Construcción industrializada. Claves, ventajas y ejemplos actuales que marcan tendencia
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La construcción industrializada se presenta como una solución a nivel global para reducir la huella de carbono y optimizar el uso de recursos naturales, permitiendo un mayor control de materiales, minimizando residuos y mejorando el aislamiento de los edificios, a la vez que la producción en fábrica asegura una mayor calidad, precisión y seguridad laboral.
En España, esta tendencia cobra especial relevancia ante la escasez de mano de obra, los elevados costes de la construcción de vivienda con métodos tradicionales y la necesidad de cumplir con los objetivos de reducción de emisiones, ya que la industrialización de la construcción agiliza procesos, reduce riesgos y costes, integra prácticas de construcción sostenible y de baja huella de carbono y acelera la entrega de viviendas de calidad a un precio asequible. En este post te explicamos qué es la construcción industrializada y porqué está revolucionando el sector de la construcción.




Los garajes son espacios considerados desde el punto de vista normativo, como espacios no habitables. Espacios interiores en los que los usuarios permanecen durante un breve espacio de tiempo. Son de ocupación ocasional y por lo tanto, no requieren del cumplimiento de unas condiciones de confort o acondicionamiento para su normal funcionamiento. Sin embargo, estos espacios sí deben de reunir unos requisitos básicos que afectan a la 

Los radiadores juegan un papel casi imprescindible en la instalación de un sistema de calefacción. También conocidos como emisores térmicos, la función de los radiadores es precisamente esa: emitir y distribuir el calor procedente del agua calentada en una caldera –en el caso de una instalación de agua caliente sanitaria- o el calor procedente de una resistencia eléctrica, en el caso de que estemos hablando de radiadores eléctricos.
Uno de los principales problemas que se achacaban a las bombas de calor aerotérmicas era su funcionamiento a baja temperatura (30-50°C) mientras que las instalaciones convencionales domésticas de calefacción por caldera de gas o gasoil y radiadores clásicos funciona en un rango de temperaturas más altas (70-90°C).
Cuando se plantea una instalación para satisfacer una demanda de calefacción y agua caliente sanitaria, normalmente nos centramos más en optimizar la parte de calefacción (que tradicionalmente es la que más carga térmica ha solicitado), dejando en segundo plano la parte de ACS. No obstante, tenemos que tener en consideración que, dependiendo del tipo de instalación, el consumo energético que se destina para la demanda de ACS puede llegar a ser el 30% de la factura energética total (como pasa en tipologías de obras terciarias grandes consumidoras de agua caliente como son los hoteles, gimnasios, hospitales, etc…).
Pocas empresas son conscientes del impacto directo que tiene el entorno térmico sobre la productividad de sus trabajadores. En ambientes industriales, donde se manejan temperaturas extremas, tanto por calor como por frío, el rendimiento físico y mental de las personas puede disminuir notablemente si no se toman las medidas adecuadas. Sin embargo, implementar soluciones eficaces contra el estrés térmico no solo protege la salud del personal, sino que también se traduce en beneficios tangibles para la organización: mayor eficiencia, reducción del absentismo laboral, mejor ambiente laboral y un menor índice de rotación de plantilla.
La refrigeración comercial e industrial son esenciales para el desarrollo de la vida social y de la producción industrial. Las opciones en cuanto a instalaciones y equipos son múltiples, por lo que hemos elaborado el presente artículo como Guía que facilite elegir entre la oferta de equipos para refrigeración comercial y frío industrial que existen en el mercado.
Con una subida de más del 40 % del precio de la electricidad en los últimos 5 años, los sistemas de enfriamiento evaporativo portátil se convierten en la solución más económica con respecto al aire acondicionado. Mientras que un aparato de aire acondicionado consume de media 1 kWh, un climatizador evaporativo portátil gasta 140 Wh de media para enfriar el mismo espacio, es decir, cinco veces menos.
