Logotipo Caloryfrio
Menu

Calidad del Aire Interior en la rehabilitación de edificios

Una de las preocupaciones del sector hoy en día es que la ventilación y la calidad del aire interior siguen quedando infrarrepresentadas en algunos proyectos de rehabilitación, pese a su impacto directo en salud, confort y eficiencia. La rehabilitación de viviendas gana peso, pero la calidad del aire interior (CAI) no siempre se integra con la misma prioridad que la envolvente, la climatización o la electrificación. Esto preocupa especialmente porque la rehabilitación energética puede mejorar consumos, pero también puede empeorar la calidad del aire si se aumenta la estanqueidad sin una ventilación adecuada. En este artículo veremos por qué tener en cuenta la calidad del aire interior es de vital importancia a la hora de acometer la rehabilitación de un inmueble.

cai rehabilitacion

La importancia de los sistemas de ventilación en viviendas reformadas

La rehabilitación de una vivienda en la actualidad, implica el cumplimiento de unas exigencias reglamentarias relacionadas con el ahorro energético. El resultado de su aplicación conduce a envolventes térmicas fuertemente aisladas y también más estancas a las infiltraciones de aire no deseadas, reduciendo las pérdidas energéticas asociadas a la ventilación no controlada.

Por lo tanto, tras la reforma, la vivienda se convierte en un espacio de mayor estanqueidad respecto de la situación de partida. El aire interior ya no se renueva de forma natural e incontrolada (con las pérdidas energéticas o riesgo de formación de condensaciones que esto supone) como lo hacía en origen por carpinterías, pasacintas, enchufes, fachadas o conductos que atraviesan la envolvente. Esta circunstancia conlleva la necesidad de poner el foco en el correcto diseño del sistema de ventilación de la vivienda, teniendo en cuenta tres aspectos fundamentales:

  • La reforma de una vivienda que cumple las exigencias de ahorro energético, permite reducir la demanda energética de la misma, lo cual es muy beneficioso, pero debe tener en cuenta el criterio de la salud. Es decir, se debe dar solución para garantizar una adecuada calidad del aire interior que permita evacuar hacia el exterior todos los contaminantes que se producen en su interior. Por lo tanto, las mejoras introducidas para descarbonización y el confort térmico en viviendas, deben ir de la mano de la Calidad del Aire Interior (CAI) para evitar el síndrome del edificio enfermo.
  • Un aire estanco acumula rápidamente la humedad generada por actividades cotidianas de los usuarios de la vivienda: cocinar, respirar, lavar la ropa, la ducha, etc. Al eliminar las infiltraciones no deseadas que antes “ventilaban” la vivienda sin control, esa humedad condensa en las superficies de la envolvente que están frías, provocando la aparición de moho y manchas de humedad por condensación, que afectan a la calidad y durabilidad de los materiales constructivos, incluso de la propia estructura de la vivienda.
  • Hoy en día no se puede pensar que la ventilación de una vivienda pasa solo por abrir las ventanas. Esta práctica entra en conflicto con la normativa de ahorro energético y con el sentido común. Abrir las ventanas de una vivienda reformada implica perder calor en invierno y aire refrigerado en verano, ya que las condiciones higrotérmicas del exterior no siempre son las de confort. Además de que pueden existir otros factores como el ruido, la seguridad o la contaminación, que tampoco son favorables para la apertura de ventanas sin que se generen molestias a los usuarios de la vivienda. En este sentido, los sistemas de ventilación, sobre todo los mecánicos de doble flujo con recuperación de calor, permiten renovar el aire las 24 horas del día, llegando a recuperar hasta el 90% de la energía del aire expulsado (calentado o enfriado). De esta manera se garantiza la adecuada renovación del aire sin renunciar al confort y el ahorro energético. 

¿Qué provoca una mala calidad del aire interior?

Para entender por qué la adecuada ventilación en una vivienda que se va a reformar no es negociable, es fundamental comprender qué ocurre cuando se interrumpe la renovación del aire interior. Un dato importante es que según la EPA (Agencia de Protección Ambiental de EEUU), las personas pasan aproximadamente, en promedio, un 90% de su tiempo en interiores, donde las concentraciones de algunos contaminantes son a menudo de 2 a 5 veces más altas que las concentraciones en el exterior.

