“Barcelona sigue siendo un laboratorio de ideas urbanas y arquitectónicas” Homenaje a Barcelona con la arquitecta Pamela Martín #HomenajeBarcelonaARK
- Escrito por Idoia Arnabat CALORYFRIO
En el marco del ciclo #homenajeBarcelonaARK, conversamos con Pamela Martín, arquitecta, socia y responsable de la sede en Barcelona de L35 Arquitectos, un estudio fundado en la ciudad en 1967 y con una amplia trayectoria internacional en proyectos de arquitectura, urbanismo y diseño de interiores.
Para Pamela Martín, esta designación tiene una dimensión profesional, pero también personal. “A mí personalmente me hace mucha ilusión porque soy de Barcelona y soy arquitecta, entonces lo tengo todo”, afirma. También para L35 Arquitectos supone un reconocimiento especial, al tratarse de un estudio nacido en Barcelona hace casi seis décadas. “Nos hace mucha ilusión que Barcelona sea sinónimo de arquitectura este próximo año”, añade.

La arquitecta considera que este título internacional pone en valor una de las grandes fortalezas de la ciudad: su capacidad para actuar como laboratorio de ideas urbanas y arquitectónicas. “Barcelona siempre ha sido un laboratorio de ideas urbanas, arquitectónicas, y de alguna manera este reconocimiento pone en valor la capacidad de generar debate global”, señala.
Genebre se une al #HomenajeBarcelonaARK colaborando con la edición de esta entrevista
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Barcelona, una ciudad que suma capas de arquitectura
La historia urbana de Barcelona ofrece, según Pamela Martín, aprendizajes plenamente vigentes. Entre ellos, destaca el espíritu del Plan Cerdà, que continúa siendo un referente por haber situado a las personas en el centro de la planificación urbana. “Puso a las personas en el centro, pensó en la habitabilidad de las viviendas, en la ventilación, la luz natural, la movilidad en las calles, creó una ciudad abierta, conectada y que todavía es hoy un modelo de planificación”, explica.
Junto a este legado, Martín subraya también la transformación derivada de los Juegos Olímpicos de 1992, que permitió a la ciudad recuperar su relación con el Mediterráneo. “El legado olímpico nos enseñó que una intervención estratégica puede transformar, puede reactivar el espacio público y barrios enteros”, recuerda. Gracias a aquella operación urbana, Barcelona redescubrió su frente marítimo, su costa y su vínculo con el mar.
Esa capacidad de transformación, añade, no se detuvo en 1992. Después llegaron nuevas intervenciones en el Poblenou, en la Zona Franca, en Montjuïc o en el propio frente marítimo, donde la ciudad continúa repensándose a través de nuevos concursos y proyectos. En este contexto, Martín menciona también la reforma del Maremagnum, inaugurada por L35 Arquitectos el año pasado, como parte de esa evolución continua. “Al final todo ello consiste en ir sumando capas de arquitectura a la historia de la ciudad”, resume.
Recuperar la ciudad para las personas
Uno de los aspectos del modelo barcelonés que, a juicio de Pamela Martín, puede inspirar a otras ciudades es la recuperación del espacio público para el peatón. En este sentido, destaca el papel de las superillas y los ejes verdes, aunque reconoce que han sido objeto de debate. “Para mí son ejes clarísimos de cómo recuperar el espacio de la ciudad para el peatón, para el ciudadano, para las personas”, afirma.
La arquitecta considera que reducir el protagonismo del tráfico rodado responde a una necesidad real de quienes habitan la ciudad. A ello se suma otro gran objetivo urbano: la renaturalización del espacio público. Como ejemplo, menciona la transformación de la plaza de las Glòries, históricamente marcada por su condición de gran nudo viario, y actualmente orientada a convertirse en un espacio de encuentro y vida ciudadana.
“Son actuaciones que devuelven los espacios a las personas para su uso y que además generan nuevos polos de atracción, nuevas centralidades en la propia ciudad”, explica. Para Martín, estos procesos no solo mejoran la calidad urbana, sino que también incentivan la vida cultural, social y económica de los barrios.
La arquitectura ya no se entiende solo desde el edificio
En el horizonte de Barcelona 2026, Pamela Martín cree que la ciudad puede mostrar al mundo no solo edificios icónicos, sino una transformación más profunda del espacio público. “Cuando pensamos en arquitectura siempre pensamos a veces más en edificios. Tenemos edificios icónicos, pero yo creo que ahora estamos pasando más por una transformación del espacio público de la ciudad”, señala.
Desde esta perspectiva, la arquitectura se vincula directamente con la salud, la calidad de vida y la movilidad cotidiana. Barcelona, afirma, trabaja para potenciar ejes peatonales, renaturalizar plazas y calles, y avanzar hacia una ciudad más cercana, cómoda y segura para sus habitantes.
La arquitecta conecta esta idea con el concepto de la ciudad de los 15 minutos, una ciudad donde vivienda, trabajo, escuela, ocio y servicios puedan estar próximos y bien conectados. “La salud y la calidad de vida de todos los habitantes de la ciudad dependen de estas actuaciones y debería ser una prioridad para todos nosotros”, defiende.
Esta visión también está presente en el trabajo internacional de L35 Arquitectos, especialmente en proyectos de regeneración urbana y ecobarrios vinculados a Francia, donde la movilidad blanda y la renaturalización son elementos esenciales. “Como arquitectos tenemos que ser conscientes de nuestra responsabilidad social y al final cada proyecto es una oportunidad para repensar la ciudad y hacerla más habitable”, afirma.
