga térmica total de la sala y la demanda de refrigeración.
  • Implementar un sistema DCIM. Gestión basada en datos que incluye monitorización en tiempo real de temperatura, humedad y consumo, visualización del PUE para detectar picos de ineficiencia y planificación de la capacidad ubicando nuevos equipos en los racks con mejor flujo de aire.
  • Uso de energía renovable y generación in situ. No reduce el PUE en sí, pero es esencial para la sostenibilidad global: generación fotovoltaica para cubrir consumos a coste y emisiones cero, acuerdos de compra de energía renovable a largo plazo (PPA), y recuperación de calor residual para su aprovechamiento en redes de calefacción urbana o procesos industriales cercanos.

Normativa sobre eficiencia energética en centros de datos: UE y España

La UE ha dado un paso importante hacia la mejora de la eficiencia energética en los centros de datos con la aprobación de la Directiva (UE) 2023/1791 y del Reglamento Delegado (UE) 2024/1364, que establecen un marco legal para la transparencia y la recopilación de datos sobre consumo energético, con el objetivo de impulsar la sostenibilidad del sector.

Por otro lado, el Centro Común de Investigación (JRC, Joint Research Centre), por iniciativa voluntaria, ha creado el Código de Conducta europeo para la eficiencia energética de los centros de datos, como respuesta al creciente consumo energético del sector y a su impacto medioambiental, económico y de seguridad del suministro que se deriva de él. El Código busca mejorar la comprensión de la demanda energética dentro del centro de datos, aumentar la concienciación y proponer mejores prácticas y objetivos de eficiencia energética.

Transposición en España: el proyecto de Real Decreto

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) tramita un proyecto de Real Decreto por el que se regula la eficiencia energética y la sostenibilidad para los centros de datos, que desarrollará en España el artículo 12 de la Directiva (UE) 2023/1791 y complementará el Reglamento Delegado (UE) 2024/1364. El texto pasó por una primera audiencia pública en agosto-septiembre de 2025 y por una segunda ronda de consulta entre el 26 de marzo y el 23 de abril de 2026. Entre sus previsiones más relevantes destacan:

  • La obligación, para operadores con potencia igual o superior a 500 kW, de remitir anualmente (antes del 15 de mayo) información a la Dirección General de Planificación y Coordinación Energética (DGPCE), que la trasladará a la base de datos europea.
  • La exigencia, para centros con potencia igual o superior a 1 MW, de informar sobre su grado de alineación con el Código de Conducta europeo u otros estándares equivalentes.
  • Requisitos adicionales para proyectos de gran escala (más de 100 MW), que deberán acreditar situarse entre el 15% de las mejores instalaciones en PUE, WUE, factor de reutilización de energía y coeficiente de uso de energía renovable.
  • La vinculación del cumplimiento de estas obligaciones con la concesión y el mantenimiento de los permisos de acceso y conexión a la red eléctrica, un punto especialmente sensible dado el actual cuello de botella en la capacidad de red.

Este proyecto todavía no se ha publicado en el BOE en la fecha de redacción de este artículo, por lo que las obligaciones que introduce —más allá de las ya vigentes por aplicación directa del Reglamento Delegado (UE) 2024/1364— no son aún exigibles en España. Conviene revisar su estado antes de dar por definitivas fechas o cifras concretas de la futura norma.

FAQ - Preguntas frecuentes

¿Cuál es el consumo energético de un centro de datos?

El consumo energético de un centro de datos es una cifra dinámica que depende de la escala de la instalación, su ubicación geográfica y la eficiencia de su infraestructura. Dentro de la instalación, el consumo se reparte entre la carga IT, que puede alcanzar el 50-60% del consumo total, y la infraestructura de soporte —principalmente refrigeración—, que puede suponer entre el 30 y el 40% de la energía total. Los centros de datos tipo hiperescala, como los de Google o Microsoft, pueden tener una demanda de potencia de 100 MW o más, lo que equivale a unos 700 GWh anuales si el centro funciona 24 horas al día con una carga media del 80%, un consumo comparable al de una ciudad pequeña. Los centros de datos corporativos, con potencias desde unos pocos cientos de kW hasta 2-5 MW, consumen bastante menos: a modo de referencia, uno situado en el entorno de los 2 MW, en el mismo régimen de funcionamiento, ronda los 14 GWh anuales —similar al consumo de unas 4.000 viviendas españolas medias— y equivale a un gasto aproximado de 2.100.000 euros al año a un precio de referencia de 0,15 €/kWh (esta cifra de precio conviene contrastarla con la tarifa eléctrica industrial vigente en cada momento, dada su volatilidad).

¿Cuál es el rendimiento por energía de un centro de datos?

El rendimiento energético se cuantifica a través del indicador clave PUE (Power Usage Effectiveness). Este indicador compara la energía total consumida por el centro de datos con la energía que llega exclusivamente a los equipos IT. Un rendimiento ideal se sitúa en la unidad, lo que indica que toda la energía llega directamente a los servidores. Según la encuesta 2025 de Uptime Institute, el promedio global ponderado del sector se sitúa actualmente en 1,54.

¿Cómo se evalúa la eficiencia energética de la infraestructura física en los centros de datos?

La evaluación se basa en los indicadores clave de rendimiento y en los indicadores de sostenibilidad definidos en el Reglamento Delegado (UE) 2024/1364. Con ellos se analiza la infraestructura de soporte para determinar cuánta energía se dedica al procesamiento de datos frente a la que se pierde o consume en sistemas auxiliares. La evaluación incluye el seguimiento de mejores prácticas y el uso de herramientas como el software DCIM, que permite la monitorización proactiva en tiempo real para detectar ineficiencias o puntos calientes.

¿Es ya obligatorio en España cumplir con esta normativa?

En parte sí y en parte todavía no. Lo que ya es exigible, por aplicación directa del Reglamento Delegado (UE) 2024/1364, es la comunicación de indicadores a la base de datos europea para operadores con 500 kW o más de potencia TI instalada. Lo que aún no es exigible es el conjunto de obligaciones específicas para España —publicidad de la información, régimen sancionador, condicionamiento del acceso a la red eléctrica— previsto en el proyecto de Real Decreto, que a fecha de este artículo seguía pendiente de publicación en el BOE.

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