La acumulación de contaminantes en un espacio interior, proviene de tres fuentes principalmente:

  • La actividad de las personas y su metabolismo. Por un lado, el dióxido de carbono, que es el indicador universal de la calidad del aire. Cuando respiramos, las personas consumimos oxígeno y exhalamos CO2. En habitaciones cerradas sin la adecuada ventilación y con presencia de personas, los niveles de CO2 aumentan rápidamente por encima de las 1.500-2.000 ppm, lo cual provoca molestias como dolor de cabeza, fatiga y pérdida de concentración. Por otro lado, el exceso de humedad y vapor de agua, producido en actividades cotidianas como la ducha, cocinar, tender la ropa en el interior o la simple transpiración de las personas, generan agua en forma de vapor. Sin una extracción eficaz, este vapor en contacto con zonas frías de la vivienda, produce manchas de humedad por condensación y generación de moho, lo cual afecta al sistema respiratorio.
  • Emisiones de los materiales de construcción y el mobiliario. En este caso se trata de los compuestos orgánicos volátiles (COV). Sustancias químicas que se evaporan a temperatura ambiente. Paradójicamente, una vivienda recién reformada puede ser un foco masivo de COVs, como el formaldehído o el benceno, ya que estos se encuentran en las pinturas, barnices, disolventes, suelos laminados o en los adhesivos de los muebles nuevos. Fabricantes especializados en sistemas de tratamiento del aire insisten en que la falta de ventilación expone de manera continuada y crónica a estos contaminantes.
  • Contaminantes del exterior y del terreno. Determinados contaminantes presentes en el aire exterior (polvo, polen, dióxido de nitrógeno, ozono troposférico, etc.) pueden llegar al interior de la vivienda por ejemplo, al abrir una ventana. Estas partículas se depositan y se vuelven a suspender continuamente en el ambiente, sin una adecuada renovación del aire. Por otro lado, el gas radón, un gas radiactivo de origen natural, presente en determinadas zonas geográficas de España con suelos graníticos, se filtra desde el terreno hacia el espacio interior. Este gas, tiende a quedar concentrado en sótanos y plantas bajas con nula o escasa ventilación, siendo un riesgo para la salud, ya que el gas radón es la segunda causa de cáncer de pulmón a nivel mundial después del tabaco, según la OMS. 

¿Cómo mejorar la calidad del aire interior de la vivienda?

Una vez analizados los riesgos asociados a un déficit de ventilación con envolventes lo suficientemente estancas, el reto consiste en revertir la situación sin penalizar la eficiencia energética. Para mejorar la calidad del aire interior en una vivienda rehabilitada, la solución pasa por controlar el foco de contaminación y a su vez por garantizar una ventilación eficiente teniendo en cuenta un caudal de aire fresco necesario para la renovación del aire interior en función de la ocupación y el uso de la vivienda.

  • Ventilar de forma eficiente

El método tradicional de abrir las ventanas de par en par durante 10 ó 15 minutos, además de insuficiente es ineficiente, precisamente en una vivienda de alta eficiencia energética. Al hacerlo se produce un choque térmico inmediato, especialmente en épocas de más frío o más calor. En invierno, por ejemplo, el calor acumulado en el interior, se disipa al abrir la ventana, y el sistema de calefacción tiene que trabajar a máxima potencia para recuperar la temperatura de confort.

Ventilar de forma eficiente significa renovar el aire de manera continuada y controlada. Para ello se debe aportar el caudal de aire exterior necesario según las exigencias normativas, para diluir los contaminantes presentes en el interior de la viviendas, pero sin que se produzcan pérdidas energéticas excesivas asociadas a la ventilación, que supongan un aumento de la demanda energética de calefacción y refrigeración.

A partir de aquí, podemos afirmar que una ventilación eficiente busca:

  • Minimizar las pérdidas térmicas asociadas a la renovación del aire interior.
  • Garantizar que el aire de admisión entra limpio y libre de contaminantes exteriores mediante un sistema de filtrado.
  • Evitar corrientes de aire molestas y ruidos procedentes de la calle.
  • Soluciones para mejorar la calidad del aire interior con ventilación mecánica

Para lograr una ventilación eficiente y continuada, existen en el mercado soluciones específicas de ventilación mecánica, que se adaptan a la viabilidad técnica de cada proyecto de rehabilitación:

  • Sistemas de ventilación de simple flujo. En este sistema el aire exterior entra de forma pasiva a través de aireadores situados en zonas secas, como salones y dormitorios, y se extrae mediante un extractor mecánico centralizado, a través de zonas húmedas como baños y cocinas, para expulsarlo hacia el exterior. Fabricantes de referencia, ofrecen soluciones de flujo simple higro-regulable, que ajustan el caudal de extracción en función de la humedad relativa en el interior de las estancias, optimizando así el consumo del ventilador.
  • Sistema de doble flujo con recuperador de calor. Es la solución de ventilación más avanzada y eficiente. Este sistema cuenta con dos redes de conductos y una unidad compacta de ventilación donde se aloja el recuperador de calor. El aire exterior es conducido hacia las estancias secas, previamente filtrado y tratado en la unidad compacta tras pasar por el recuperador de calor. Posteriormente, el aire es extradido desde las zonas húmedas y conducido de nuevo hacia la unidad compacta para expulsarlo hacia el exterior. Como se puede comprender, ambos flujos se cruzan dentro del recuperador sin llegar a mezclarse físicamente. El aire caliente o frío que se extrae, cede o absorbe calor al aire interior que entra. En el mercado existen soluciones de este tipo que se instalan en falso techo o en un armario, en reformas de viviendas, logrando eficiencias térmicas de entre el 85-90% de recuperación de calor.
  • Sistemas descentralizados. Este sistema se utiliza cuando la altura libre hasta el techo o la distribución de la vivienda no permite la instalación de conductos para la distribución del aire de admisión y extracción. Son una alternativa en reformas y se instalan de manera individual y descentralizada en cada estancia, en la fachada. Cada unidad realiza la función de admisión y extracción y cuenta con recuperador de calor. 

Cómo rehabilitar tu vivienda y garantizar la calidad del aire

Como ya hemos comentado se deben aplicar dos estrategias: reducir la fuente de contaminación en la medida de lo posible y plantear una ventilación eficiente. No sirve de nada instalar el sistema de ventilación más avanzado del mercado si el interior de la vivienda se satura continuamente por emisiones tóxicas procedentes por ejemplo de los propios materiales constructivos. También es preciso planificar correctamente cómo va a circular el flujo del aire por las estancias de la vivienda.

  • Materiales y acabados saludables

Durante las primeras semanas posteriores a la finalización de una reforma, los niveles de contaminación química interna alcanzan su punto álgido debido al secado y estabilización de los revestimientos. Para minimizar este impacto, se recomienda el uso de soluciones de bajo impacto en la salud. Esto quiere decir que es necesario llevar a cabo una planificación de los acabados, priorizando:

  • Pinturas y barnices con base al agua y etiqueta Ecolabel. Estos productos deben contar con una concentración prácticamente nula de Compuestos Orgánicos Volátiles (COVs). Las pinturas de cal o de silicato naturales son excelentes alternativas, ya que, además de no emitir químicos, son transpirables y previenen de forma natural la aparición de hongos.
  • Revestimiento de suelos y mobiliario libres de formaldehídos. Los tableros de partículas o suelos laminados convencionales utilizan resinas que liberan formaldehído de forma continuada. Optar por maderas con certificaciones de bajas emisiones o materiales con DAP (Declaración Ambiental de Producto) marca la diferencia.
  • Morteros y aislamientos termoacústicos saludables. Siempre es mejor opción optar por materiales de aislamiento basados en lanas minerales estables o fibras naturales, como el corcho o el cáñamo, que no desprenden partículas ni contienen ligantes sintéticos nocivos.

Todos estos productos suelen llevar un etiquetado que hace referencia a la calidad del aire interior. La más conocida es la etiqueta francesa Émissions dans l’air intérieur, que suele aparecer en los botes de pintura, y que incluye una clasificación que va desde la A+ hasta la C, siendo la A+ la recomendada. No obstante también aparece en otros productos como baldosas y azulejos cerámicas, aislamientos térmicos, adhesivos, esmaltes o siliconas, entre otros. Existen otras etiquetas como la mencionada Ecolabel (europea), AENOR Gestión Ambiental (española), Natureplus o Emicode (alemanas).

  • Sistemas de ventilación en proyectos de rehabilitación

Integrar un sistema de ventilación mecánica en un edificio o una vivienda existente puede ser todo un reto, principalmente debido a la falta de altura en techos y a la ausencia de patinillos o pasos de instalaciones preexistentes que puedan ser aprovechados. Sin embargo, existen soluciones específicas que nos pueden ayudar a resolver estos escenarios:

  • Estudio de falsos techos y conductos de perfil bajo. Determinados fabricantes diseñan redes de distribución mediante conductos termoplásticos de sección ovalada o rectangular de perfil mínimo, de apenas 50/60 mm de altura). Esto permite canalizar el aire por pasillos o distribuidores perdiendo la mínima altura libre en la vivienda.
  • Ubicación estratégica de las unidades. Las unidades de ventilación que integran el recuperador de calor, se fabrican en formatos extraplanos para permitir su integración en horizontal en falsos techos o en vertical para ocultarse dentro de un armario, facilitando siempre por supuesto el acceso para su mantenimiento, especialmente el cambio de filtros.
  • Perforación de fachadas controlada. Cuando no es posible una distribución de conductos entre estancias, se opta por los sistemas descentralizados por estancia. Un sistema que requiere su instalación mediante perforación en fachada para la admisión y expulsión de aire. En este caso se simplifica la instalación y se minimiza el impacto en el interior de la vivienda. 

