Suelo radiante refrescante: cómo funciona, ventajas y claves para una climatización eficiente todo el año
La calefacción por suelo radiante se viene empleando desde la antigüedad. En un inicio, consistía en canalizar los humos de la combustión bajo el suelo con el fin de elevar su temperatura y aportar calor al local. Posteriormente, ya a mediados del siglo pasado, comenzaron a emplearse nuevas instalaciones que se basaban en el transporte de agua caliente por el interior de una serie de tubos embebidos en el suelo de la vivienda.
En la actualidad, un sistema de suelo radiante puede formar parte de una solución de climatización integral capaz de aportar calefacción en invierno y refrigeración o refrescamiento en verano. Bajo el pavimento se instala una red de tuberías por la que circula agua a distintas temperaturas según la época del año. El rendimiento final depende del diseño hidráulico, la regulación, el aislamiento, el pavimento y también de la capa de mortero que envuelve las tuberías y transmite la energía hacia la superficie.