Innovación y sostenibilidad, dos caminos inseparables
La tecnología aplicada a la arquitectura y a la edificación es otro de los grandes temas de la conversación. Para Pamela Martín, la innovación no debe limitarse a proyectos singulares, sino que debe poder extenderse a distintas tipologías arquitectónicas. “La innovación y las técnicas arquitectónicas no solo tienen que ir de la mano de ciertos proyectos, se tienen que poder extrapolar fácilmente a casi todas las tipologías”, sostiene.
Como ejemplo de proyecto singular, menciona la reforma del Santiago Bernabéu, desarrollada por L35 Arquitectos junto a GMP Architekten y Ribas & Ribas. Se trata de una intervención sobre un edificio emblemático y de gran complejidad geométrica, en la que se aplicaron sistemas avanzados de parametrización para resolver la estructura y la envolvente arquitectónica.
Pero la innovación también aparece, según Martín, en proyectos residenciales más cotidianos, como los desarrollos de vivienda build to rent, donde el estudio apuesta por la prefabricación de módulos de baño o fachadas con el objetivo de reducir plazos, costes y huella de carbono. “Siempre intentamos apostar por materiales de baja emisión y reutilizar en la medida de lo posible las estructuras existentes”, explica.
La conclusión para la arquitecta es clara: “Para nosotros innovación y sostenibilidad van de la mano”.
Los grandes retos: clima, vivienda y nuevos espacios de trabajo
Preguntada por los retos actuales de la arquitectura contemporánea, Pamela Martín sitúa en primer lugar la emergencia climática. “Tenemos que ir a una para responder a la emergencia climática y avanzar en la descarbonización del sector”, afirma.
A este desafío se suma la falta de vivienda asequible, uno de los grandes problemas urbanos de Barcelona y de muchas otras ciudades europeas. Para Martín, la arquitectura debe ser capaz de dar respuesta a esta necesidad, al mismo tiempo que repiensa los espacios de trabajo, que están cambiando a gran velocidad.
Todo ello se produce, además, en un contexto profesional exigente, marcado por los plazos, los presupuestos, los honorarios y la necesidad de trabajar de forma ágil y coordinada. “Nos obliga a trabajar de manera muy ágil, muy eficiente y con equipos muy coordinados”, apunta.
Acercar la arquitectura de nuevo a la ciudadanía
Para Pamela Martín, el legado de la Capital Mundial de la Arquitectura 2026 debería ser una ciudad más consciente de su capacidad de transformación, más comprometida con el clima y más centrada en el bienestar de sus habitantes.
“Espero que deje una ciudad más consciente de su capacidad de transformación, más comprometida con el clima y con los habitantes, con el bienestar de esos habitantes”, señala. Pero el título también representa una oportunidad para la profesión: acercar la arquitectura a la ciudadanía y hacer visible su impacto en la vida cotidiana.
La arquitecta recuerda que todas las personas habitamos constantemente espacios diseñados: viviendas, oficinas, calles, equipamientos o lugares de ocio. En todos ellos intervienen decisiones arquitectónicas que afectan a nuestra manera de vivir y sentir. “La luz, el sonido, los colores influyen en cómo nos sentimos”, explica.
Por eso, Martín reivindica la responsabilidad social de la arquitectura. “No solo construimos, creamos lugares que invitan a relacionarnos, a interactuar entre nosotros”, afirma. Y añade que, si en 2026 más ciudadanos comprenden esta dimensión de la arquitectura y se implican en la transformación de su ciudad, Barcelona habrá dado un paso importante.
Una Barcelona referente hacia 2050
La entrevista deja una idea central: Barcelona no puede entenderse como una ciudad acabada, sino como un proceso urbano en constante evolución. Su historia se ha construido a través de capas sucesivas —el Plan Cerdà, el legado olímpico, la recuperación del frente marítimo, las superillas, los ejes verdes, la renaturalización urbana— que han ido redefiniendo su relación con el espacio público y con sus habitantes.
En esa mirada hacia el futuro, la arquitectura aparece no solo como una disciplina técnica o formal, sino como una herramienta para mejorar la vida de las personas, responder a la emergencia climática, regenerar barrios, crear nuevas centralidades y construir una ciudad más habitable.
Barcelona 2026 será, por tanto, una oportunidad para celebrar su legado arquitectónico, pero también para abrir una conversación global sobre el papel de las ciudades en un contexto de cambio climático, transformación social y nuevas formas de vivir. Como resume Pamela Martín, cada proyecto debe entenderse “como una oportunidad para repensar la ciudad y hacerla más habitable”.
Barcelona ha sido designada Capital Mundial de la Arquitectura 2026 por la UNESCO y la UIA, un título que la coloca en el centro del debate internacional sobre el futuro de las ciudades. No se trata únicamente de un reconocimiento simbólico, sino de una oportunidad para proyectar al mundo el modelo urbano barcelonés, con sus fortalezas, complejidades y retos.
Para profundizar en ello, presentamos un ciclo de entrevistas #homenajeBarcelonaARK en el que conversaremos a lo largo de todo el año con profesionales de la arquitectura con proyectos o vida laboral intensa en la Ciutat Condal.
No te pierdas nuestras próximas entrevistas en homenaje a Barcelona y a su arquitectura con profesionales del sector y algunos de los principales estudios de arquitectura de la ciudad. Síguenos en el #EspacioARK y recibe nuestros boletines para no perderte nada.
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