Calidad de Ambientes Interiores (CAI)

La Calidad del Ambiente Interior es un concepto amplio que incluye la calidad del aire interior, pero también el confort lumínico, las vistas hacia el exterior, la protección frente al ruido, etc. En el caso de la calidad del aire en interiores, sabemos que una mala calidad influye en nuestra salud y en el rendimiento cognitivo. En nuestro país existe normativa que regula la calidad del aire interior.

Normativa y estándares en España

En España existen dos normativas que regulan la calidad del aire interior en los edificios:

  • El Documento Básico de Salubridad (DB HS) del Código Técnico de la Edificación (CTE) regula la calidad del aire interior en la sección HS3 e incluye en su ámbito de aplicación a los edificios de viviendas (las viviendas, los almacenes de residuos, los trasteros y los aparcamientos y garajes) y en los edificios de otro uso, a los aparcamientos y garajes. Esta sección establece la necesidad de aportar un caudal de aire exterior suficiente para eliminar los contaminantes en el interior. Cuando se trata de viviendas, para controlar el nivel de concentración de CO2 y para eliminar otros contaminantes no directamente relacionados con la presencia de personas, la ventilación será de caudal constante y podrá ser híbrida o mecánica. Adicionalmente incluye la ventilación exclusiva para contaminantes relacionados con la extracción de vapores y contaminantes de cocción que será siempre mecánica.
  • El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) aprobado por el RD 1027/2007 y sus modificaciones, se aplica a edificios de uso terciario como oficinas, colegios, locales comerciales, hoteles, etc. El RITE clasifica la calidad del aire interior en cuatro categorías que van de la IDA1 a la IDA4 en función del uso del edificio. Por ejemplo, exige un aire de óptima calidad IDA1 en hospitales y guarderías, y un aire de buena calidad IDA2 en oficinas y residencias públicas. La clasificación IDA2, de aire de calidad media, la reserva para edificios comerciales, cines, restaurantes, etc. y la clasificación IDA4 se considera aire de calidad baja. El caudal mínimo de aire exterior dependerá de la categoría de calidad del aire interior y el Reglamento propone hasta 5 metodologías para su cálculo. A su vez regula la filtración del aire exterior en función de la categoría ODA del aire exterior, y establece una clasificación AE al aire de extracción según el nivel de contaminación del mismo. 

Beneficios de una buena calidad del aire en viviendas rehabilitadas

Invertir en calidad del aire interior e incluir este sistema como un elemento prioritario en el proyecto de rehabilitación de una vivienda aporta beneficios que transforman completamente la experiencia de habitar. Una correcta ventilación no solo elimina malos olores sino que también mejora la salud de los usuarios ya que previene de alergias y afecciones en el sistema respiratorio, además de que mejora el descanso y el bienestar en general.

El mejor ejemplo de equilibrio entre salud y ahorro energético lo encontramos en el estándar Passivhaus, y su certificación específica para rehabilitaciones EnerPhit. Un estándar de construcción de alta eficiencia energética que incluye la ventilación mecánica controlada (VMC) entre sus cinco fundamentos. Un elemento imprescindible para alcanzar la certificación, junto a un elevado aislamiento térmico, la eliminación de puentes térmicos, el uso carpinterías exteriores de altas prestaciones y la hermeticidad de la envolvente verificada con el ensayo Blower-door.

Al aplicar la VMC con recuperador de calor bajo los criterios del estándar se consiguen dos beneficios fundamentales:

  • Se protege la envolvente térmica y la estructura del edificio. Al extraer de forma continua y automatizada el exceso de humedad interior, el sistema reduce a cero el riesgo de condensaciones superficiales e intersticiales. Esto evita patologías estructurales graves, como la putrefacción en rastreles de madera o la oxidación en perfiles metálicos ocultos.
  • Ahorro energético pasivo. El recuperador de calor trabaja de forma tan eficiente que es capaz de acondicionar el aire de la vivienda aprovechando la propia energía del aire que se extrae. En invierno el aire exterior entra precalentado en las estancias de la vivienda sin consumir apenas energía, reduciendo la factura energética hasta en un 90% en comparación con una vivienda convencional y un sistema de ventilación tradicional.
Modificado por última vez enLunes, 15 Junio 2026 14:51

¿Te ha resultado útil? Compártelo

volver arriba

Búsquedas de Interés

Síguenos en Redes