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El nuevo Real Decreto de biomasa facilita su aprovechamiento energético para prevenir incendios forestales

El aprovechamiento energético de la biomasa procedente de trabajos de prevención de incendios y gestión forestal cuenta con un nuevo marco regulatorio en España. El Real Decreto 926/2026, de 28 de octubre, publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el 29 de octubre y en vigor desde el día 30, introduce cambios en los criterios de sostenibilidad aplicables a los combustibles de biomasa y en las condiciones para acceder a ayudas públicas.

La normativa incorpora parcialmente al ordenamiento español las disposiciones de la Directiva europea de energías renovables RED III y modifica aspectos del Real Decreto 376/2022, que regula los criterios de sostenibilidad y reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

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La Asociación Española de la Biomasa (AVEBIOM) ha valorado positivamente que el texto definitivo reconozca las posibilidades de la biomasa como recurso energético vinculado a la gestión forestal activa y a la reducción del riesgo de incendios.

La biomasa procedente de trabajos forestales podrá acceder a determinadas ayudas

Una de las principales novedades respecto al proyecto normativo presentado en marzo de 2026 es la posibilidad de conceder ayudas públicas a la producción de energía a partir de determinadas categorías de madera procedentes de actuaciones forestales.

Entre estas actuaciones se encuentran los trabajos de prevención de incendios, la lucha contra plagas, los clareos precomerciales, los resalveos y las cortas extraordinarias realizadas después de perturbaciones naturales.

Esta modificación permite reconocer el aprovechamiento energético de determinados recursos forestales que, en otras circunstancias, podrían acumularse en el monte.

Según AVEBIOM, la valorización energética de estos materiales puede contribuir a financiar los trabajos de gestión forestal, reducir la acumulación de combustible vegetal y generar actividad económica en el medio rural.

La asociación considera que esta disposición supone un avance respecto a las versiones anteriores del proyecto normativo.

Prioridad para los usos industriales de la madera

El nuevo real decreto incorpora el principio de uso en cascada de la madera, recogido en la normativa europea RED III. Este principio establece una jerarquía que da prioridad a los usos materiales de la madera frente a su utilización como combustible, especialmente cuando existen alternativas industriales de mayor valor.

La regulación pretende evitar que las ayudas públicas a la producción de energía incentiven el consumo de madera que podría destinarse a otros procesos productivos.

Sin embargo, el principio de uso en cascada no supone una prohibición general de utilizar madera para producir energía.

La norma establece también criterios para identificar la madera en rollo de uso industrial, tomando como referencia, entre otras características, un diámetro superior a 10 centímetros en punta delgada.

Otro de los cambios introducidos en el texto definitivo es la reducción de 150 a 100 kilómetros de la distancia de referencia utilizada para valorar la existencia de una industria local capaz de aprovechar la madera para otros usos.

Esta modificación puede facilitar el acceso a determinadas ayudas cuando no exista una industria suficientemente próxima que pueda utilizar el recurso forestal.

Nuevas exigencias de sostenibilidad para instalaciones de biomasa

El Real Decreto 926/2026 amplía el número de instalaciones energéticas sujetas a los criterios de sostenibilidad y reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

En el caso de las instalaciones que utilizan biomasa sólida para producir electricidad, calor o frío, el umbral de potencia térmica nominal se reduce de 20 MW a 7,5 MW.

Este cambio afecta especialmente a determinadas instalaciones industriales, redes de calor y centrales de generación eléctrica que anteriormente no estaban incluidas en estas obligaciones por razón de su potencia.

Las instalaciones afectadas deberán acreditar el cumplimiento de los criterios establecidos en la normativa, de acuerdo con los procedimientos de verificación aplicables.

AVEBIOM recuerda que buena parte de estas exigencias ya están contempladas en sistemas voluntarios de certificación reconocidos por la Comisión Europea, como SURE, adaptado a RED III desde mayo de 2025.

No obstante, la certificación de sostenibilidad no sustituye el cumplimiento de las condiciones nacionales específicas sobre jerarquía de usos de la madera, clasificación de madera industrial y acceso a ayudas públicas.

Cambios para las centrales eléctricas que utilizan biomasa forestal

La nueva regulación también introduce obligaciones para determinadas centrales eléctricas que utilizan biomasa forestal y están acogidas al régimen retributivo específico.

En particular, los suministradores de biomasa forestal destinada a instalaciones del grupo b.6 deberán facilitar declaraciones responsables que permitan acreditar el cumplimiento de las condiciones establecidas para el combustible.

La normativa contempla posibles reducciones de la retribución cuando se produzcan incumplimientos de las condiciones aplicables.

Estas reducciones se aplicarán a la electricidad generada a partir del 1 de enero de 2027, conforme a lo previsto en el real decreto.

La biomasa como recurso energético para la gestión forestal

Para AVEBIOM, el nuevo marco regulatorio permite avanzar hacia una mayor integración del aprovechamiento energético de la biomasa en las políticas de gestión forestal y prevención de incendios.

Esta posición conecta con las reivindicaciones que la asociación ya había planteado sobre la necesidad de desarrollar una prevención de incendios forestales basada en la gestión activa del paisaje.

La utilización de restos procedentes de actuaciones forestales puede contribuir a dar salida a materiales que tienen escasas posibilidades de aprovechamiento industrial, siempre que se respeten los criterios de sostenibilidad y la jerarquía de usos establecidos.

Además, los biocombustibles sólidos permiten producir calor renovable en viviendas, industrias y edificios públicos, ofreciendo una alternativa a los combustibles fósiles.

La relación entre biomasa y prevención de incendios también había sido defendida por AVEBIOM con su adhesión al Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática, en el que reclamaba una mayor atención a la gestión forestal sostenible y al desarrollo rural.

Con la entrada en vigor del Real Decreto 926/2026, el sector deberá adaptar sus procedimientos de acreditación y suministro a las nuevas exigencias, mientras que las administraciones deberán aplicar los criterios establecidos para la concesión de ayudas públicas.

Fuentes: Real Decreto 926/2026 (BOE) y AVEBIOM.

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